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Se fue del pueblo como cordelero y murió fusilado como líder de la resistencia francesa

Nantes erige un monumento en memoria de los antifascistas españoles

Fuentes: La Voz de Galicia

Una familia ourensana tardó 63 años en saber que su abuelo fue un héroe

Nantes erige un monumento en memoria de Alfredo Gómez y de otros 36 ejecutados

Alfredo Gómez Ollero nació el 9 de septiembre de 1905 en el seno de una humilde familia campesina de Paderne de Allariz. Aprendió a leer con 20 años, se casó, tuvo dos hijas y el 16 de julio de 1936 trabajaba como cordelero -como hacía todos los veranos- con una cuadrilla de temporeros en Córdoba.

Desde ese momento -y hasta hace escasamente un año-, la idea que la familia ourensana tenía de su vida era la de un hombre que se vio atrapado por la Guerra Civil Española lejos de su casa, en la zona republicana, y que se exilió en Francia, desde donde de vez en cuando escribía alguna carta tranquilizando a su mujer, asegurándole que se acordaba de ella y de las niñas, pero sin demasiados detalles.

En 1951 otra carta explicaba ocho años de silencio. Era la anotación del Registro Civil de Nantes, confirmando el deceso de Alfredo Gómez Ollero el 13 de febrero de 1943. Sin más detalles.

Pero esa idea de «un hombre normal» que la familia tenía del abuelo, se ha hecho añicos en apenas diez meses. Todo comenzó con la visita de la Guardia Civil a Paderne para localizar a sus descendientes. Lo hicieron, pero los agentes poco pudieron aclarar sobre los motivos de la pesquisa. Únicamente explicaron que era un requerimiento que venía de Francia. Después llegó la carta de Le Colectif du Procés des 42, una organización dedicada a la recuperación de la memoria histórica de los 37 ejecutados por los nazis en un proceso sumarísimo celebrado el 16 de septiembre de 1942 contra la resistencia francesa.

El colectivo los invitaba a asistir el 13 de febrero del 2006 al descubrimiento del monumento que se colocará en honor de los fusilados, entre ellos, Gómez Ollero.

Ahí comenzó el descubrimiento del otro abuelo. Del capitán del ejército republicano. De quien llegó a ser el máximo responsable de la resistencia a la invasión alemana en toda la zona inferior del Loira. Del activista comprometido que servía de enlace al Partido Comunista de España en el exilio. Del hombre juzgado por la Gestapo, encarcelado, torturado y fusilado a las 4 de la tarde del 13 de febrero de 1943, con las manos atadas a la espalda y desnudo sobre un suelo de grava.

La familia de Gómez Ollero dice estar contenta. No por haber descubierto un héroe, sino porque a partir de ahora ya tienen una tumba a la que llevar flores, aunque para su mujer, fallecida hace dos años, sea ya demasiado tarde.

Una nación agradecida

En septiembre del 2005, dos nietos de Alfredo viajaron para ver por primera vez la tumba de su abuelo en Nantes y también la placa en el lugar de ejecución en la que se recuerda a los 37 fusilados aquel día. Junto a Alfredo había otros cinco españoles. Uno de ellos, Benedicto Blanco, también era ourensano, pero no se ha podido localizar a la familia. Calculan que tenía sólo 18 años cuando comenzó la contienda y posiblemente no dejase descendencia. Todos los años los vecinos de Nantes rinden homenaje a estos ejecutados, a los que consideran héroes por haber dado su vida por la libertad de Francia.

«No nos lo podíamos creer, pensamos que era un error»

JOSÉ RAMÓN GUEDE, NIETO DEL HOMENAJEADO

El descubrimiento de la auténtica vida de Alfredo Gómez Ollero causó un gran impacto en todos sus descendientes. «No nos lo podíamos creer, pensamos que podía ser un error», afirma su nieto, José Ramón Guede, quien se pregunta «¿cómo podía ser posible que un hombre humilde, un trabajador del campo, hubiera llegado a destacar hasta ese punto y se hubiera comprometido tanto?». Guede añade que, después, el sentimiento de la familia fue de admiración y de pena por todo lo que su abuelo tuvo que pasar.

Gómez Ollero no tenía inquietudes políticas ni militaba en ningún partido, que sepan sus familiares. Éstos se muestran muy agradecidos al pueblo francés por haber mantenido su recuerdo, a las autoridades y en especial a todo el colectivo del Proceso de los 42 que nos han descubierto la historia.