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Líbano

Manera equivocada de cambiar el gobierno

Fuentes: Al-Ajbar (edición en lengua inglesa)

Traducción para Rebelión de Loles Oliván.

Cuando parecía que el gobierno libanés iba a renunciar -el primer ministro Nayib Mikati sugería el sábado que iba a dimitir- el estado de ánimo de los ministros cambió por completo cuando los manifestantes de [la coalición del] 14 de Marzo intentaron asaltar la sede principal del gobierno en el centro de Beirut.

Los manifestantes se habían reunido el domingo en el barrio del centro de Beirut para dar sepultura al ex jefe de la Sección de Investigación de las Fuerzas de Seguridad Interna (FSI), Wissam al-Hassan, asesinado en atentado con coche bomba en la tarde del viernes.

Muchos ministros predicen ahora una nueva oportunidad para que continúe el gobierno y afirman que la coalición del 14 de Marzo les ha servido ese regalo «en bandeja de plata», debido al cariz violento que tomó el funeral del domingo.

Mikati estaba muy animado al acabar el fin de semana tras haber recibido llamadas del Secretario General de la ONU, así como de la secretaria de Estado estadounidense y del ministro de Asuntos Exteriores francés. El Departamento de Estado también declaró que Hillary Clinton y Mikati habían acordado que «Estados Unidos proporcionará asistencia para la investigación sobre el asesinato» de Hassan.

El presidente Michel Suleiman no estaba dispuesto a cambiar el gobierno hasta que existiera una alternativa creíble. Los ecos de tales garantías internacionales a Mikati han llegado incluso a Arabia Saudí que recibirá al primer ministro en los próximos días cuando llegue a La Meca para hacer su peregrinación hajj al sagrado lugar.

El muftí de Líbano, sheij Muhammad Rashid Qabbani y el jefe de las FSI, Ashraf Rifi, también salieron en apoyo de Mikati. El muftí declaró su oposición a derrocar al gobierno por la fuerza y las fuerzas de seguridad -con la ayuda del ejército- defendieron la sede de gobierno y mantuvieron a los manifestantes lejos de la residencia de Mikati en Trípoli.

Los partidos cristianos que integran la coalición 14 de Marzo ya habían comenzado a hablar de la composición del nuevo gobierno después de escuchar las noticias acerca de que el presidente Michel Suleiman no estaba dispuesto a cambiar el gobierno hasta que se contara con una alternativa creíble.

Los partidos cristianos de la 14 de Marzo intentaron actuar de manera equilibrada la víspera del funeral del domingo: por un lado querían movilizar a la mayor cantidad posible de gente y, por otro, que no querían llevar sus reivindicaciones más lejos de lo que sus aliados del partido Futuro aceptarían.

«Si [el dirigente del partido Futuro] Saad Hariri opta por recurrir a la presión popular para derrocar al gobierno, estaremos con él; de lo contrario será suficiente con una gran concurrencia y dejaremos cualquier ajuste de presión para discusiones posteriores», según un militante de la 14 de Marzo.

La víspera del funeral, la dirección de las Fuerzas Libanesas y del Partido de las Falanges pidieron a sus electores que salieran en multitud sin suscitar la posibilidad de una nueva escalada.

Al final del funeral, después de los llamamientos provocadores de algunos discursos y medios a atacar la sede de gobierno, los manifestantes cristianos se situaron en la delantera para atacar el edificio creyendo que la decisión de hacerlo había sido coordinada a nivel de la dirección.

Esta es la razón por la que las banderas y las pancartas de las Fuerzas Libanesas y de los falangistas dominaban entre la multitud que se enfrentó con las fuerzas de seguridad y los miembros del ejército que protegían el complejo gubernamental. A los dirigentes de sus partidos les sorprendió la escena y pidieron que se retiraran inmediatamente. Fuentes de las Falanges llegaron a afirmar que sus fotos y sus banderas habían sido utilizadas en los enfrentamientos incluso después de que sus miembros se retiraran de la escena.

Para la dirección cristiana de la 14 de Marzo, cercar la sede de gobierno supone cruzar una línea roja debido a la importancia del edificio para sus aliados suníes del Movimiento Futuro. Un ataque de este tipo es algo que ni el propio Saad Hariri podría contemplar. Ello dio lugar a los llamamientos a retroceder de prácticamente todos los líderes de la coalición 14 de Marzo, manteniendo al mismo tiempo el objetivo de derrocar al gobierno.

Fuentes del partido de las Falanges declaran que basan sus acciones en dos constantes: en primer lugar, van a seguir exigiendo que el gobierno dimita y a pedir la formación de un gobierno de salvación nacional, de acuerdo con lo que el dirigente del partido, Amin Gemayel, expresó al presidente.

En segundo lugar, «no es verdad la opinión general de que los diplomáticos occidentales han pedido a Mikati que permanezca como presidente del gobierno. Los embajadores a los que las Falanges preguntaron sostienen que su prioridad es la estabilidad, no el gobierno», insistió un líder falangista.

En cuanto a las Fuerzas Libanesas, sus llamamientos se centran en torno a la exigencia de que el gobierno actual sea substituido por otro dirigido por la coalición 14 de Marzo, y al rechazo a negociar con los partidos de la coalición del 8 de Marzo la composición de un nuevo gobierno antes de que el actual renuncie.

Los cristianos del la coalición 14 de Marzo se preguntan qué va a pasar ahora tras su fallido asalto a la sede de gobierno. A pesar de que no todos puedan ponerse de acuerdo sobre la inminente caída del gobierno, todos están tratando de sacar el máximo partido del asesinato de Hassan antes de las elecciones parlamentarias del año que viene.

He aquí algunas de las posiciones que comparten:

En primer lugar, que Occidente está preocupado por la estabilidad y podría convencerse de mantener al gobierno si éste puede cumplir sus promesas. Sin embargo, la coalición 14 de Marzo también cree que el asesinato de Hassan hará que Mikati esté más en deuda con Hizbolá, dada la furia que provocó en la misma zona de Mikati, en el norte.

En segundo lugar, que Mikati se ha beneficiado del asalto a su oficina y lo ha utilizado para mantener su posición como primer Ministro. Asimismo ha conseguido obtener el apoyo del muftí Qabbani y del muftí del norte, Malik al-Shaar, quienes rechazaron expulsar al gobierno por la fuerza.

En tercer lugar, la coalición 14 de Marzo no volverá a la mesa de diálogo nacional, haciendo del cambio de gobierno una condición previa para su futura participación. En este sentido, parece que han ganado el apoyo del presidente en esta posición.

En cuarto lugar, la coalición 14 de Marzo tenía la esperanza de expulsar al primer ministro después de haber movilizado a la calle en su contra a las 24 horas del asesinato de Hassan. Hay, sin embargo, una preocupación tácita entre muchas de las filas de la coalición al respecto de que puede que se haya desperdiciado una oportunidad ideal para hacerlo y de que el funeral ha dado al gobierno una nueva oportunidad en vez de acabar con él como la coalición 14 de Marzo habría esperado.

Hiyam Kossayfi es periodista de Al-Ajbar

Fuente original: http://english.al-akhbar.com/content/wrong-way-change-government