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Lugar de la guerra civil en el reacomodo geopolítico

Fuentes: Rebelión [Imagen: Gernika]

Previamente a los grandes conflictos armados de la humanidad la condición imperialista busca reordenar sus apoyos en los diferentes países; las potencias entran en una guerra ideológica anticipada que prepara el escenario para la conflagración general. Estos esfuerzos están centrados en ganar espacios de alianzas en miras de acrecentar sus fuerzas y diseñar un tablero geopolítico favorable para el despliegue de sus fuerzas militares.

Un escenario como el descrito fue el de la Guerra Civil española en 1936. El conflicto estuvo señalado por la intervención abierta de las potencias fascistas que vieron en España una posibilidad de sumar para su bando un país que presentaba condiciones geoestratégicas relevantes al controlar la entrada al Mediterráneo tanto como recursos minerales prominentes para la industria bélica.

Alemania bajo el poder del Nacionalsocialismo encontró en España las condiciones necesarias para intervenir buscando acrecentar su fuerza, pero, especialmente, ejercitar a sus fuerzas armadas en un nuevo tipo de guerra donde los cambios tecnológicos serían vitales para imponerse en el campo de batalla.

La actuación de la Legión Cóndor como potencia aérea determinante demostró cómo la aviación sería usada durante la Segunda Guerra Mundial, iniciando el periodo de los ataques contra ciudades teniendo como blanco deliberado a la población civil, como una forma de destruir la capacidad de resistencia de la maquinaria militar.

Las fuerzas aéreas alemana e italiana también fueron clave para trasladar a los soldados españoles y sus cipayos marroquíes sublevados hacia la península ibérica, en uno de los primeros puentes aéreos de la historia militar demostrando que la aviación sería el gran factor de la conflagración industrial.

Guernica quedó como recordatorio de la guerra total, una infamia cometida para demostrar poder y falta de escrúpulos. Si bien Alemania ya había realizado ataques aéreos contra ciudades durante la Primera Guerra Mundial usando zepelines y aviones, la capacidad tecnológica permitiría impactos de enorme envergadura en ciudades indefensas. Madrid también fue duramente bombardeado poniendo a los civiles en el centro del conflicto.

El laboratorio para las fuerzas nazis se concretó con el envío de asesores y tanques, en un ensayo general de las que serían las famosas unidades panzers que usaron el campo de batalla español para depurar las tácticas de la ofensiva relámpago.

Por su parte, la fascista Italia mandó un ejército expedicionario con cerca de 80.000 soldados y equipo militar clave. A los intereses geopolíticos del Duce se sumaba la idea de renovar la idea imperial romana, como una forma de galvanizar a la población en la importancia de la guerra como centro de la vida política de la nación.

Las democracias liberales en Francia e Inglaterra se caracterizaron por su decisión de neutralidad dejando a la República española huérfana de su ayuda. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se hizo parte en el conflicto enviando asesores militares y equipo para fortalecer al bando republicano. El socialismo en un solo país como idea central de Stalin, llevó a la formación de los Frentes Populares en una colaboración entre los partidos comunistas y los reformistas para frenar la expansión del fascismo.

El reacomodo ideológico de los bandos previo al conflicto es una condición sine qua non inicial para el combate total. La guerra civil es azuzada como ariete para preparar el escenario del enfrentamiento generalizado.

Se puede hacer una comparación entre el fenómeno de la Guerra Civil española con los actuales acontecimientos geopolíticos, partiendo desde el golpe de Estado del Euromaidán en Ucrania con la posterior militarización de su sociedad, el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y la designación de Latinoamérica como lugar preferencial de depredación para imperialismo estadounidense con los triunfos electorales de la ultraderecha en el escenario de la nueva doctrina Monroe.

El cálculo del régimen político de EE. UU. ha estado marcado siempre por la mantención y consumación de la hegemonía; se planteó desde hace décadas la importancia de Rusia como potencia nuclear, su extensión gigantesca con enormes recursos naturales y su baja demografía. Trascendentalmente, el ascenso de China que amaga como primera potencia mundial, asignó a la Federación rusa como el pívot del reacomodo de la geopolítica por su cercanía con China, una alianza que se consideró peligrosa e intolerable.

La estrategia de los EE. UU. se basó en la posibilidad de cercar a Rusia a través de la OTAN para destruir su sistema político, dividirla para aprovechar sus enormes recursos naturales.

Como en su tiempo fue España un territorio significativo en el cambio de las relaciones geopolíticas, en nuestro presente se designó que Ucrania sería la cuña para el cambio general de las tendencias que mantendría el estatus de los EE. UU. como la superpotencia hegemónica.

El control político de la nación eslava con una extensa frontera con la Federación de Rusia se convirtió en una necesidad estratégica. El golpe de Estado para hacer vascular a Ucrania desde la esfera de influencia rusa hacia Occidente fue el primer paso para desatar las fuerzas ideológicas que se mantenían abiertas o soterradas. Estas eran el nacionalismo de corte neofascista y el odio sustancial de sectores ucranianos contra lo ruso (idioma, religión y cultura). Occidente se empleó a fondo en la creación de una fuerza militar poderosa que propiciara dos escenarios posibles: primero, si Rusia no actuaba, el cerco y la exigencia económica permanente para impedir una amenaza existencial constante. Segundo, si Rusia actuaba militarmente, poner todos los recursos para desangrar a la Federación en una guerra sin fin, para ello se construyeron enormes fortificaciones similares a los que en su momento Hitler denominó “ciudades fortaleza”.

La guerra – Operación Militar Especial para Rusia-, se ha mantenido por más de 1600 días, sin embargo, los cálculos fueron fallidos cuando las sanciones no lograron propiciar la destrucción de la economía rusa con su defenestramiento político. Sí se logró un objetivo adyacente, convertir la guerra en un gran laboratorio para las nuevas tecnologías armamentistas al igual que durante la guerra en España. La cercanía histórica de Ucrania y Rusia ha hecho que no pocos analistas designen al conflicto como una contienda civil.

El fracaso en la conflagración ucraniana ha ido precipitando las acciones en otros frentes abiertos. El ataque de los EE. UU. e Israel contra Irán puede ser entendido como una alternativa para desmoronar las alianzas de los países que buscan desafiar la hegemonía a través de la multipolaridad. La importancia estratégica de la nación persa por su ubicación geográfica, su población y recursos naturales se convirtió en una alternativa para reacomodar la geopolítica para frenar a China. En Irán con el descabezamiento de la dirigencia política y religiosa se intentó la creación de una guerra civil como método para revertir su posicionamiento geopolítico.

En el caso de Latinoamérica, la capacidad de penetración de los algoritmos del imperio ha permitido el ir ganando uno a uno los gobiernos en las sucesivas elecciones de las agrupaciones de ultraderecha esbirros de los EE. UU de Trump.

La proclamación de la doctrina Monroe con el Corolario Trump fue hecha durante noviembre y diciembre de 2025 como una forma de garantizar la retaguardia imperial en miras del empantanamiento en Ucrania y lo que sería el ataque contra Irán.

Ante la posibilidad de fracaso en los escenarios centrales del conflicto por la hegemonía, siempre quedaría la opción sobre el repliegue en Latinoamérica. Se requiere que los países de la región asuman plenamente su secesión de soberanía tanto como aupar una carrera armamentista para satisfacer las ansías de ganancias del complejo militar industrial. Asistimos desde ya a crecientes noticias sobre la necesidad de compras de armamento a los EE. UU. en los medios corporativos sudamericanos.

Como nos demuestran las similitudes entre la Guerra Civil española y la geopolítica actual, la lucha ideológica interna es un paso previo e intransable para el enfrentamiento militar general.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.