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Contra el feminicidio

Una modesta propuesta didáctica: La dictadura del videoclip

Fuentes: Rebelión

Escribo desde España. ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas por su ex compañeros, ex novios, novios, esposos o por algún machito, sólo o en grupo, que se les da de todo en España (o en otros países) estos últimos veinte años? ¿Más de 1.000? ¿Me quedo corta? Seguramente. ¿Conocen cifras similares en otros ámbitos? ¿En «accidentes […]

Escribo desde España. ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas por su ex compañeros, ex novios, novios, esposos o por algún machito, sólo o en grupo, que se les da de todo en España (o en otros países) estos últimos veinte años? ¿Más de 1.000? ¿Me quedo corta? Seguramente. ¿Conocen cifras similares en otros ámbitos? ¿En «accidentes laborales» tal vez? No hablo de otro tipo de violencia física (que puede ser tan inhumana como la misma muerte) ni de violencias psíquicas. Tampoco de la zafiedad masculina circundante a babor y estribor. Miremos, respiremos, y ya está, a nuestro lado, ante nuestros ojos.

¿Qué hacer frente a ello? No es Lenin quien pregunta, soy yo. Cosas como las siguientes:

1. Tomar, obligar a tomar el asunto como el principal o uno de los principales temas del país.

2. Informar y enseñar (no sólo informar) adecuadamente en todos los medios de supuesta información.

2.1. Apuntando al corazón de la bestia, transmitiendo las dimensiones de la tragegia.

3. No admitir en nuestro entorno, ni siquiera con supuesta buena intención, chistes estúpidos y de machitos estúpidos. Aunque nos digan que somos aburridas y no tenemos sentido del humor.

3.1. Lo tenemos. Pero el usual no es sentido del humor sino no- sentido del horror.

4. No permitir ningún discurso de jefes de Estado o de comunidades que no ubiquen el tema en un lugar central, destacado, destacadísimo.

4.1. ¿Cuántas referencias al tema, por ejemplo, en el discurso borbónico de final de año o en la toma de posesión del presidente de la Generalitat de Cataluña?

5. Militar en la contrapublicidad crítica. Es necesario abonar campañas contra empresas y multinacionales que campan sin bridas por el sendero del machismo más insultante.

5.1. ¿Cuántos anuncios se salvan de la abyección?

6. Ser activas en campañas contra la muy mal llamada prensa del corazón que es, en realidad, una prensa contra el corazón y las mujeres.

6.1. ¿Exigimos su prohibición como exigimos la prohibición de documentales que exalten el machismo?

  7. Exigir la presencia del Jefe del Estado en todas las manifestaciones de duelo.

7.1. Y con información destacada sobre ello. No de usar y tirar.

8. No permitir juegos insultantes de lenguaje del tipo «la maté porque era mía».

8.1. Los ejemplos se pueden multiplicar.

9. La instrucción pública, sin desconocer sus límites, es un ámbito de intervención. Permanente, desde muy jóvenes, insistentemente.

9.1. Crear en cada centro colectivos de profesoras y alumnas, sin exclusiones por sexo, dispuestos a batallar por todo ello.

10. Para, contra la red, que es foco de machismo y masculinidad zafia lanzo una propuesra: en todos los centros de secundaria, también tal vez en Universidad, en clases de Literatura, Historia, Filosofía, formación ciudadana, hay un libro que merece ser comentado, analizado y discutido. Con un capítulo por trimestre bastaría.: La dictadura del videoclip. Industria cultural y sueños prefabricados. Jon E. Illescas, un joven investigador, es su autor. Lo ha publicado El Viejo Topo. Podrán ver el tipo de videoclips que suelen ver nuestros jóvenes. De enorme ayuda, un material excelente para leer, comentar, enseñar y enseñarnos.

¿Entenderemos bien alguna vez el «Libre te quiero» de Agustín García Calvo, aquel poema-canción que cantaba ya hace algunos años Amancio Prada? Libre te quiero pero no mía pero no mía…

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

 

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