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No disparen al pianista

Fuentes: Rebelión

Cuentan las crónicas que en 1798, antes de la batalla de las Pirámides contra los mamelucos de Egipto, Napoleón Bonaparte se enfrascó en cálculos matemáticos y dedujo que en la construcción del faraón Kheops había bloques de piedra suficientes como para levantar una muralla alrededor de Francia. Si lo imitásemos y en mitad de una […]

Cuentan las crónicas que en 1798, antes de la batalla de las Pirámides contra los mamelucos de Egipto, Napoleón Bonaparte se enfrascó en cálculos matemáticos y dedujo que en la construcción del faraón Kheops había bloques de piedra suficientes como para levantar una muralla alrededor de Francia.

Si lo imitásemos y en mitad de una de esas batallas cainitas que tanto nos gusta a la Izquierda hiciésemos una «tregua sagrada» para calcular el tamaño del edificio que se levantaría apilando los dedos sesgados por los tiros al propio pie de nuestras decisiones políticas, la mitológica Torre de Babel concursaría a su lado en la categoría de maqueta.

Debe ser la maldición pero para aliviar la tensión de un «quítame allá esas listas» o «a ver quien la tiene más roja» no acudimos a la acupuntura, tiramos directamente de recortada. Y siempre con un charlatán de feria o vendedor de crecepelo voceando que para curar el dolor de cabeza nada mejor que la guillotina.

Y el fragor dialéctico equivoca al coro cuando canta «La Muralla» porque termina cerrándosela «al corazón del amigo» mientras la abre de par en par al alacrán, el ciempiés, el veneno y el puñal.

Es llegar época de elecciones y pasar -como los «gremlins» cuando les cae agua- de la Solidaridad como ternura de los pueblos al gran campeonato de tiro al blanco modalidad «todos contra todos». En la megafonía de fondo se oye a un imitador del antiguo ministro de UCD Pío Cabanillas recitar el » Cuerpo a tierra que vienen los nuestros».

Y no nos arredran las consecuencias. Antes muertos que sencillos. Que se lo pregunten al 1.090.924 de votos dejados en el camino entre diciembre de 2015 y junio de 2016 cuando la coalición IU/Podemos/Confluencias, en lugar de sumar, restó. Suele ocurrirnos cuando nos pasamos en la frenada para elegir entre los «algo, bastante, muy o extremadamente puros»: Nuestros certificados de pureza siempre dan unos Frutos que benefician a la Derecha o al PSOE. Con medio millón de votos de diferencia sobre este último partido (5.423.644) otro gallo hubiera cantado a la hora de hacer números. ¡Y las mociones de censura se habrían puesto a un precio imposible! Sánchez y los suyos nunca habrían movido un dedo para desalojar al PP si las cuentas no terminaban con ellos en la Moncloa, dejando patente en que parte del Sistema se ubican. Y quedándose sin la habitual coartada: «No si yo en el fondo pienso como tú, pero…», anticipo de la inacción (en el mejor de los casos) o de la sumisión (en el habitual)

En estos días ando alucinado con los conflictos (desconozco los entresijos políticos de la Villa y Corte) que desde fuera parecen asolar a Podemos -una organización que no es la mía pero a la que considero de los míos- por el tema de las Primarias en el Ayuntamiento de Madrid.

A los que somos antiguallas militantes, «abuelos cebolleta» amantes del «proyecto colectivo» y «programa, programa, programa» nos chirría que, en la igualdad pregonada, algunos parezcan «más iguales que otros». Desconozco los porqués de la negativa de los (¿ex?) concejales de Podemos a concurrir a las Primarias, aunque, a bote pronto, la situación me provoca algunos interrogantes:

¿El modelo de que te refrende la militancia en votación para quienes intentaron el asalto a los cielos con el lema «otra forma de hacer política» sigue siendo válido?

Cuando en anteriores elecciones salieron elegidos ¿tuvo algo que ver el ir respaldados por una organización? Si no es así ¿coparon los puestos de salida por generación espontánea?.

Si alguno contó con el respaldo de Pablo -por personalizar en un dirigente, ignoro si lo hizo- o se benefició de una lista plancha hace cuatro años, ¿la fórmula era la correcta?

Si un candidato no cuenta para su organización pero sí para Carmena, ¿hay en ello alguna contradicción?

Las anteriores son preguntas retóricas sin importancia. Si se la daría a otra: . ¿Nos escuchamos?. ¿Somos capaces de debatir en la Izquierda desde el diálogo y la contraposición de argumentos? Me preocupa mucho que juguemos con fuego sin controlar el cuerpo de bomberos, rodeados de medios de difusión ideológica a los que les encantaría vernos arder en la pira y que -como de momento no pueden prender la hoguera del auto de fe- disfrutan quemándonos políticamente. Si encima nosotros regalamos la leña, no hay competencia: candidatos ideales al premio «tonto útil».

Particularmente rehúyo de cualquier proyecto político basado exclusivamente en el Personalismo, por muy genial que me parezca la persona que encabece una candidatura. Los que somos de Córdoba padecimos la amarga experiencia del modelo Rosa Aguilar y las nefastas consecuencias que para la Izquierda de nuestra ciudad trajo a medio plazo.

En tres semanas, el domingo 2 de diciembre, se celebran las elecciones autonómicas andaluzas. Por un lado tendremos esa maraña de intereses llamada PSOE-A, que lleva las riendas (solos o en algunas ocasiones dando el caramelo envenenado al extinto PA, a la IU de Valderas o un Ciudadanos siempre dispuesto a acudir en auxilio del vencedor cuando éste controla los presupuestos) políticas de nuestra comunidad desde hace más de 35 años.

En otro sector, envuelta en la «banderita tu eres gualda» a la Derecha de tres cabezas -Vox /Ciudadanos/PP- desfilando con ardor guerrero y paso de marcha al son del «Novios de la Muerte», compitiendo por demostrar quien de las tres caras del «guardián del pozo» (veltesta, tretesta y drittesta) es más intolerante o piropea mejor a Franco.

En la soledad del corredor de fondo, Adelante Andalucía, la expresión electoral de la unión IU/Podemos y otras fuerzas. Por supuesto que la alianza es manifiestamente mejorable y en su puesta en marcha ha dejado en la gatera muchos jirones de sueños rotos, de ilusiones (el «miedo escénico» que ha permitido a los aparatos diseñar las listas, primando nombres y parcelas de poder antes que arriesgar cuotas abriendo la apuesta), pero a pesar de ello el proyecto que encarnan el tándem Antonio Maillo/Teresa Rodríguez es, con diferencia, la apuesta más solvente y la herramienta más eficaz en este instante para frenar el empuje ultramontano que pretende hacer una relectura canalla de la Historia.

El Susanismo no sirve para plantar cara a la Derecha extrema porque (al igual que a la hora de poner en marcha políticas de izquierda) es más blando ideológicamente que la mierda de pavo.

Por ello nos convendría dejarnos de listas/listos y ombligos. O de seguir dándole vueltas al tema de si son «Salvinis o Podencos».

Empecemos por poner ya el cartel: «No disparen a los electores». Menos aún cuando empiecen a entonar la Internacional.

Juan Rivera. Colectivo Prometeo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.