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El sistema sanitario estadounidense ocupa el número 37 entre los países del mundo

Moore desviste a la sociedad norteamericana

Fuentes: Argenpress

Michael Moore con sus artículos y su cine de denuncia -recordemos Farenheit 9/11- coloca a USA y su sistema inhumano en duros aprietos. El ciudadano norteamericano, «apolítico por convencimiento» -si bien sabemos que nadie es realmente apolítico, pues allí se consideran fuera de la política-, se enfrenta a una gran verdad difícil de digerir. Especialmente […]

Michael Moore con sus artículos y su cine de denuncia -recordemos Farenheit 9/11- coloca a USA y su sistema inhumano en duros aprietos. El ciudadano norteamericano, «apolítico por convencimiento» -si bien sabemos que nadie es realmente apolítico, pues allí se consideran fuera de la política-, se enfrenta a una gran verdad difícil de digerir. Especialmente para ellos que tienen una opinión que se basa no sólo en sus intereses reales, sino más bien en cuestiones subjetivas, que no son más que la apariencia bajo la que se oculta la esencia, lo real de los problemas. Y los problemas reales de una población mayoritaria están en su salud y el coste de ella. Los ciudadanos de ese país tan rico pasan las mayores apreturas al enfermarse. Una operación médica puede desplomar la situación económica de una familia por largos y duros años. Cuestión que no ocurre en muchos países avanzados que tienen una economía más débil que la norteamericana.

Un país tan rico que podría tener el sistema de salud mejor del mundo, está ubicado bajo Eslovenia, ocupando el número 37 entre los países del mundo. Pienso que los que han hecho este cálculo fueron bastante benévolos con USA. Hay muchísimos países pobres y con pocos recursos, en donde la salud no es privilegio de ricos solamente. Para poner un caso. En Chile una visita al médico es cara, cuesta alrededor de 57 dólares USA. Es caro de todas maneras para el ingreso de allá. Pero es muy bajo comparado con la suma que cobra un médico ginecólogo norteamericano por una visita de un paciente: 400 dólares y algunos cobran hasta 1.000 dólares por una simple visita. En Suecia la visita a un médico cuesta sólo 20 dólares. Y si es necesaria una operación en el hospital el paciente no debe pagar ésta. En USA una operación corre por cuenta particular y puede llegar a ser del orden de los 40.000 o 50.000 dólares. La diferencia es notoria y abismante. Lamentablemente, en Suecia puede que caminemos en esa dirección, debido al actual gobierno, de composición reaccionaria pro USA que se interesa mucho más en los empresarios que en los trabajadores, por ser en esencia su representante ante la sociedad civil. Pero los pueblos tienen los gobiernos que se merecen y nada más.

Moore ha realizado una nueva película titulada Sicko en la que muestra toda la realidad de la atención médica a la población norteamericana. En ella dice que hay casos de médicos ginecólogos que cobran hasta 1.000 dólares por una simple visita. Si uno piensa que ese país gasta sumas astronómicas en armamentos y en guerras con fines de dominación y de mantener los privilegios de una clase adinerada, parece algo totalmente irracional. Pero aun más es la irracionalidad de aquellos que teniendo una vida miserable sean los que ubican en el gobierno de USA a individuos como Bush que no representan para nada sus verdaderos intereses, aunque en esto juega un rol muy importante la alienación que sufre, en general, la clase trabajadora en casi todos los países del mundo.

La película Sicko es muy interesante porque Moore demuestra que en un país pobre y de pocos recursos como Cuba tiene un sistema de salud muchísimo más avanzado que el norteamericano y, lo que es muy importante para la gente de escasos recursos, totalmente gratuito. El enfermo en Cuba es tratado de la misma forma y con los mismos recursos sin hacer diferencia de su posición económica y social. Todos tienen, por lo establecido en la Constitución de ese país, al derecho de la atención médica y dental gratuita. Los médicos allí no son simples negociantes como en USA, en que los médicos ven al individuo no como un paciente, sino como un «cliente», como cualquier individuo que compra un producto desde el mercado de consumo.

La medicina en USA es parte del sistema de los recursos que se retiran de los trabajadores, los de grandes y los de bajos ingresos; recursos substraídos por métodos indirectos. Como la plusvalía que se obtiene de los trabajadores. El precio desorbitante de la salud es una forma de explotación de la miseria, sobre todo, de aquellos que carecen de seguros. Y los que no pueden pagar esas enormes sumas y que no tienen seguros -que son caros- tienen que recurrir a los remedios caseros y nada más, con el consiguiente riesgo para sus vidas. Recuerdo haber visto un documental sobre USA antes de la última elección presidencial en donde se entrevistaba a una mujer partidaria de Bush. Vivía en una casa rodante y carecía de trabajo. Su dentadura era un verdadero desastre, algo inimaginable para países como Suecia. A pesar de ser una mujer de sólo edad mediana, le faltaban muchos dientes. El periodista le preguntó sobre las razones por las que apoyaría a Bush, y la respuesta de ella se centralizó en el nacionalismo norteamericano y el chauvinismo, además en la religión. Para esa mujer Bush representaba la defensa del cristianismo supuestamente amenazado por los musulmanes. Esa pobre mujer no tomaba en cuenta para nada su precaria situación económica y la vida de perros (vagos, tal vez, porque en ese país los perros de los ricos y de la pequeña-burguesía acomodada tiene una atención sanitaria de primer orden) que ella lleva en ese país tan rico.

En USA, la propaganda manejada tanto por la empresa privada como por la estatal, presenta a Cuba como un país terrible en donde la situación sanitaria es desastrosa. Mikael Moore en su película Sicko demuestra lo contrario. Es en USA donde la situación sanitaria es desastrosa. Como una prueba llevó a Cuba a cinco trabajadores norteamericanos que se desempeñaban en la limpieza de la llamada zona cero, lugar donde ocurrió el atentado del 11 de Septiembre. Esos trabajadores habían sido afectados por los gases tóxicos provocados por ese atentado y tenían gran dificultad para recibir atención en USA. Los llevó a Cuba y allí fueron tratados por los médicos cubanos sin costo para ellos. Moore explica en su película que Cuba tiene un sistema sanitario increíblemente bueno para ser un país tan pobre. Este viaje le traerá muchos problemas a Moore. Probablemente lo llamen a juicio y se le condene a la cárcel por haber viajado a Cuba y «hacer propaganda del sistema comunista» y ser «antinorteamericano». ¿Es acaso cierto que Moore ensalza a Cuba? No es así, lo único que muestra Moore es la verdad objetiva. En un país en donde se dice que se respetan las opiniones de todos, no se respeta la verdad al desnudo. Sobre todo, cuando esa verdad pone al descubierto las injusticias del sistema capitalista del Imperio. Descubrió Moore que en ese país caribeño la mortandad infantil es menor que en USA. Y eso los norteamericanos tienen gran dificultad en comprender, habituados como están a creer todo lo que escribe la prensa de su país y lo que dice y expresa su presidente, además de los programas bastante chuecos de los canales de televisión norteamericanos.

A pesar de la amenaza que existe sobre la cabeza de Moore la película Sicko va a ser presentada en New York antes de que el Estado la decomise. Para asegurarse de que todo el trabajo no se hunda, una copia de la película existe en Canadá y allí podrá exhibirse también.

Mucha gente, incluso en New York espera poder ver esa película. También los que estamos fuera de ese gigante país en donde se gasta tanto en matar gente y casi nada en salvar las vidas de su propia población.