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Entrevista con Rommel Díaz, Adriana Jasso y Harry Simón, militantes de Unión del Barrio (III)

«Somos un pueblo sin fronteras que mira al sur»

Fuentes: Rebelión

Para ver la primera y la segunda parte de la entrevista ir a los siguientes enlaces:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=186862&titular=mirando-al-sur-desde-el-norte:-trayectorias-pol%EDticas-(i)-http://rebelion.org/noticia.php?id=186909 LMC. Volvamos otra vez a la cuestión de sus relaciones con el Movimiento Chicano ¿Hay otros grupos de chicanos que se organicen como ustedes en Texas, Nuevo México, Colorado? HS. Hay grupúsculos pequeños, reducidos y luego organizaciones sin fines […]

Para ver la primera y la segunda parte de la entrevista ir a los siguientes enlaces:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=186862&titular=mirando-al-sur-desde-el-norte:-trayectorias-pol%EDticas-(i)-
http://rebelion.org/noticia.php?id=186909

LMC. Volvamos otra vez a la cuestión de sus relaciones con el Movimiento Chicano ¿Hay otros grupos de chicanos que se organicen como ustedes en Texas, Nuevo México, Colorado?

HS. Hay grupúsculos pequeños, reducidos y luego organizaciones sin fines de lucro. Hay algunos elementos haciendo trabajos importantes, pero son mayores y no han estado reclutando, queda el MLN que todavía hace algunas cosas y Raza Unida…

LMC. ¿Así que ustedes son la última organización Chicana revolucionaria que queda en el país ahora mismo?

HS. Y entre algunas personas no somos ni siquiera suficientemente chicanos, pero esos son sobre todo universitarios. Nosotros movilizamos el término chicano cuando nos parece apropiado, lo vemos más como un término histórico-político, es de dónde venimos y no bajamos esa bandera, pero si tratamos de organizar algo en el Barrio Logan de San Diego o en South Central en Los Angeles no funciona, no se relaciona con las condiciones reales de las comunidades. Con la llegada masiva de inmigración de la raza al norte, lo que quedó del chicanismo se ha desintegrado como población que pueda medirse por su capacidad de lucha como fuerza política.

LMC. Y tu Adriana, ¿te identificabas como chicana desde el principio cuando entraste en Unión del Barrio?

AJ. No, yo me identifico como Mexicana, pero con la conciencia o la formación de reconocimiento y respeto a la contribución del Movimiento Chicano. Era más como una herencia política, pero no necesariamente que yo tenía que considerarme Chicana, como requisito primordial para integrarme a Unión del Barrio.

HS. A lo largo de los años noventa Unión reconcilió esa tensión, porque en su literatura y en sus eslóganes era Chicano/mexicano, por eso tenemos el proyecto de prisiones Chicano/mexicano, todas nuestros documentos dicen chicano/mexicano.

RD. Pero yo creo que es una evolución, Obviamente es una herencia la cuestión chicana, porque si me preguntaran a mi si yo me consideraba chicano cuando ingreso a Unión, es imposible para mi, porque chicano implica nacionalidad Mexicana. Eso es lo que yo entendía en mi lectura y en mi estudio acerca del Movimiento Chicano. Yo estoy claramente más dentro del movimiento chicano, porque veía todo este espectro, pero claramente en Unión ocurre una evolución de esta terminología, por así decirlo. De chicano a Chicano/mexicano y de chicano/mexicano a Chicano/latinoamericano o raza.

LMC. Y podrían explicar para la gente que no está en Estados Unidos a qué se refiere Raza, porque no estoy seguro de que los lectores de afuera entiendan a que se refiere.

RD. Yo creo que Raza simplemente viene de este encontronazo entre Europa y el «descubrimiento» de América y sale una población nueva, nace el mestizaje, el mestizo, esa es una cuestión que se discutía mucho en Unión del Barrio. Cuando yo ingreso Unión en el 91 se discutía mucho qué nos considerábamos si éramos mestizos o si éramos mexicanos, o Chilenos o Indígenas. La mayoría del movimiento chicano tenía la tendencia más al indigenismo, a considerarse indígena.

H.S. Parte del movimiento chicano, no todos.

RD. Claro, de hecho, las partes más revolucionarias, más avanzadas del movimiento chicano son las que se van para ese lado indigenista.

HS. No necesariamente, compa.

RD. Bueno, discutible, pero después ocurren una serie de malas interpretaciones del indigenismo como el movimiento Four Directions (un subgrupo de AIM, the American Indian Movement) , que los encontramos en el espectro político de nuestra militancia, en la Marcha de la Moratoria por ejemplo. Hay una especie de decantación en todos esos aspectos, hasta que se desgrana el choclo como decimos en Chile, para finalmente terminar en Raza en el momento actual y raza es simplemente nuestro pueblo. Nuestro pueblo es obviamente pueblo mexicano, pueblo salvadoreño, pueblo nicaragüense, pueblo chileno etc. El pueblo que se encuentre de este lado y mexicanos de toda la república. Eso es lo que conlleva la palabra raza.

LMC. Es un término más inclusivo al final en torno a la idea de «Nuestra América».

RD. Exactamente.

HS. Y así crece, camarada, porque tiene su propia genealogía histórica; la cuestión de la raza viene de «la raza cósmica» de José Vasconcelos, pero en el Movimiento Chicano tiene relación con las tres caras «el español, la africana y la indígena», las tres caras que se unen en la «raza cósmica», pero era una cosa media metafísica. De hecho, también vino de San Diego, de la poesía del Alurista, que era un poeta muy cercano a la fundación de Mecha (El Movimiento Estudiantil [email protected] de Aztlán). Nosotros pusimos al lado la cuestión metafísica y escribimos un editorial, porque había mucho debate sobre la cuestión del mestizaje, diciendo que nosotros no entrábamos en esos juegos de hacer análisis de sangre, porque nos parecía una pérdida de tiempo. Es de una pobreza de pensamiento increíble meterse en estas cuestiones y eso en 1990 antes de todos los debates sobre políticas identitarias. Fue una lucha feroz, incluso dentro de Unión había gente que estaba siendo duramente cuestionada, como yo, por su sangre, pero en última instancia ganó la posición históricamente correcta y no la interpretación más estrecha de miras de quiénes éramos y dónde encajábamos. Y la gente que creía en estas cuestiones de medir la pureza de sangre siguió con su vida y nunca hizo nada más en la lucha política.

La idea de la «raza cósmica» quedó más conectada con un sector de la población que tenía unas preocupaciones y un trasfondo más religioso y que se apropiaba de la ideas de que éramos mestizos, todos somos mestizos. Después, sobre todo a partir de 1992, apareció un factor indigenista muy fuerte. Ser indígenas y el indigenismo se explicaban en sus propios términos alrededor del zapatismo e incluso antes del zapatismo, era un fenómeno continental. Fuimos parte de eso, de hecho la posición de Unión es que somos un pueblo indígena y que no importan para nada las apariencias. No tengo que llevar plumas para ser indígena. No tengo casa en España ni en Europa, está es mi tierra, mi historia y mi sangre están conectadas a esta tierra, mis apariencias físicas son irrelevantes. Esta posición también generó fenómenos raros en los años ’90, porque había miembros de unión de piel clara que eran ferozmente indigenistas, mientras que los de piel más morena decían, «no, todos somos mestizos» (risas).

El identificador «raza» surgió recientemente; en el 2006 abandonamos el identificador [email protected]/[email protected] para adoptar el de «raza». «Raza» debe servir para describirnos a todos, el frente norteño de un movimiento continental. Esta es una lucha de la raza que se identifica absolutamente con la autodeterminación y el respeto por las luchas indígenas, porque hay gente que todavía tiene conexiones directas con la tierra, pero, al mismo tiempo rechazamos el escapismo del indigenismo, especialmente el de la idea de «la cultura cura». Gente güera, chicanos, que se hacían danzantes, se ponían plumas y aprendían a hablar un poco de nahualt y con eso era un acto revolucionario. Nos decían «ustedes son demasiado marxistas, tienen que ir al temescal y hacerse uno con la madre tierra». Y nosotros contestábamos, «está bien, respetamos nuestra cultura, pero eso no es lucha política».

LMC. Entonces, ¿ahora es correcto decir que son una organización nacionalista, internacionalista, revolucionaria?

HS. Según nuestro último acuerdo somos raza internacionalistas.

LMC. Pero siguen siendo una organización nacionalista.

RD. Si se pudiera, pero es muy largo… sí seríamos nacionalistas, internacionalistas…

LMC. No estoy buscando etiquetas, sino explicar lo que para mucha gente puede ser una contradicción, ¿cuál es la articulación entre internacionalismo, nacionalismo, contientalismo etc. El debate microidentitario tampoco me interesa.

HS. Y lo clave, compa, es para darle marco, porque es fácil decir raza, pero nosotros identificamos quién es raza como cualquier persona que se pone a favor del pueblo que está en lucha, el pueblo obrero, trabajador, que estamos aqui. Tenemos compas que son racialmente blancos, hay miembros negros y también filipinos, son el 5% o el 10% de la organización, pero ese no es el criterio para que sean miembros; se hacen miembros para luchar por la comunidad. De ese modo, nuestros militantes de la comunidad afroamericana que se deciden a trabajar por la raza son raza. Los miembros blancos no van a trabajar a las comunidades blancas, trabajan entre la raza y, por lo tanto, son raza. El identificador no es racial ni siquiera nacional, es una identidad que surge única y exclusivamente de la lucha.

AJ . Quizas suene cursi, pero hay unas compañeras que tienen un lema que dice que hay que ser como el Che que nació en Argentina, se formó en México, luchó en Cuba y murió en Bolivia. En el recuento que compartimos antes sobre cómo llegamos a Unión, hicimos una reflexión personal, pero creo que sí que la vida el destino te lleva a lugares y ahí se va a luchar. Supongamos que el destino te plante en China, ahí vas a luchar, las luchas reivindicativas del pueblo chino, no vas a ir a luchar por las luchas reivindicativas del pueblo mexicano. Tienes que luchar donde estás, con las herramientas que estén a tu disposición y las que no estén, pues las vamos creando. Esa es la tarea de un pensamiento internacionalista de la raza, donde nos plantean, la lucha es por el continente, por Nuestra América.

LMC. A mi me llama mucho la atención su defensa de Nuestra América. Yo solo he visto banderas de Venezuela, Cuba o hablar de Chávez en Unión del Barrio, ¿esto es una cosa específica de Unión del Barrio o hay otras organizaciones con una posición similar?

H.S. Yo creo que esto es algo importantísimo y particular de Unión del Barrio. En el año ’92 hubo un gran movimiento entre aquellos que se consideran progresistas en Estados Unidos para darle la espalda a Cuba, decían Cuba sí, la revolución sí, pero Fidel ya se tiene que hacer para un lado; era un movimiento muy fuerte. En aquel momento nuestra opción fue redoblar nuestro apoyo a Cuba y, por eso, pusimos a Fidel en la portada de nuestro periódico. ¡Fue un golpe de efecto tremendo en el Movimiento Chicano! Era una cosa muy controvertida en 1992. El respeto y la admiración por Cuba siempre estuvieron ahí, incluso cuando ninguno de nosotros había viajado todavía a la isla. Con Venezuela, creo que yo fui el primero en ir para allá y traer las noticias de lo que estaba pasando allí y que sí era real, porque no nos lo creíamos, como un milico puede hacer tal movimiento… pero era algo real y nos tomamos muy en serio la lucha por el pueblo venezolano.

Pero eso es más reciente, nuestro apoyo por lo pueblos latinoamericanos tiene que ver con las luchas de los pueblos centroamericanos en los ochenta, en particular por nuestra conexión con CHISPAS (Chicanos in Solidarity with People in El Salvador/ Chicanos en solidaridad con el pueblo del El Salvador) que ayudamos a fundar. Una de las primeras cosas que nos identificaron desde el principio fue la crítica a la estrechez de miras del Movimiento Chicano. Hubo desde el principio una crítica muy profunda del concepto de Aztlán, especialmente por parte del MLN que, de hecho, utilizaba esta crítica para no unirse al Partido de la Raza Unida. El Partido de la Raza Unida argumentaba que Aztlán era una nación separada y utilizaban las categorías nacionales de Stalin para identificar Aztlán como una nación independiente, fíjate que curioso es eso, ¿no? El MLN decía no, somos «un pueblo sin fronteras». Y Unión del Barrio decía por qué se embarran en esa pinche pelea estéril, no tenemos ninguna de las dos cosas no tenemos Aztlán y no somos un pueblo sin fronteras, tenemos que pelear para hacer las dos cosas realidad, así que al final pusimos Aztlán/ México ocupado y reconciliamos las dos posiciones.

RD . Yo creo que también lo más importante en cuanto a la cuestión ideológica es el anti-imperialismo, Unión del Barrio es una organización anti-imperialista, en primera cuenta, y creo que lo decimos en la primera oración de nuestro programa político.

HS . No, ya no, ¿te acuerdas por qué lo sacamos? Por Osama Bin Laden, el anti-imperialismo ya no puede ser el principio unificador porque para todos los efectos ese pinche fanático era anti-imperialista al máximo, pero terrorista.

RD. Pero sí somos anti-imperialistas y anti intervencionistas, es importantísimo. Si estas en cualquier parte luchando por una mejor vida, por la felicidad de ese pueblo tienes que ser anti-imperialista, porque si no eres anti-imperialista y permites que el imperio venga te va a quitar la felicidad que puedas obtener. El anti-imperialismo nos lleva al internacionalismo, obviamente vamos a estar con procesos sociales que sean anti-imperialistas.

LMC. Pero al mismo tiempo son una organización Marxista-leninista, Cómo se articula la relación entre el marxismo-leninismo y el anti-imperialismo?

RD. Yo creo que el anti-imperialismo es una cuestión de táctica, el marxismo-leninismo es algo que va más en la filosofía e ideología de la organización en todos sus aspectos, en toda su proyección tanto estructural como ideológica. Por eso somos marxistas-leninistas, tenemos el «centralismo democrático», porque es una cuestión que guía la estructura de la organización y nos basamos más en Lenin y en sus postulados en la práctica y Marx por sus cuestiones filosóficas e ideológicas. Yo no creo que haya contradicción entre el anti-imperialismo y el marxismo leninismo.

LMC. No, yo pregunto porque me puedo imaginar que habrá muchas organizaciones en el movimiento chicano que podrían decir que Lenin y Marx son al fin y al cabo pensadores europeos blancos y, por lo tanto, irrelevantes para la causa chicana.

HS. Tu no vas a encontrar, compa, ningún panfleto o documento o ensayo que diga «Unión del Barrio Marxista Leninista», no existe y eso te lo garantizo. Nosotros en papel y en la propaganda de difusión no somos marxistas leninistas, tampoco en los congresos. Es más nos convertimos en socialistas hace cinco o seis años. Y eso precisamente por la cuestión que señalas, porque dentro no sólo del movimiento chicano, sino dentro de nuestra comunidad, que es una comunidad religiosa, que es una comunidad con tendencias culturales hacia la derecha, de la iglesia, si nosotros queremos tener una relación con el pueblo, que para nosotros es fundamental y nos mantiene como un movimiento viable, al momento que nos vamos a identificar como marxistas leninistas, aunque el pueblo ya sepa, y nos identifique como rojos, pero para decir ML después de Union del Barrio, ya es otra etapa. Tendría que llegar la conciencia popular a cierto nivel y la conciencia interna de Unión. No podemos darnos el privilegio de llamarnos Partidos Comunista, no somos tan avanzados. Me encantaría ser miembro de un partido comunista.

RD . Es muy temprano en la trayectoria de la organización.

HS. ¡No tenemos los cuadros!

RD. Yo creo que en Unión hay marxistas, marxistas leninistas.

HS. Mucho del liderazgo, desde el liderazgo medio y liderazgo alto, muchas y muchos se identifican como marxistas y marxistas leninistas, pero todavía hay gente creyente…

RD. Hay católicos, hay protestantes…

LMC. Es una cuestión de no alienarse de sus bases.

RD . Correcto. Lo que se discute mucho después de la marcha de los 500 años en ’92/’93 se discuten dos cuestiones fundamentales: «The ‘S’ Word» como decíamos en inglés (la «s» de socialismo) y la cuestión de ser o no ser la «vanguardia del pueblo». Ser un partido de vanguardia, nos planteábamos, cómo diablos vamos a ser un partido de vanguardia si ni siquiera somos un partido todavía, a qué le tiramos. Y la número dos de «S word», agregamos la palabra socialista, pero no la agregamos diciendo «Unión del Barrio es una organización socialista», sino que al final de todos los escritos, donde explicamos para dónde vamos y qué es lo que queremos, decimos: queremos reunificar México ocupado y que tenga instaurado un sistema socialista de gobierno. Ahí pusimos la palabra socialista y en ese momento se desgrano el elote, se desgrano el choclo y entonces cayeron granitos, pero seguimos adelante. La militancia que va entrando a Unión tiene claramente el asunto de que si algo de izquierda hay es socialismo, que estamos pensando que la mejor forma de dirigir o administrar los pueblos es con un sistema socialista, porque cualquier otro sistema no va a preocuparse de los fundamental que es el pueblo.

HS. Para el ’97 eso ya era consenso en Unión, porque antes en el 93 si había anti-marxistas y anti-comunistas. Y ahora no hay. La verdad es que ahora uno no puede ser parte del liderazgo interno sin haber asimilado cierto nivel de marxismo y de marxismo leninismo. Ahora cuando uno se autodeclara «marxista leninista» es como parte del teatro político que ha pegado mucho en el movimiento chicano, pero hacen muy poco o nada para definir la política en relación a la comunidad. Si algo a definido a Unión no es el Marxismo-Leninismo al final de nuestro nombre, sino que ningún otro grupo ha sido tan activo como nosotros. Y no lo digo con arrogancia, es medio triste decirlo, porque deberíamos haber sido incluso mucho más activos. Cuando se toma en consideración la capacidad organizativa, donde estamos y donde nos vamos insertando, no hay un grupo que sea mas activo, tendrías que estar en un partido electoralista. Por ejemplo, en el magisterio, está el estado, el sindicato del magisterio y luego estamos nosotros, en la cadena de influencias. Los maestros más avanzados y militantes en el condado de San Diego son los de ARE (Asociación de educadores de la Raza por sus siglas en inglés) y dentro de ARE hay muchos cuadros de Union. Están los partidos, republicanos, los demócratas y Unión del Barrio, porque podemos organizar campañas de movilización como hicimos en San Diego y Los Ángeles.

AJ. Ha habido discusiones acerca del marxismo leninismo, pero yo nada más quiero enfatizar que han sido internas, no ha habido la necesidad de declararse y plantarse con la bandera, pero yo creo que sí donde entra y encaja es en la formación política de los cuadros, porque como te mencionaba Rommel al principio esperar actuar y regirnos por el concepto del «centralismo democrático» algo que no hemos logrado aún en su entereza, pero que trabajamos para poder regirnos bajo ese proceso de poder caminar y poder construir y, al miso tiempo, estamos operando en un país donde no existe una cultura de partido, donde no existe una conciencia o una trayectoria de que es el marxismo leninismo. Ante la ausencia de tal cultura, de tal experiencia, ¿de dónde empezamos? ¿De dónde construimos? Porque allá queremos llegar, es decir, hay esa claridad ideológica política, pero la cultura, las herramientas, en algunas instancias los conceptos, la formación nos faltan y creo que lo más cercano que tenemos es la importante contribución del compañero Rommel. Y te explicó en su narrativa personal que tan joven era él y las complicaciones de su formación. En eso estamos batallando, que es muy complicado.

HS. Es tan importante lo que menciona Adriana, camarada, la contribución, yo no diría solo del camarada Rommel, de los camaradas chilenos, porque esa acumulación de cultura de como hacer la política que lograron los chilenos no se había logrado aquí entre los chicanos. Te voy a dar un ejemplo muy práctico, la diferencia que hay entre hacer el trabajo colectivo en una pinche reunión con cuarenta gueyes…

AJ. Y gueyas (risas)

HS. Hablando de todo en una reunión de seis horas y diciendo «pues nosotros estamos llevando a cabo ese trabajo con los prisioneros, nosotros con los jóvenes, nosotros con el periódico…» y se siente uno bien chingón, ¡estamos haciendo un chingo de cosas! Todas en la misma reunión, es imposible poder coordinar , una conciencia de división de labores políticas entre sectores del populus y poder medir, a nivel local vamos a lograr esta meta y lograr esa meta. Eso es lo que se aprende, no se puede leer ni se puede entender teóricamente, se tiene que ver en acción. Cuando entras a un partido ya formado y consolidado lo ves y es lógico, «claro así se hacen las cosas, es lógico, es obvio, hacerlo de otra manera es una estupidez», pero antes teníamos que convencer a los compas, hacer una reunión con 35 o 40 «gueyes y gueyas» es no tiene sentido. Hacer política así apunta a un cambio cuantitativo, pero que implica un cambio cualitativo en lo que es un entendimiento más amplio de lo que es la política revolucionaria. Ahora entran nuevas unionistas y no tienen memoria de cómo eran esas reuniones de cuarenta gueyas y queyes.

Nosotros nunca habíamos visto, ni siquiera los veteranos de Unión, nunca habíamos visto en el movimiento chicano cómo debe de funcionar un partido, un partido serio, no uno que se dedica nada más al show, de ser una máquina de protesta, muy capaz de hacer protestas, pero no capaz de cambiar las condiciones reales en las comunidades.

LMC. Ustedes han mencionado varias veces el camino, hacía allí vamos, dicen ¿cuál es el objetivo o el horizonte de lucha, digamos si no hubiera condicionamientos, liberar el suroeste de los Estados Unidos, juntarlo con México y crear un estado socialista? Soñando hacía adelante, ¿cuál es la utopía?

RD. La utopía es crear una organización tan fuerte que sepa apoyar los movimientos de liberación que vienen de Nuestra América, vale decir, en realidad como persona yo no veo que nosotros vamos a hacer la revolución y vamos a liberar estos territorios del imperio, pero lo que creo que sí se puede hacer es crear este partido fuerte que pueda apoyar cuando este movimiento de liberación surja en México, por ejemplo, y libere México, por ejemplo, y en ese momento nosotros podamos acoplarnos con ello y seguir liberando.

LMC. Entonces ustedes miran mayoritariamente al sur, pero qué onda por ejemplo con las organizaciones obreras blancas.

RD. Yo personalmente miro al sur.

HS. No nada más personal, camarada, hay consenso…

LMC. Entonces, una alianza de frente amplio en Estados Unidos con distintos colectivos de la clase trabajadora queda fuera.

HS. Los Estados Unidos es algo que no tiene valores redimibles ni ahora ni históricamente y, por eso, nos alineamos con el futuro de Nuestra América. El futuro de Nuestra América sólo puede venir del sur. Si en algo hay consenso en Unión ahora más que nunca es en que somos retaguardia. No vamos a ser los primeros en ser liberados, vamos a ser los últimos en ser liberados. Esta muy pesado aquí, se han concentrado aquí una serie de elementos culturales fascistoides que hacen muy difícil nuestra liberación, así que nosotros a mediano plazo identificamos tres posiciones: «autodefensa», porque se va desmoronando la situación aquí, por ejemplo, con las balaceras en las escuelas, tenemos que desarrollar la capacidad de defender nuestras comunidades de las agresiones del Estado o de los desastres nacionales y ecológicos. La segunda es «construir y sostener poder», construir nuestras propias instituciones, nuestras escuelas e instituciones culturales para ser capaces de sobrevivir sin tener que mirar al Estado norteamericano. Y finalmente, la tercera es «retaguardia de Nuestra América» para que cuando los Estados Unidos invadan algún país de Centroamérica o Sudamérica podamos no sólo contribuir a exponer la agresión, para también resistirla movilizando a los 50 millones de raza que vivimos aquí arriba, para que tengan la capacidad orgánica y la conciencia para decir, «ustedes van a invadir Venezuela, entonces van a pagarla aquí en Chicago, en Los Ángeles, en San Diego… les vamos a cobrar pesado aquí. Podríamos organizar una huelga general de la raza que ya existió, eh! Hubo una huelga alrededor de HR4437 es posible frenar el trabajo de nuestro pueblo. Que si jodió y eso fue alrededor de una pinche mica, pero se imaginan si fuera alrededor de una acción solidaria con Nuestra America. Esa trayectoria es lo que nostros traemos, esos son tres puntos que se aceptaron en el ultimo congreso.

De mi punto de vista en respuesta a ¿cuál es la utopía? «We don’t have a fucking utopia». Se hace la lucha porque no hay de otra. La verdad es que todo esta bien jodido.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.