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¿Más pobreza en USA?

Fuentes: Rebelión

El organismo oficial de los Estados Unidos de Norteamérica, el U.S. Census Bureau, ofrece los datos sobre la medición de la pobreza en esa nación correspondientes al período 1967 – 2005, es decir los últimos 39 años; casi cuatro décadas. Si se quiere ver la posición de esa nación en el concierto del mundo actual, […]


El organismo oficial de los Estados Unidos de Norteamérica, el U.S. Census Bureau, ofrece los datos sobre la medición de la pobreza en esa nación correspondientes al período 1967 – 2005, es decir los últimos 39 años; casi cuatro décadas. Si se quiere ver la posición de esa nación en el concierto del mundo actual, en lo que se refiere a pobreza, vale la pena fijar la atención en la medición de la distribución del ingreso más que en la medición de la cantidad de personas consideradas pobres. Expliquemos por qué:

La medición de la distribución del ingreso es mejor indicador pues no concierne al monto del ingreso de que dispone una persona; monto que, comparado con un cierto ingreso tope, es la base para medir el porcentaje de la población considerada pobre. La medición de la distribución del ingreso concierne, más bien, al contraste entre las cantidades de personas que reciben poco y mucho ingreso; es el contraste entre el ingreso de los ricos y el de los pobres. Así, esa medición puede evaluar si la distribución de la riqueza total de la nación, en el curso de los años, tiende a favorecer más a una porción de la población, claro está, en desmedro de otra porción de la población. Hay otra razón por la que no vale la pena fijarse tanto en la proporción o porcentaje de personas consideradas pobres en los Estados Unidos. Se trata de la inmensa brecha entre los ingresos de los estadounidenses y los ingresos de la mayor parte de la población mundial. De acuerdo con uno de los más cuidadosos estudios publicados en los últimos años, sabemos que, para el lapso comprendido entre 1988 y 1993, «un individuo estadounidense con el ingreso promedio del 10 % de la población más pobre de su país tiene un ingreso superior al de 2/3 de la población del mundo» y «el 10 % de la población con mayor ingreso en los Estados Unidos tiene un ingreso agregado igual al ingreso del 43 % de la gente más pobre en todo el mundo o, dicho de otro modo, el ingreso total de los 25 millones de estadounidenses más ricos es igual al ingreso total de cerca de 2.000 millones de los más pobres del mundo» (B. Milanovic; «True World Income Distribution, 1988 and 1993»,The Economic Journal, 112 ; January, 2002).

Y bien, ¿qué se lee en esos datos correspondiente a los últimos cuarenta años? De acuerdo con las profundas convicciones de quienes defienden la ideología neo-liberal, y dado que la economía de los Estados Unidos no ha dejado de crecer, es de esperar que en esa nación cada vez «se vive mejor». ¿Qué quiere decir «vivir mejor», según quienes preconizan que sólo el sostenido crecimiento económico, tarea de primer orden, incide en sostenidas mejoras de la distribución, de tal modo que es esa la solución al drama de la pobreza? Eso quiere decir que cada quien disponga de más ingreso, al tiempo que las diferencias entre los ingresos, por lo menos, no debieran aumentar. Los números de un lapso tan largo como cuatro décadas y en una economía incuestionable desde el punto de mira de esa ideología tiene que resultar para ellos, tan objetivos como suelen mostrarse, sencillamente desoladores. Veamos los datos (se muestra la serie tomada, desde 1970, cada cinco años):

U.S.A.

1970

1975

1980

1985

1990

1995

2000

2005

%ingreso total del 20 % más pobre

4,1

4,3

4,2

3,9

3,8

3,7

3,6

3,4

% ingreso total del 20 % más rico

43,3

43,6

44,1

45,6

46,6

48,7

49,8

50,4

proporción entre el ingreso del 10 % más rico y el 10 % más pobre

9,22

8,53

9,09

9,69

10,12

10,11

10,58

11,17

Coeficiente de Gini

0,394

0,397

0,403

0,419

0,428

0,450

0,462

0,469

Nota: los datos ausentes en este cuadro siguen con firmeza la tendencia que aquí se muestra entre lustros.

Los datos correspondientes al porcentaje del ingreso total de la nación que es percibido por el 20 % más pobre de la población total (primera fila de la tabla) indican que cada vez esa población recibe menos porción del ingreso total: ha descendido del 4,1 % en 1970 al 3,4 % en 2005; una neta disminución en la apropiación del ingreso total.

Por el contrario, los datos correspondientes al porcentaje del ingreso total de la nación que queda en manos del 20 % más rico de la población total (segunda fila de la tabla) indican que cada vez esa población recibe más porción del ingreso total: ha aumentado del 43,3 % en 1970 al 50,4 % en 2005; un aumento de 7 puntos porcentuales: en promedio, un punto cada lustro.

Nótese que ya el 20 % de los más ricos se apropia más de la mitad del ingreso de la nación, de la «torta total»; vale decir: si a cada cinco individuos se les diera una torta, uno solo de ellos -el más rico- se comería la mitad de la torta… el más pobre de ellos se comería algo así como la séptima parte de un cuarto de torta.

De toda evidencia, cada vez los ricos se apropian de mayor riqueza y los pobres de menos ingreso. Esto se puede ver todavía mejor si se mira la proporción entre el ingreso de los extremos tomados sobre el 10 % de la población (datos de la tercera fila de la tabla), es decir, el número de veces en que la porción de riqueza del 10 % de los más pobres es apropiada por el 10 % de los más ricos. Así, en 1970, el 10 % de los más ricos tomaba más de 9 veces lo que tomaba el 10 % de los más pobres; en 2005, el 10 % de los más ricos toma más de 11 veces lo que toma el 10 % de los más pobres.

El coeficiente de Gini es un indicador que toma en cuenta la distribución total del ingreso en el total de la población. Cuanto más cerca está de 1, más desigual es la distribución (los ricos se apropian el ingreso que los pobres pierden); a la inversa, cuanto más cerca está de 0, más igualitaria es la distribución (el ingreso se distribuye de manera más equitativa entre «ricos» y «pobres»). Para tener un punto de referencia: Gran Bretaña, en los años anteriores al furor neo-liberal tatcheriano, exhibía un índice de Gini alrededor de 0,25. Como se ve, los Estados Unidos van por el camino firme de la mayor desigualdad: sistemáticamente, en cuarenta años, el índice de Gini no ha hecho más que aumentar. Ya el valor alcanzado en los últimos cinco años -pasó de 0,462 a 0,469- ubica al ‘gigante de siete leguas’, según los datos de CEPAL, a la par de algunos pequeños países latinoamericanos como Uruguay, Paraguay y Costa Rica … y ya no tan lejos de Venezuela que, entre 2003 y 2005, según el informe de CEPAL de 2006, tiene un coeficiente de Gini de 0,490. A ese ritmo sostenido de creciente desigualdad en la distribución de la riqueza, los Estados Unidos alcanzarán, en unos tres lustros, los valores típicos de los países considerados actualmente con mayor desigualdad en América Latina.

En Mérida, Venezuela, a 4 años de la sanguinaria invasión a Irak.

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