Recomiendo:
0

Sindicalismo en tiempos de crisis

Fuentes: Rebelión

La huelga general convocada para el 29 de septiembre contra la reforma laboral ha despertado todo tipo de reacciones. Para algunos, llega tarde y aseguran que servirá de poco. Hasta cierto punto esto es comprensible, considerando que han pasado ocho años desde la última huelga general y que, desde entonces, tanto el PP como el […]

La huelga general convocada para el 29 de septiembre contra la reforma laboral ha despertado todo tipo de reacciones. Para algunos, llega tarde y aseguran que servirá de poco. Hasta cierto punto esto es comprensible, considerando que han pasado ocho años desde la última huelga general y que, desde entonces, tanto el PP como el PSOE han ido recortando los derechos laborales sin demasiada oposición por parte de los sindicatos mayoritarios…

Sin embargo, la huelga general debería representar, entre los sectores más conscientes, una oportunidad para relanzar el sindicalismo combativo y de clase. Se nos plantea la posibilidad de marcar un punto de inflexión en la lucha contra la crisis.

Un buen ejemplo lo tenemos en la pasada huelga del Metro de Madrid. «Los trabajadores no tenemos que pagar su crisis», aseguraban desde el comité de huelga y, frente al decreto de recorte salarial del 5%, lograron que el recorte final fuera de apenas el 1% y que ningún trabajador fuera despedido por participar en las jornadas de huelga.

Así fue como la huelga del Metro en Madrid, durante el pasado mes de junio, se convirtió en toda una demostración de fuerza de los y las trabajadoras. Y pese a la brutal oposición de los grandes medios de comunicación, tratando de poner en contra de los trabajadores a la población madrileña, el éxito de la huelga fue indudable. La combinación de la unidad sindical y una clara estrategia de movilización puso en serios apuros a la Comunidad de Madrid, feudo electoral de la derecha más liberal.

Sin embargo, nos equivocaríamos al pensar que el sindicalismo combativo es algo exclusivo de las grandes empresas e industrias. En pequeños centros de trabajo, tales como oficinas, centros comerciales o call centers, un pequeño núcleo de trabajadores puede marcar la diferencia.

Con tres trabajadores suele bastar para formar una sección sindical. A partir de ahí, con el apoyo de sindicalistas más experimentados, promover unas elecciones sindicales y pelear por el pleno cumplimiento de los convenios colectivos se convierte en el ABC de cualquier joven sindicalista.

No siempre es una tarea sencilla. Sin embargo, la cobertura legal de pertenecer a una sección sindical permite que en sectores altamente precarizados, como el de las oficinas y despachos, o el telemárketing, las victorias sean relativamente asequibles para toda una plantilla. Sin duda alguna, una pequeña victoria -por ejemplo, el reconocimiento de la jornada intensiva o la categoría laboral- atraerá a otros trabajadores hacia la acción sindical.

Si desde un principio prevalece la unidad entre las y los trabajadores y una clara estrategia de movilización, la posibilidad de obtener victorias se multiplicará. En tiempos de crisis, luchar por el reconocimiento de los derechos laborales adquiridos es una tarea tan urgente como necesaria para reconstruir el movimiento obrero desde la base.

La huelga general del próximo 29 de septiembre es una oportunidad para que el sindicalismo de clase se extienda por los centros de trabajo. Seguro que las discusiones y la incertidumbre sobre su utilidad se alargarán hasta el mismo día de la huelga. Lo que puede marcar la diferencia es que, en ese proceso de discusiones, alguien tome la iniciativa de movilizar al resto.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.