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Dos hermanos argentinos en la guerra de España

Fuentes: Huella del Sur

No fueron pocos los casos de jóvenes nacidos en Argentina, después emigrados a España, que se incorporaron a las tropas republicanas una vez producido el golpe militar, civil y eclesiástico del 18 de julio de 1936. En otras oportunidades nos hemos referido a Víctor de Frutos y a Luis Alberto Quesada. Ambos conocidos porque fueron escritores y produjeron sendos libros en torno al conflicto hispano, del que participaron.

Los dos voluntarios que hoy nos ocupan, los hermanos López Jorqui constituyeron un caso similar de doble cruce del oceáno. Ellos no dejaron testimonio escrito. Sus figuras se aproximan más al anonimato. De cualquier modo fueron rescatados para el diccionario de voluntarios de Argentina. El que bajo la dirección de Jerónimo Boragina publicó la editorial del gobierno de la provincia de Buenos Aires, “Ediciones Bonaerenses”.

Los hermanos tomaron parte así de la contienda denominada “guerra civil española”. Como hemos visto varias veces, ese nombre no es el más adecuado para designarla.

En este caso el enfrentamiento no fue protagonizado sólo por residentes en España de uno u otro lado, que sería el caso estricto de una guerra civil. Las que suelen ser nombradas como “guerra entre hermanos” o “fratricidas”, si se utiliza el término de origen griego.

Fue desatado por un pronunciamiento que tuvo respaldo extranjero desde el primer día. Italia, Alemania y Portugal sustentaron sin fisuras la causa encabezada por Francisco Franco durante toda la duración de la guerra.

La República no contó con tropas regulares de otros Estados sino con voluntarios originarios de otros países, de Europa y del mundo. Recordemos una vez más la diversidad de origen de los combatientes internacionales, dentro o por fuera de las Brigadas.

Baste decir que hubo voluntarios de la India y de China. Además de procedentes de varios países de Latinoamérica. Debe abandonarse la mirada que sólo se dirige al norte global como fuente de combatientes venidos de fuera de las fronteras.

Idas y vueltas con una guerra en el medio.

José Luis López Jorqui, nació en 1913, en la ciudad de Buenos Aires. Este hombre tuvo en la conflagración un destino más frecuente de lo que pudiera pensarse. Nos referimos a que combatió para ambos lados. Fue de modo sucesivo soldado de los dos ejércitos que se enfrentaban.

No fueron pocos los desmovilizados del frente que al ser tomados los pueblos en que vivían fueron reclutados por quienes habían sido sus enemigos hasta poco tiempo antes. Se encontraron en circunstancias similares los prisioneros enrolados a la fuerza por sus contrarios de ayer.

Al emigrar a Bilbao con su familia, comenzó a trabajar en diferentes labores y se afilió a la Unión General de Trabajadores (UGT), la central obrera bajo conducción socialista. Al poco tiempo comenzó a desempeñarse en el viceconsulado argentino como secretario. Fue durante 1935. Sus lazos con el país de nacimiento seguían firmes.

Iniciada la llamada guerra civil, fue herido por un grupo de anarquistas que se negó a ser arrestado. En septiembre de 1936 se enroló como voluntario y combatió en la línea de Hierro del Frente Norte.

La línea de hierro o cinturón de hierro estaba compuesta por fortificaciones en el país vasco, provincia de Vizcaya. Tenían como objetivo la defensa de la principal ciudad vasca y capital vizcaína, Bilbao. El sostenimiento de esa línea no tuvo el resultado esperado.

Fue rebasada con relativa rapidez. Bilbao cayó en manos de los fascistas. Comenzó así la toma del llamado “frente del norte”, que fue un paso vital para que las tropas de Franco ganaran la guerra.

Allí estaban el potencial minero e industrial de Euzkadi, el mayor de España. Acerías y astilleros eran los rubros en los que se desenvolvían grandes establecimientos fabriles. Del resto del frente norte la porción decisiva era Asturias, que fue la última zona norteña tomada por los enemigos de la República.

Se distinguía por la importancia de las explotaciones mineras. Y por la fuerza y organización de su clase obrera, en particular los trabajadores de las minas de carbón.

La supresión de ese frente debilitó a la república. La que quedó disminuida en su capacidad industrial en general y en la producción armamentística en particular. El país vasco albergaba varias fábricas de armas. Estaban situadas sobre todo en las localidades de Gernika y Eibar y en sus alrededores.

Asturias producía armamento en dos complejos industriales. Uno en Oviedo, la capital provincial. Esta ciudad cayó en manos de los alzados al comienzo del conflicto. Otro en una localidad pequeña, Trubia.

Estas plantas industriales producían desde municiones a carros de combate.

El nativo de Argentina no pudo escapar al caer el frente y se escondió por varios meses. Así pasó por la difícil situación de “huido”. Tal mote se les daba a quienes se refugiaban en zonas rurales para no caer en manos del enemigo.

Algunos incluso se volcaban a la resistencia contra los vencedores, con las armas en la mano. Las circunstancias llevaron a José Luis a terminar la contienda en combate del lado de los sediciosos.

Al darse a conocer en 1938, fue enrolado por la falange y combatió del lado franquista en la larga, masiva y sangrienta batalla del Ebro, entre julio y noviembre de 1938.

Al término de la guerra, se casó con una novia de Bilbao. Al tiempo fue reconocido por varios vecinos y apresado. Logró salir de España recién en 1951. Se estableció en nuestro país. Aquí realizó el servicio militar, a la edad de 38 años. Una injusticia flagrante para quien había atravesado tres años de guerra. Bajo bandera y en la línea del frente.

Luego comenzó a trabajar en la fábrica de azúcar Hileret. No hemos encontrado información acerca de su recorrido posterior.

David Alfredo López Jorqui nació en 1916, en la ciudad de Buenos Aires. Era cerrajero y sparring de boxeo en el Luna Park. Emigró a España con sus padres y se asentaron en Bilbao. Era militante socialista y se enroló como voluntario en el Ejército Republicano.

Luego fue incorporado en la Legión Extranjera de Francia y participó en la Segunda Guerra Mundial. La Legión fue una de las opciones de los vencidos. Podían optar por brigadas de trabajo o por el empleo militar en el cuerpo de prosapia colonial.

Más tarde fue acusado por la dictadura española de haber tomado parte en supuestos fusilamientos consumados sobre el final de la guerra. Pretendían que fuera conducido a España para enfrentar esas imputaciones.

Logró llegar exiliado a Argentina en 1947. Como en el caso de José Luis no se encuentran referencias a su derrotero en nuestro país.

Como se ve ambos hermanos siguieron un camino similar entre ambas márgenes del Atlántico. Nacidos los dos en Argentina, fueron a vivir a la península con sus familias de origen ibérico. La guerra los encontró en suelo hispánico y tomaron partido.

De allí retornaron, varios años después del fin del conflicto, para vivir su destierro en el país de origen.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.