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Un problema difícil que hay que afrontar con unidad

Fuentes: Rebelión

La decisión de IU acerca del próximo gobierno en Andalucía es complicada y tiene sus consecuencias, hagamos lo que hagamos. La decisión de IU en Andalucía será distinta de la tomada en Extremadura por tres motivos: Primero, la situación actual, con un PP al frente del gobierno central aplicando recortes en plan salvaje, es distinta […]

La decisión de IU acerca del próximo gobierno en Andalucía es complicada y tiene sus consecuencias, hagamos lo que hagamos. La decisión de IU en Andalucía será distinta de la tomada en Extremadura por tres motivos:

Primero, la situación actual, con un PP al frente del gobierno central aplicando recortes en plan salvaje, es distinta a la que había cuando IU de Extremadura tuvo que tomar su decisión.

Segundo, el PP andaluz es bastante menos pragmático e inteligente que el PP extremeño. Así como fue posible hablar y arrancar al PP extremeño varios compromisos (básicamente sobre regeneración democrática y el futuro de la refinería), en Andalucía esta situación ni siquiera es posible imaginarla.

Tercero, los dirigentes de IU en Andalucía están firmemente convencidos de que lo procedente es llegar a un acuerdo lo más amplio posible con el PSOE y están trabajando, a mi juicio demasiado descaradamente, por este objetivo desde antes de las elecciones.

Por estas y otras razones, la mayoría de los militantes de IU en Andalucía descartamos la opción de dejar gobernar al PP mediante la abstención.

Hay un grupo ciertamente importante que defiende votar la investidura de Griñán y pasar a la oposición inmediatamente. Esta postura es coherente y tiene un gran atractivo entre buena parte de la militancia. Es fácil de vender a la opinión pública. En contra, no es fácil de administrar pues deja a los parlamentarios de IU sin capacidad alguna de influir en la práctica ya que ante los sucesivos y previsibles órdagos del PSOE votación a votación, ley a ley, presupuesto a presupuesto, la alternativa que se planteará a nuestros representantes será tragar una y otra vez o forzar una ruptura que nadie entendería y de la que saldríamos mal parados a nivel electoral y organizativo.

Para garantizar la estabilidad del gobierno y asegurar una legislatura tranquila en la que se llevan a cabo algunos de los puntos programáticos importantes de IU, están la entrada en el gobierno y el pacto de legislatura.

Entre un pacto de legislatura y una coalición de gobierno hay dos diferencias básicas: En el pacto de legislatura podemos arrancar ciertas concesiones y quedamos a nivel de imagen tan vírgenes como con el voto de investidura. En contra, es más difícil asegurar el cumplimiento de esos compromisos pactados y se renuncia a la rentabilidad electoral que proporciona a los gobernantes unas medidas bien recibidas por la población.

La entrada en el gobierno crea problemas de imagen si no se contrarresta adecuadamente la acusación de venderse por sillones y crea problemas internos si no es respaldada por una mayoría abrumadora. Tiene también problemas serios si no hay dinero y tienes que administrar la miseria. En cambio, garantiza mejor que ninguna opción la defensa de una parte importante de nuestro programa y permite, si se trabaja bien, rentabilizar nuestras acciones de gobierno, rompiendo la imagen de que este partido sólo sirve para protestar y no ofrece soluciones reales a los problemas cotidianos.

El debate que se está produciendo en nuestro seno sobre todas estas opciones es posible porque el PSOE está arrinconado y no tiene otra opción de gobierno. Si las urnas lo hubiesen permitido, el PSOE habría vuelto a elegir un gobierno con el PA, o con UPD, o con cualquier otro. Ahí no caben engaños. Ahora nos lanzan piropos porque nos necesitan. Sus alabanzas son tan falsas como las de esos dirigentes populares que alaban la integridad y coherencia de aquellos compañeros nuestros que piden la abstención.

Eso, a nosotros nos tiene que entrar por un oído y salir por el otro. Busquemos lo más sensato y productivo para IU pensando en cuatro años, con prudencia pero a la vez con la valentía que nos da pensar que podemos hacerlo bien.

Si el PSOE está tan desesperado que admite llevar al BOJA una parte importante de nuestro programa y darnos el mando en tres consejerías vitales (siendo una de ellas, por ejemplo, Empleo), debemos entrar al gobierno con todas las consecuencias.

Si el PSOE es consciente (gracias a la actitud -a mi juicio no muy fina- de nuestros negociadores) de que tendrá nuestro apoyo con una ambigua declaración de intenciones y dos o tres cesiones de escaso relieve, IU no debería entrar al gobierno porque para administrar la ruina y la mediocridad, mejor que la administren quienes han sido sus mejores administradores en los últimos treinta años.

Hagamos lo que hagamos, es conveniente que por la dirección se tenga de verdad en cuenta la opinión de la militancia. Forzar demasiado la máquina para lograr un resultado determinado puede ser la tumba de la organización. Votemos las bases, actué la dirección con respeto a esa votación y acatemos todos el resultado, porque jugar a la ruptura en una organización que tiene el diez por ciento del voto es un suicidio.

Pero no quiero acabar esta reflexión sin un comentario que podía haber ido al principio del artículo y que, sin embargo, he preferido dejar para el final.

Todo lo que está ocurriendo en Andalucía en el último mes se debe a la seriedad, entereza y firmeza de la que dieron muestras suficientes la dirección y la militancia de IU en Extremadura cuando tuvieron que tomar una decisión difícil. Considero que su decisión fue un acierto total teniendo en cuenta la actitud del PSOE y el PP extremeños, y teniendo en cuenta la situación política a nivel estatal con un PSOE lanzado a tumba abierta por la vía de los recortes y el neoliberalismo.

La firme actitud de IU en Extremadura ha convencido a los dirigentes del PSOE de que el apoyo de IU no era algo automático, gratuito y que se daba por descontado. Ahora saben que tienen que ganárselo. Sin la actitud de IU en Extremadura, posiblemente el PSOE andaluz se hubiese mostrado tan chulesco y prepotente como se mostró el PSOE extremeño. Algo han aprendido.

Así pues, doy las gracias a IU de Extremadura por el gran favor que nos han hecho a toda la organización. Aprovecho para criticar la actitud miope de los dirigentes de IU que no aprenden a ser prudentes e insisten en decir en las campañas electorales qué es lo que vamos a hacer o dejar de hacer el día después de las elecciones. Y pido unidad para seguir creciendo sea cual sea el acuerdo que tomemos el día 24 de abril.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.