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Un joven druso se enfrenta a una probable pena de prisión por objeción de conciencia

Fuentes: 972mag

Traducido para Rebelión por J. M.

Omar Sa’ad comunica a la base de reclutamiento del ejército israelí su negativa a alistarse. Se espera que sea sentenciado a prisión. Sa’ad declaró que está «motivado en su conciencia y en su concepto de nacionalidad».

Omar Sa’ad entra en la base de reclutamiento de Tiberias, donde es probable que sea condenado a prisión (Oren Ziv / Activestills)

«En primer lugar me crié como un ser humano, y como tal me parece que no me es posible apuntar con un arma de asalto a cualquier otro ser humano, ya sea árabe, judío o quien sea, y lo que siempre ha estado claro para mí es que no sería capaz de entrar en el ejército», dice Omar Sa’ad , un joven violista druso del pueblo de Maghar.

Ahora Sa’ad espera para ser sentenciado en un procedimiento disciplinario a un período no superior a un mes de prisión militar por negarse al servicio militar obligatorio después de informar en una base de reclutamiento israelí el miércoles por la mañana. [Actualización del 6-12: Sa’ad ha sido condenado a una primer período de 20 días en la cárcel].

Mientras los árabes musulmanes y cristianos con ciudadanía israelí están exentos del servicio militar, los varones drusos deben servir durante tres años. (Las mujeres drusas, sin embargo, están exentas, al igual que las mujeres judías religiosas).

Sa’ad fue acompañado a la base de reclutameinto de Tiberias, donde se le ordenó que se presentara, por militantes del Partido Comunista (Hadash), del cual es miembro, incluyendo el miembro del parlamento israelí Mohammad Barakeh. También se presentaron para acompañarlo activistas de New Profile y Yesh Gvul, junto a otros jóvenes objetores de conciencia. Quienes lo apoyaban celebraron una pequeña vigilia y un concierto en las puertas del centro de reclutamiento. Una persona fue detenida al final de la vigilia.

Sa’ad, con amigos y simpatizantes en una vigilia y concierto fuera de la base de reclutamiento. Sa’ad en la viola (Oren Ziv / Activestills)

Como es el caso de la mayoría de los objetores de conciencia, Sa’ad probablemente sea condenado, encarcelado y al día siguiente de su excarcelación renueve su negativa de incorporación al ejército lo cual lo llevaría de vuelta tras las rejas en un ciclo de privación de libertad que puede continuar durante un período ilimitado de tiempo. Natan Blanc, el último de objetor de conciencia que declaró, tuvo que pasar 10 encarcelamientos y medio año en la cárcel antes de ser eximido del servicio militar.

Se sabe que las autoridades tienden a ser más duras con los objetores drusos que con los judíos. «Sé que voy a la cárcel, también sé que no hay forma de saber cuánto tiempo será, pero estoy dispuesto a soportar esto y no ser una parte de su ejército», dijo Sa’ad a +972 la noche antes de ir a negarse a cumplir su obligación. Su objeción de conciencia deriva tanto de considerarse un pacifista y un humanista, como de la identidad nacional palestina, explicó.

Fue hace más de un año cuando Sa’ad fue contactado por primera vez por las autoridades militares y requerido con la obligación de presentarse a los exámenes físicos y entrevistas personales. Mientras los objetores judíos por lo general concurren a estos encuentros y anuncian allí su negativa, es costumbre entre los objetores drusos rechazar cualquier tipo de cooperación con el ejército. Tal fue el caso de Sa’ad y en lugar de presentarse envió al ministro de Defensa y el primer ministro la siguiente carta:

Me niego [al llamado] porque soy un hombre de paz que desprecia la violencia de todo tipo, creo que el ejército se basa tanto en la violencia física como mental. Desde que recibí la orden de reclutamiento mi vida ha cambiado, me sentía más nervioso, mis pensamientos se han distraído, me acordé de miles de imágenes terribles y no podía imaginarme vestido con uniforme militar y participar en la represión de mi pueblo palestino o la lucha de mis hermanos árabes.

Me opongo a ser reclutado por las FDI y cualquier otro ejército por motivos de conciencia y nacionalistas. Desprecio a la injusticia y me opongo a la ocupación; detesto la intolerancia y la restricción de las libertades. Odio a los que detienen a los niños, los ancianos y las mujeres. Soy un músico, toco la viola, he actuado en muchos lugares y tengo amigos músicos en Ramallah, Jericó, Jerusalén, Hebrón, Nablus, Jenin, Shfa’amr, Eilabun, Roma, Atenas, Amman, Beirut, Damasco, Oslo, y todos actuamos por la libertad, la humanidad y la paz, nuestra arma es la música y no tendremos ningún otro tipo de armas.

Pertenezco a un grupo que sufre discriminación por parte de la ley. ¿Cómo iba a luchar contra aquellos que están más cerca de nosotros, a nuestros familiares en Palestina, Siria, Jordania y Líbano? ¿Cómo iba a empuñar un arma contra mis hermanos y compatriotas en Palestina? ¿Cómo puedo ser un soldado en Qalandia o cualquier otro puesto de control deteniendo a un hombre de Ramallah que quiere entrar a su ciudad de Jerusalén cuando yo mismo he experimentado las injusticias de los puestos de control? ¿Cómo podría proteger el muro de separación racista? ¿Cómo podría ser un carcelero de mi propia gente cuando sé que la mayoría de los presos son prisioneros de la justicia y la libertad?

Toco la música de la alegría, de la libertad y de una paz justa basada en el cese de los asentamientos, la salida de los ocupantes de Palestina y el establecimiento de un Estado palestino con Jerusalén como capital, la liberación de los presos y el retorno de los refugiados a sus hogares.

Muchos en mi grupo creen en la ley y se alistan pero, ¿qué hemos obtenido de eso? Discriminación en todos los frentes, la pobreza en nuestros pueblos, la confiscación de nuestras tierras, la falta de industria. Nuestros pueblos sufren las tasas más bajas de la universidad y las más altas tasas de desempleo. La Ley del Servicio de Seguridad nos ha separado de nuestras raíces árabes… No voy a ser combustible para vuestro fuego de la guerra y tampoco un soldado en vuestro ejército».

Los reglamentos del Ejército permiten la condición de objetor de conciencia sólo cuando un candidato al servicio militar declara que es un «pacifista total y absoluto» que se resiste a todo tipo de violencia y no sólo la ocupación.

Aunque la declaración de Sa’ad podría calificarse bajo estas condiciones, no se convocó a la comisión de conciencia del ejército. La única respuesta que recibió la declaración inicial por encima de la negativa era una carta diciendo que «se tendrá en consideración».

Fuente: http://972mag.com/druze-youth-goes-to-prison-for-conscientious-objection/82932/

rCR