Un funeral de masas tuvo lugar el 3 de marzo en la ciudad iraní de Minab, por las víctimas mortales del ataque con misiles, el 28 de febrero, a una escuela de niñas; la agresión, perpetrada por Israel y Estados Unidos, se saldó con 165 personas muertas y un centenar de heridas; a los cuatro días de iniciarse la ofensiva contra Irán, la Media Luna Roja iraní cifró en 787 el número de muertos, a lo que se suman cerca de mil civiles heridos; además, los bombardeos del ejército israelí contra el Líbano iniciados el 2 de marzo habían producido, dos días después, la muerte de 52 personas.
En esta coyuntura, ediciones Akal ha publicado El final de Israel, del historiador y analista político Ilan Pappé (Haifa, 1954); el libro adopta como punto de partida el genocidio de Gaza (más de 72.000 personas asesinadas por Israel, desde el 7 de octubre de 2023) y se pregunta sobre posibles fisuras en el Estado y la sociedad israelíes: “Un país incapaz de proteger a sus ciudadanos, dividido entre teócratas mesiánicos y sionistas liberales iluminados, resentido con sus vecinos y perdiendo el apoyo de los judíos de todo el mundo”.

Ilan Pappé reflexiona sobre la posibilidad de un colapso, del final de Israel, que en noviembre de 2022 formó el gobierno más derechista de su historia: ejecutivo de coalición entre el conservador Likud (mayoritario), partidos ultraortodoxos y de extrema derecha; el autor recuerda la desintegración que ya se ha dado en Siria -como Estado-, o la situación en países como Líbano, Yemen, Sudán o Libia.
El primer punto de fractura en el Estado de Israel son las nuevas formas de sionismo, que ha echado raíces -por ejemplo- en los asentamientos ilegales de Cisjordania; IIan Pappé las conceptualiza como Estado de Judea (diferente del Estado de Israel), que se basa en un reforzamiento del tono religioso y teocrático, racista y supremacista; y la aspiración a un Gran Israel que ocupe toda la Palestina Histórica; estos grupos lograron unos resultados muy destacados en las elecciones de 2022.
Otra grieta en el Estado de Israel es el apoyo global a la causa palestina, entre cuyos exponentes figura el movimiento BDS; en septiembre de 2025, una manifestación en Londres en apoyo del grupo Palestine Action -ilegalizado por el gobierno laborista- terminó con más de 800 personas detenidas; Pappé cita como antecedente de esta reacción internacional la crueldad de las imágenes sobre la primera invasión israelí del Líbano, en 1982, para expulsar a la OLP de este país; o las informaciones sobre la Primera Intifada, llamada revuelta de las piedras, entre 1987 y 1993.
A ello se agregan fracturas como la ecuación inexacta entre judaísmo y sionismo; así pudo comprobarse en octubre de 2024, cuando el grupo antisionista Jewish Voice for Peace cerró la bolsa de Nueva York, para exigir que Estados Unidos dejara de armar a Israel y también de lucrarse con el genocidio; o la participación de jóvenes judíos en las movilizaciones de apoyo a Palestina en los campus estadounidenses.
IIan Pappé es profesor de Historia en la Universidad de Exeter (Reino Unido), donde dirige el Centro Europeo de Estudios Palestinos; en la editorial Akal ha publicado Breve historia del conflicto entre Israel y Palestina (2025); El lobby sionista. Una historia a ambos lados del Atlántico (2025) y Los diez mitos de Israel (2010, 2024).
El historiador apunta en el libro, también, el resquebrajamiento de la estructura económica del Estado de Israel; en diciembre de 2025, la OCDE proyectaba un repunte del crecimiento económico en Israel del 3,3% en 2025 al 4,9% en 2026, mientras que la inflación disminuiría -en el mismo periodo- del 3,1% al 2,4%.
Sin embargo, casi dos millones de personas (más del 20% de la población) vivían en Israel por debajo del umbral de la pobreza en 2023, según un informe del Instituto Nacional de Seguros; el periódico The Jerusalem Post informó en febrero de 2024 que más de 200.000 personas no podían comprar una vivienda y tenían dificultades para el pago mensual del alquiler; mientras, la lista Forbes de 2025 incluye a millonarios israelíes como el magnate naviero Eyal Ofer, con una fortuna de 26.000 millones de dólares; su hermano, Idan Ofer (16.800 millones) y Dimitri Bukhman, en el sector de los juegos en línea (9.000 millones).
Constituye otra grieta en el Estado de Israel el surgimiento de un nuevo movimiento de liberación palestino; según el autor de El final de Israel, “el pueblo palestino ha demostrado su resiliencia contra todos los intentos de expulsarlos de su tierra”. Pappé considera que existe una generación nueva más unida y con una visión más nítida sobre el futuro en los territorios ocupados; con datos de 2023, la Oficina Central Palestina de Estadísticas señala que el 65% de la población palestina tiene menos de 30 años (el 40% de la población de Gaza es menor de 15 años).
En Cisjordania, en Gaza, en el Estado de Israel y la diáspora “esta generación, gracias a la aparición de aplicaciones de mensajería instantánea, como WhatsApp, Signal y Telegram, está mucho más conectada orgánicamente y tiene la capacidad de organizarse con rapidez”, resume el historiador; entre las apuestas figura la solución de un Estado, con igualdad de derechos, dentro de la Palestina histórica.
De las nuevas formas de lucha forman parte el BDS y el Movimiento Juvenil Palestino (PYM, siglas en inglés), de base, que lucha por la liberación de palestina y se inspira en la historia revolucionaria nacional; el PYM ha organizado movilizaciones masivas en Norteamérica y Europa, y cuenta con 11.800 seguidores en Instagram; a ello se podrían agregar la publicaciones independientes de noticias, como Electronic Intifada, Mondoweiss o Palestine Chronicle.
Otra de las interrogantes planteadas en el libro de Akal apunta a la condición de invencible del ejército israelí; el texto plantea el ejemplo de la ofensiva de Israel contra la ciudad y el campo de refugiados de Yenín, en julio de 2023, que se saldó con diez palestinos muertos; The Guardian definió el ataque como “la mayor incursión en Cisjordania en 20 años”.
Se da la circunstancia que, para enfrentarse en Yenín a un grupo militante local, el Estado de Israel perpetró bombardeos aéreos, una ofensiva terrestre e hizo uso de más de mil soldados, francotiradores, drones y excavadoras blindadas; ya en abril de 2002, el ejército israelí había cometido crímenes de guerra en el campo de refugiados de Yenín, dentro de la operación militar denominada Escudo defensivo.
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