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SOS de Washington a la Unión Europea y a la OTAN

Fuentes: Gara

Por primera vez en la historia, el Gobierno estadounidense ha pedido ayuda urgente a la Unión Europea. Ha extendido su SOS a la OTAN y a la ONU, tras reconocer que el huracán ha dejado a su paso miles de víctimas mortales y que hay regiones enteras sin los servicios básicos mínimos. El Gobierno estadounidense […]

Por primera vez en la historia, el Gobierno estadounidense ha pedido ayuda urgente a la Unión Europea. Ha extendido su SOS a la OTAN y a la ONU, tras reconocer que el huracán ha dejado a su paso miles de víctimas mortales y que hay regiones enteras sin los servicios básicos mínimos.

El Gobierno estadounidense solicitó oficialmente a la Comisión Europea (CE) y a la presidencia británica de la Unión Europea que envíen ayuda de emergencia.

La demanda inicial incluye botiquines para primeros auxilios, mantas, camiones para el transporte de agua y 500.000 paquetes de comida preparada. Varios equipos de especialistas en este tipo de catástrofes de distintos estados de la UE están además preparados para desplazarse a la zona.

Esta es la primera vez en la historia que Washington solicita a la UE este tipo de ayuda.

La Administración Bush hizo extensivo su SOS a sus aliados de la OTAN. A una primera petición de alimentos le siguió un segunda listado de ruegos más detallado, que incluye material médico y logístico para atender a los afectados por el huracán.

Igualmente, el Gobierno estadounidense ha aceptado la ayuda ofrecida por la ONU.

«EEUU es el país del mundo mejor preparado para hacer frente a un desastre de este calibre. Pero la enorme dimensión de la emergencia puede hacer que sea necesario complementar la respuesta estadounidense con suministros de otros países o con la experiencia que hemos adquirido con otras operaciones de socorro», señaló un condescendiente secretario general, Kofi Annan.

Y es que, una semana después del terremoto, la situación sigue siendo dramática. El propio Gobierno ha reconocido que una gran extensión de la región devastada, que ha sido calculada en cerca de 145.000 kilómetros cuadrados, carece de todos los servicios básicos mínimos, incluida la energía eléctrica.

Escaso consuelo para los miles y miles de damnificados resultó el anuncio, por parte del Gobierno, de que había concluido el desalojo del Superdome y del Centro de Convenciones, dos refugios convertidos en un infierno en Nueva Orleans. Y es que, pese a que 200.000 personas han sido evacuadas a Texas y a otros estados, aun queda gente en la otrora Ciudad del Jazz. La cuestión es que nadie sabe cuánta.

En Nueva Orleans, según trascendió ayer, unos 200 policías decidieron tirar la toalla y abandonar sus puestos ante la impotencia que sentían y dos de ellos se suicidaron.

En otros muchos lugares asolados las víctimas tratan de hacer frente a una situación totalmente dramática y a los primeros brotes de disentería. 9.500 personas han sido rescatadas en las últimas horas en las costas del Golfo, y 100.000 han empezado a recibir ayuda.

Este cuadro dantesco se completa con la apertura de nuevos centros para refugiados en Nueva Orleans, donde el propio Gobierno reconoce que las revueltas son cuestión de tiempo.

Una semana después, y por primera vez de forma oficial, la Administración Bush reconoce que los muertos por el huracán Katrina y sus secuelas podrían contarse por millares.

«Pienso que es evidente que hay miles (de muertos)», señaló el secretario del Departamento de Salud y Recursos Humanos de EEUU, Michael Levitt. Inconcreción perdonable si no estuviéramos ante un modelo de gestión de crisis nefasto.

Bush manda a sus altos cargos a visitar las zonas asoladas
Una semana después, altos cargos de la Administración de EEUU empezaron ayer a recorrer las zonas más asoladas, en un intento de contrarrestar las críticas. El propio presidente, George W. Bush, tiene planeado volver a visitar hoy la zona afectada. Tras sobrevolar Luisiana y Misisipi, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, trató de salir al paso de las críticas señalando que estamos ante «un desastre natural de proporciones históricas. No hay nada que se aproxime en la historia de nuestro país», insistió.

El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, que en los primeros días tildó de «excelente» la gestión de la crisis, señaló desde Nueva Orleans que «no voy a perder un sólo minuto… ya habrá tiempo de sobra para examinar las lecciones aprendidas». Por su parte, la secretaria de Estado, Codoleezza Rice, llegó a Mobile (Alabama), otra de las áreas afectadas por la devastación. La única negra en el Gabinete de Bush, Rice salió al paso de las crecientes críticas de racismo. «No somos así», aseguró, porque «los estadounidenses no quieren ver sufrir a estadounidenses». Varios miembros de la Administración se han reunido con líderes de la comunidad negra y congresistas, que se han declarado avergonzados de ser estadounidenses. «No se trata de un problema racial sino de un problema de clases… porque la gente con dinero logró salir (de la zona de desastre), y la gente pobre es la que ahora sufre», señaló la senadora demócrata por Ohio Stephanie Tubb Jones. Todo un análisis marxista en pleno siglo XXI americano y con el agua al cuello. –

Apuntes
Chávez envía ayuda y reitera críticas

CARACAS.- El presidente venezolano, Hugo Chávez, ordenó el envío de un millón de barriles de gasolina y cinco millones de dólares en ayuda humanitaria, pero reiteró su derecho a criticar la gestión ante una tragedia anunciada de EEUU, «porque ellos se la pasan opinando sobre nosotros».

Fidel Castro ofrece enviar mil médicos

LA HABANA.- Desde La Habana, el presidente cubano, Fidel Castro ha ofrecido enviar 1.100 médicos a Houston con 26 toneladas de medicinas para tratar a las víctimas. El Gobierno estadounidense no ha respondido a esta oferta. Países como Sri Lanka, Singapur y Ecuador han ofrecido ayudas.

Al Qaeda-Irak ve la mano de Dios

BAGDAD.- «EEUU ataca a quien quiere y hace pasar hambre a quien quiere, pero hoy pide petróleo y alimentos, viniendo la acción de Dios en respuesta a las súplicas de los oprimidos», asegura Al Qaeda-Irak. «La gran ira de Dios ha golpeado a los líderes de los opresores», añade el comunicado.