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Submarinos nucleares y peligro medioambiental en Gibraltar

Fuentes: eldiario.es

Los submarinos nucleares son submarinos propulsados con la energía suministrada por un reactor nuclear. Así, pueden estar mucho más tiempo bajo el agua, ya que no dependen del aire para hacer la combustión del diesel de los motores convencionales. También se alarga el tiempo de navegación autónoma ya que no necesitan abastecimiento con la misma […]

Los submarinos nucleares son submarinos propulsados con la energía suministrada por un reactor nuclear. Así, pueden estar mucho más tiempo bajo el agua, ya que no dependen del aire para hacer la combustión del diesel de los motores convencionales. También se alarga el tiempo de navegación autónoma ya que no necesitan abastecimiento con la misma frecuencia que los de combustible diesel. Los submarinos nucleares pueden estar equipados o no con misiles con cabeza nuclear.

Los submarinos nucleares son un producto claro de la Guerra Fría. Con estas naves EEUU y la URSS podían patrullar los mares con mejores condiciones que con naves convencionales, ya que pueden navegar un periodo de tiempo muy largo, son más silenciosas y pueden disparar misiles balísticos mientras están sumergidos (a diferencia de los otros submarinos que debían estar en la superficie). Se han construido otros buques con propulsión nuclear además de los submarinos, como los rompehielos y los portaaviones.

Actualmente la propulsión nuclear sólo se usa en buques militares, ya que su coste la hace prohibitiva para la explotación comercial civil. Muchos estados tienen barcos con propulsión nuclear, pero sólo EE.UU., Rusia, Gran Bretaña, Francia, China e India disponen de submarinos que pueden cargar misiles con cabezas nucleares. Actualmente EE.UU. y Rusia tienen, cada uno, alrededor de un centenar de buques con propulsión nuclear.

Gibraltar es un puerto de gran interés estratégico, dada su situación geográfica. Pero, además, en los últimos años se ha convertido en una base de avituallamiento de submarinos nucleares británicos y norteamericanos. Es conocida, por su eco mediático, la estancia del submarino nuclear británico Tireless en el año 2000. Este submarino nuclear sufrió pérdidas del refrigerante del reactor nuclear y se dirigió al puerto de Gibraltar para ser reparado. La avería era mucho más importante de lo que se esperaba y estuvo en Gibraltar durante un año para terminar los trabajos de reparación. A raíz de este incidente todos los submarinos nucleares británicos se revisaron. Esta visita del Tireless provocó muchas protestas ciudadanas y la prensa informó ampliamente, pero esta visita no es un hecho excepcional. Es muy habitual que submarinos nucleares británicos y estadounidenses atraquen en el puerto de Gibraltar para dar descanso a la tripulación o para su avituallamiento. Dos organizaciones ecologistas de Andalucía han contabilizado más de cincuenta visitas de submarinos nucleares en Gibraltar desde el año 2000. Esto indica que en la zona de Gibraltar hay un gran tráfico de submarinos nucleares, algunos incluso armados con bombas nucleares. Este es el caso de los submarinos estadounidenses de la clase Ohio, que van equipados con 24 misiles balísticos Trident que llevan cabezas nucleares de una potencia de 300- 475kt cada uno (recordemos que la bomba que se lanzó sobre Hiroshima tenía una potencia de 15kt). Y los británicos de la clase Vanguard, equipados con 16 misiles Trident con cabezas nucleares.

Este tránsito de buques nucleares por el estrecho de Gibraltar representa un gran peligro para la población y el medioambiente. El accidente grave de uno de estos submarinos nucleares podría provocar una catástrofe nuclear similar a la producida en Chernóbil o Fukushima. Y esto se agravaría si, además, el submarino llevase armamento nuclear.

Alguien podría pensar que los accidentes de submarinos son muy improbables, pero hay registrados uns cuantos. El mismo Tireless sufrió un incidente a bordo que causó la muerte de dos tripulantes y afectó la superficie del reactor. El submarino británico Trenchant quedó enbarrancado en la costa de Australia. En 2012, el Pentágono admitió que un submarino nuclear chocó con un crucero. Hemos de decir que este crucero iba equipado con el sistema Aegis para detectar e interceptar misiles, el mismo que llevarán instalado los cuatro destructores que llegarán a Rota para incorporarse al escudo antimisiles. Es curioso que este sistema no fuera capaz de detectar un submarino. Otro submarino nuclear, el Miami, se quemó mientras estaba en el puerto. Y cerca de la costa de Cádiz chocaron, en 2009, dos submarinos, uno francés y otro británico.

Hay un par de casos en que los submarinos, por causas no explicadas, se hundieron. Uno de ellos estadounidense, el Threster, que está a 2.600m de profundidad, roto en varios trozos. Y el otro es ruso, hundido en el mar de Barens. Con estos ejemplos, queda claro que un submarino nuclear puede sufrir un accidente, incluso grave, como estos dos últimos que se hundieron. La situación de estos dos submarinos es preocupante, ya que el deterioro del buque hará que tarde o temprano, el agua de mar llegue al núcleo del reactor y provocará una diseminación importante de radiactividad.

El riesgo de contaminación radiactiva en la zona del estrecho de Gibraltar es alto, dado el tránsito de barcos nucleares por la zona. El accidente (o el ataque) de un submarino nuclear podría provocar el escape de material radiactivo al mar. En este caso, las consecuencias medioambientales serían catastróficas, se produciría contaminación del agua, contaminación de las especies marinas, la radiación se incorporaría a las cadenas tróficas y llegaría a la población, incluso la que vive lejos del lugar del desastre. La situación se agravaría porque las corrientes marinas podrían llevar la contaminación radiactiva hasta zonas alejadas. Si el submarino transportase armas nucleares las consecuencias de un accidente podrían ser mucho mayores.

Ya hemos visto que es posible un accidente en una central nuclear de generación de energía eléctrica (recordemos los más graves, Chernóbil y Fukushima). Y también conocemos sus consecuencias. Un submarino nuclear es como una central eléctrica, pero en lugar de estar fija en el suelo es móvil en el mar. Lo que lo hace aún más peligroso. No hace falta decir que, además, está expuesto a ser atacado por un enemigo.

La única manera segura de evitar un accidente nuclear en la zona del estrecho de Gibraltar es que no circulen submarinos nucleares, ni cualquier otro buque nuclear o aeronave que transporte amas nucleares. Uno de los objetivos compartido por una gran parte de la población mundial es la eliminación de las armas nucleares. Pero la abolición de las armas nucleares debe ir acompañada del desmantelamiento y prohibición de navegación de naves propulsadas con reactores nucleares. Un accidente grave en un submarino nuclear tendría grandes repercusiones medioambientales, humanas y económicas.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.