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Revés a la política de Bush y fin del monopolio republicano en el gobierno federal de EU

Recuperan demócratas la Cámara baja mientras se mantiene la incertidumbre en el Senado

Fuentes: La Jornada

El Partido Demócrata recuperó hoy el control de la Cámara de Representantes y estaba batallando por hacer lo mismo en el Senado en una elección que marcó el principio del fin de la presidencia de George W. Bush y del monopolio político republicano en el gobierno federal. Las derrotas del Partido Republicano en las elecciones […]

El Partido Demócrata recuperó hoy el control de la Cámara de Representantes y estaba batallando por hacer lo mismo en el Senado en una elección que marcó el principio del fin de la presidencia de George W. Bush y del monopolio político republicano en el gobierno federal.

Las derrotas del Partido Republicano en las elecciones legislativas nacionales celebradas hoy implican severas limitaciones para la agenda política de la presidencia de Bush en sus últimos dos años.

A la vez, la elección manifestó sobre todo el creciente rechazo popular a la política actual en Irak. Los resultados también son consecuencia de los escándalos políticos que han imperado en lo que algunos consideran como uno de los congresos más corruptos en la historia reciente del país.

Los resultados de esta elección ofrecen nuevas oportunidades a quienes se oponen a la guerra y a los promotores de una reforma migratoria, entre otras cosas. Sin embargo, vale recordar que no hay un consenso entre los demócratas sobre estos temas, y que los políticos en este país no sólo no han demostrado voluntad para promover cambios significativos en estos asuntos. Por ejemplo, el nuevo superestrella del Partido Demócrata, el senador Barack Obama, votó en favor del muro fronterizo. Por otro lado, la senadora Hillary Clinton votó por la guerra en Irak y muchos de sus colegas demócratas aún no se atreven a expresar una oposición, y no han presentado una contrapropuesta sobre la llamada «guerra contra el terror» y su frente iraquí.

Pero el hecho de que los demócratas hayan recuperado la mayoría ­y por lo tanto el control­ de la Cámara baja por primera vez en 12 años cambiará la dinámica política dentro de este país.

De igual modo, los demócratas aumentaron su presencia en el Senado con 48 curules aseguradas al cierre de esta edición, y disputaban con márgenes muy cerrados tres puestos (Missouri, Virginia y Montana) que determinarán cuál partido controlará la Cámara alta, algo que hace sólo unas semanas ni se consideraba como posibilidad. Por lo menos una de las contiendas no se definirá esta noche, con la posibilidad de un recuento en el caso de Virginia, donde el margen de diferencia es de unos cuantos miles de votos. Pero gane quien gane la mayoría, ya no garantizará el control pleno de la Cámara alta que hasta ahora gozaban los republicanos, que conquistaron 49 escaños.

De hecho, el Senado podría quedar dividido 50 contra 50. Sin embargo, podría llevar días tener un resultado final.

Nancy Pelosi, líder de los representantes demócratas, ahora está por convertirse en la primera mujer presidenta de la Cámara baja en la historia. «Hoy los estadunidenses votaron por un cambio… y eso es lo que vamos a hacer», declaró ante un público jubiloso de simpatizantes en esta capital. Prometió el Congreso «mas ético, abierto y honesto» de la historia. También declaró que se promoverá «una nueva dirección en Irak» y prometió trabajar por una «economía más justa».

Howard Dean, presidente del Partido Demócrata, declaró que este «es un triunfo muy grande» que «ofrecerá el nuevo rumbo que desea el país», incluida una «nueva dirección» en Irak. Calculó que su partido podría incrementar su presencia en 30 curules en la Cámara baja (necesitaban por lo menos 15 más para ser mayoría).

El representante Rahm Emanuel, coordinador de las campañas demócratas, celebró esta noche la victoria al declarar aquí que «la vieja era de irresponsabilidad se acabó y la de reforma real apenas comienza». Ofreció superar las divisiones entre los partidos para trabajar por los «mejores intereses del país» y «cooperar» con el presidente y su partido en el Congreso para lograrlo.

Aunque la elección no incluyó al presidente, sí giró en torno a George W. Bush y sus políticas bélicas, con noticias cada vez peores desde el frente en Irak, con crecientes voces militares y hasta de conservadores criticando la estrategia de la guerra. Según las encuestas de salida realizadas por un consorcio de las tres principales cadenas nacionales de televisión, 58 por ciento de votantes desaprueban de la gestión de Bush, y 57 por ciento desaprueba de la guerra en Irak.

De hecho, la estrategia de los demócratas a nivel nacional fue convertir la elección en un tipo de referéndum sobre Bush y su guerra (a pesar de que muchos de ellos votaron en favor de la invasión a Irak y aún no se atreven a pronunciarse contra la guerra, sino sólo sobre la manera en que se ha desarrollado).

Varios republicanos, ante un presidente que tiene un índice de aprobación muy bajo, y con una guerra que se ha convertido en una pesadilla política aquí, intentaron distanciarse lo más posible tanto del comandante en jefe como de su guerra. Sólo ayer, Charlie Crist, el candidato republicano a gobernador de Florida (puesto que ahora ocupa el hermano del presidente), decidió de último momento no aparecer junto a George W. Bush en un acto en la entidad, algo que provocó la ira del estratega político presidencial Karl Rove, pero que subrayó la renuencia de varios candidatos a ligar su imagen con la del presidente. Al parecer, según resultados preliminares, Crist tenía razón y ganó su elección.

Hoy estaban en juego las 435 curules de la Cámara baja y un tercio del Senado. En riesgo estaba el monopolio político nacional del Partido Republicano. Aunque técnicamente toda la Cámara baja estaba ante las urnas, en realidad sólo 10 por ciento del total, alrededor de unos 50 escaños, estaban en juego. La estructura particular de las elecciones legislativas estadunidenses casi garantizan la relección de los candidatos en la mayoría del Congreso.

Además de la competencia por el Congreso, se votó para gobernador en 36 entidades y miles de puestos en legislaturas estatales. Junto con ello, los votantes en 37 estados sufragaron sobre iniciativas ciudadanas de toda una gama de temas, incluyendo inmigración, investigaciones científicas, matrimonio gay, aborto y asuntos ambientales, entre decenas de temas más.

Los resultados de lo que fue una de las elecciones nacionales más caras y agresivas en décadas también fueron manchados por miles de quejas de problemas técnicos con las nuevas urnas electrónicas, maniobras de intimidación y supresión de participantes, campañas de desinformación y sospechas de fraude en algunos lugares.

A pesar de las campañas «negativas», de los obstáculos para votar, de las manipulaciones engañosas del electorado por los políticos, frente a deficiencias estructurales del sistema electoral que ponen en duda lo que se define como «democracia electoral», es casi milagroso que los ciudadanos estadunidenses participaran en este proceso y todo indica que lo hicieron en niveles muy altos comparados con las tendencias históricas en comicios nacionales no presidenciales, como éste.

Pero lo anterior también indica la ira y la reprobación provocadas por los escándalos de corrupción y de comportamiento indebido de legisladores que responden al liderazgo republicano.

Entre los resultados, hoy se registran las derrotas del representante Curt Weldon, recientemete puesto bajo investigación por corrupción, como también la pérdida para los demócratas del puesto antes ocupado por el representante Bob Ney, de Ohio, quien está por ser enjuiciado por su participación en la gran conspiración de corrupción encabezada por el cabildero republicano Jack Abramoff, la cual todavía cobrará más víctimas en el gobierno.

Los republicanos también perdieron la curul del representante Mark Foley, quien recientemente renunció al ser enfrentado con pruebas de sus diálogos cibernéticos sexuales con menores de edad que trabajaban como voluntarios en el Congreso.

¿Cambio o más de lo mismo?

Las encuestas de opinión de los últimos días ya habían registrado que la guerra era el tema principal en esta elección. Los resultados abren nuevas posibilidades para las fuerzas antiguerra en el país. De hecho, Cindy Sheehan, la madre de un soldado muerto que se ha convertido en la cara de la oposición a la guerra, y unos 40 manifestantes, protestaron hoy bajo una llovizna frente a la Casa Blanca en demanda del fin de la guerra en Irak.

Con algunos nuevos aliados en el Congreso ­como el senador electo Sherrod Brown, de Ohio, entre otros­ se podría nutrir el optimismo del movimiento contra la ocupación de Irak y Afganistán.

A la vez, la nueva configuración política en Washington también podría abrir una nueva ventana de oportunidad para la promoción de una reforma migratoria limitada, ya que el liderazgo republicano, que apostó con la carta antinmigrante, ya no estará en control de la Cámara.

La táctica antinmigrante no tuvo el éxito que se esperaba en todos los casos. Aunque algunos antinmigrantes fueron relegidos, como el representante James Sensenbrenner ­famoso por encabezar las fuerzas antinmigrantes de la Cámara baja­, otros que emplearon la carta contra los migrantes como punto central de sus campañas, como fue el caso del representante Clay Shaw, de Florida, y J. D, Hayworth, de Arizona, fueron derrotados.

Gobernaciones

En lo que tal vez es uno de los grandes cambios en el panorama político nacional es el aparente triunfo de candidatos demócratas en las elecciones para gobernador.

Arnold Schwarzennegger, como se esperaba, gano su relección a gobernador de California, aunque las noticias para otros candidatos republicanos en las 36 elecciones no fueron positivas.

De hecho, los candidatos demócratas podrían gozar de hasta una decena de triunfos para gobernador. Entre lo más notable está la derrota del candidato republicano Kenneth Blackwell, quien como secretario de estado de Ohio fue el ingeniero electoral responsable de la controversial y disputada elección presidencial en favor de Bush hace dos años.

Mosaico electoral

Entre los elegidos hoy se encuentra el primer musulmán en la Cámara baja, Keith Ellison, de Minnesotta, y sólo el segundo gobernador negro en la historia ­Deval Patrick, de Massachussets­, ambos demócratas. También triunfó, en calidad de candidato independiente, el socialista-demócrata Bernie Sanders, de Vermont.

Pero también perdieron varios políticos republicanos moderados, lo cual podría fortalecer la mano del ala más conservadora del Partido Republicano, mientras que, por otro lado, varios de los demócratas triunfantes resultaron ser del ala conservadora de su partido (antigay, antiaborto, pro militares, etcétera).

O sea, aún no es posible caracterizar los resultados de esta elección más allá de que fue una derrota, aunque no abrumadora, para los republicanos, y sobre todo para Bush y su política belicista.

En la primera elección del demócrata Bill Clinton, el lema famoso de su campaña fue «es la economía, estúpido», para enfocar su estrategia electoral en ese punto. En esta ocasión el lema fue, más bien, «es la guerra, estúpido».