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Añorar a Bill Clinton

Fuentes: Cambio 16

Lo reñido de las encuestas vislumbraba que la reelección no sería extraña, mucho menos sorpresa, lo que se confirmó con la reaparición de Bin Laden a última hora. Desde todo punto de vista, muy a pesar de su tono conciliatorio, la presencia del terrorista más buscado solo exacerbó las pasiones imperialistas: Estoy vivo, me burlo […]

Lo reñido de las encuestas vislumbraba que la reelección no sería extraña, mucho menos sorpresa, lo que se confirmó con la reaparición de Bin Laden a última hora. Desde todo punto de vista, muy a pesar de su tono conciliatorio, la presencia del terrorista más buscado solo exacerbó las pasiones imperialistas: Estoy vivo, me burlo de ustedes, y aconsejo lo que deben hacer… Esas fueron muchas de las maneras de interpretar al resucitado Bin Laden. Indudablemente, esto solamente contribuyó a que indecisos y no cerraran filas a favor de Bush contra el enemigo común, como suele hacer el imperio cuando se ve atacado. Incluso, hubo quienes dudaron de la veracidad del vídeo y especularon que pudo ser un montaje tipo hollywoodense para respaldar al candidato republicano. Otros han ido más allá con la imaginación, y piensan que Bin Laden reapareció porque para sus fines le convenía que ganara Bush y así no se detuviese la acción y continuara justificado el proceso de llevar al mundo a la temida guerra santa.

Y si bien la mayoría de la población votó llevada por el miedo, también ese voto amedrenta a los inmigrantes latinoamericanos. Muchos activistas proinmigrantes creen que con la reelección se fortalecen muchas medidas antimigratorias y pueden respaldarse nuevas que vayan surgiendo. Otros más optimistas, deducen que el gran porcentaje de latinos que votaron, algo sin precedentes en las elecciones estadounidenses, hará posible que cualquier partido político que esté de turno en la Casa Blanca, respetará la comunidad latinoamericana y cabildeará desde temprano ese voto, lo que dará un giro positivo a favor de los inmigrantes.

Aunque en la dura realidad el triunfo de Kerry solamente hubiese rebajado un poco la política antiinmigrante, es probable que la diferencia no fuese tan notoria entre uno y otro. Esto se demuestra en los tres debates que sostuvieron los presidenciables, de ninguno surgió el tema de la inmigración latinoamericana. Y cuando ambos lo hicieron, fue presionados por los medios de comunicación latinos.

 Recién acaba de aprobarse otra medida antiinmigrante, irónicamente titulada  Endgame  (algo así como: como: Final del juego), que da a entender que el gato se ha cansado de jugar y ya no le queda sino comerse al ratón. Pero, hasta ahora, sólo conocemos el punto de vista del gato, seguramente la teoría del ratón es que la práctica en ríos, desiertos, camuflajes, etc., que ha logrado a lo largo de la historia desautorizan al gato para dar proclamas unilaterales sobre dónde y cuándo terminará el juego.

Las esperanzas son las últimas que se pierden, y quizá con este resurgimiento de la izquierda en América del Sur los beneficiados sean los inmigrantes, pues puede que ello genere en Washington algún grado de preocupación, y esto haga más tolerante su política para los inmigrantes latinos que ya viven en Estados Unidos.

Y si Carlos Gardel cantó que veinte años no es nada, cuatro son menos, y para no defraudar a Mario Benedetti, cuando dijo:  Claro que no somos una pompa fúnebre, usamos el derecho a la alegría , también queda como consuelo añorar los años de Bill Clinton, en donde todo trato humano fue mejor, al extremo que hasta hacer el amor estuvo de moda. 

Roberto Quesada es escritor y diplomático hondureño en la ONU.