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Ayuso vuelve a la confrontación con Moncloa como método y deja su gestión a la sombra

Fuentes: El Salto

Con la excusa del real decreto de ahorro energético, la presidenta de Madrid apuesta nuevamente al contrapunto con el Gobierno de Sánchez, una estrategia política y comunicacional calculada al milímetro que la hace crecer como figura y trascender la marca PP. Los nombres detrás del fenómeno. Feijóo, en aprietos, y la oposición madrileña, también.

“Madrid no se apaga”, exclamó Isabel Díaz Ayuso. Lo hizo poco después de la aprobación del real decreto sobre ahorro energético dispuesto por el Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos. También fue agosto, pero hace dos años, cuando la confrontación entre el Gobierno del Estado y el de la Comunidad de Madrid alcanzaba picos de tensión históricos por la gestión de la pandemia, algo que acabaría con un decreto de estado de alarma único y exclusivo para la región metropolitana (que luego el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional, cabe recordar).

Tras la consolidación del su poder político con la caída de Pablo Casado, la presidenta madrileña vuelve a acelerar en el enfrentamiento con Moncloa, cogiendo como base ahora la gestión del plan de ahorro pedido por la Comisión Europea y en el que el Estado español tendrá que hacer un esfuerzo del 7%.

La suya es una estrategia muy común en política: confrontar con la oposición que le da rédito y no con la real (que son los partidos en la Asamblea de Madrid), para hablar de los asuntos que ella elige y menos de los baches de su gestión que se exponen en cada sesión de control.

Ese camino la catapultó en las encuestas. Le hizo sombra a Casado —de hecho hubo encuestas que la ubicaban por encima de él en unas generales— y ahora la repite, a contramano del liderazgo de tono moderado de Alberto Núñez Feijóo, quien hasta ahora le sigue el ritmo pero a su manera. Por ejemplo, critica el plan de ahorro pero no pide a todos los barones que hagan un recurso.

El odio como recurso político

Cuando la cúpula ayusista toca la campanada no hay marcha atrás. La exaltación de los ánimos en la calle es parte del plan, aprovechando el hastío de una sociedad que viene de restricciones por cuestiones sanitarias y económicas y ahora el añadido de las energéticas. Por ello el martes pasado, por ejemplo, el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, realizó una caminata por la calle Montera, una de las arterias principales de la zona de la Puerta del Sol en el centro de la capital, y convocó a los medios para que lo vean dialogar con los comerciantes y exhibir la rabia que hay por apagar las luces, obligar a comprar puertas eléctricas y otros detalles.

En la rueda de prensa ratificó que el Gobierno regional “está estudiando el texto” y que “una vez analizados los puntos en los que podría haber invasión de competencias, se anunciará cuándo” se presenta el recurso. Así decide lanzar el PP madrileño “la guerra de los escaparates”, con la que espera recaudar más odio contra Sánchez y más votos propios y ajenos (sí, pensando en Vox, claro).

Lo paradójico es que en algunas críticas posiblemente tienen razón y el decreto merece algunos retoques (suena fatal que no haya diferenciación entre tiendas de paso y restaurantes, algo que se oyó mucho aquella mañana en Montera). Pero la parte de argumento sólido que tienen se pierde en una retórica crispante, dramática. Parece que estamos al borde del apocalipsis, porque no importa tener razón, sino alarmar.

Desde Génova en los últimos días han dejado filtrar que se endurecerá el discurso para aprovechar el enfado ciudadano porque perciben un creciente descontento por la coyuntura económica. Creen que si no capitalizan ellos eso, lo hará Vox. Pero en Madrid ocurre algo más, que trasciende la contienda política entre partidos. Hay una construcción de liderazgo a largo plazo, muy calibrado. Un fenómeno político distinto que merece ser entendido para ser, si se quiere, combatido.

La mira en Sánchez, ¿y en Feijóo?

“Veo (en el ayusismo) una estrategia clásica de confrontar fuera de su nivel territorial, primero para no dar visibilidad a su adversario directo, que sería Más Madrid o el PSOE. Cuando confrontas con un nivel territorial superior, como en este caso sería el Estado, te pones a ese nivel, elevas tu posición”, explica en conversación con El Salto la politóloga Ana Salazar, directora de la consultora Idus3 y especialista en comunicación política.

Salazar señala que Ayuso así consigue dos objetivos: “Esa confrontación la asciende en nivel, y además, marca el paso al PP nacional. Condiciona la estrategia de Feijóo, quien de hecho se desdijo en su idea de cómo gestionar la crisis energética tras lo la confrontación directa de Ayuso”. La presidenta madrileña “ha adoptado una estrategia de líder, pero ella no es realmente la líder del PP. Entonces, puede entenderse que su intención sea o ser la líder nacional. Ella se comporta como una candidata a las generales y tiene una notable capacidad de acaparar el foco mediático, construye así su marca propia más allá de unas siglas, que en su caso se vuelven accesorias, decorativas”.

Esta táctica ya se vislumbró en 2020. Ayuso cambió a mitad de año de jefe de gabinete y sumó a su equipo a Miguel Ángel Rodríguez, un importante aznarista con mucho conocimiento de política de trinchera —que esta semana fue tendencia en Twitter porque se supo que ha gastado más de 9.000 euros en gastos de comida pagados por el Gobierno regional—. Fue entonces cuando supieron aprovechar la rivalidad con Sánchez. La guerra descarnada con Casado no postergó pero sí moderó la confrontación con Moncloa que ahora vuelve con toda fuerza, con la mansa complacencia de Feijóo.

¿Le conviene esto al presidente del PP? “Siempre conviene tener una segunda voz, para acaparar más espectro ideológico y sobre todo conviene cuando hay un perfil moderado de líder. Pero la coordinación entre ambas voces tiene que estar perfectamente orquestada, cuando falla la orquestación estas dos ideas no funciona en tándem. Y por lo que podemos observar no lo están trabajando así y a Feijóo no le viene del todo bien”, afirma Salazar.

En ese sentido, señala el ejemplo de la Junta de Andalucía y cómo Juanma Moreno, el presidente que ha sido reelecto, tenía un tono moderado y amigable, en contraposición con el exportavoz de su gestión y exconsejero de Gobierno, Elías Bendodo. “El discurso templado de uno y mucho más duro del otro estaban perfectamente acompasados. Entre Ayuso y Feijóo no, y eso hace que al presidente del PP la oposición empiece a decirle que quien manda en su partido es ella. Le da pie al adversario político a acusar un conflicto interno”, opina.

En cuanto al tono elegido por Ayuso, Salazar lo define como un “desparpajo perfectamente pensado, una falta de complejo al comunicar”. Frases como “en Madrid puedes separarte y no encontrarte a tu ex”, replicadas hasta el infinito en las redes sociales y conversaciones informales, parecen todo menos casuales, sino más bien un camino astuto para hacer más simpática y cercana a una figura que transmite a la vez un discurso potente y radical. Imposible no pensar en la analogía con Margaret Thatcher.

MAR, FAES y el creador de la marca Vox

¿Quién está detrás de la estrategia? La primera figura es MAR, como se conoce a Miguel Ángel Rodríguez en el submundo político madrileño, quien fue el ariete en la confrontación con Teodoro García Egea y señalado por muchos como el responsable del fratricidio entre los viejos amigos Ayuso-Casado, aunque hay también otros pilares.

El principal tal vez es Sandra Fernández Hernández, directora general de Comunicación del ejecutivo de Madrid. Una fuente que pidió discreción y que conoce personalmente a Rodríguez y Fernández, señala a ella como uno de los principales activos de Ayuso en materia de estrategia. “Ella tiene un control del timing televisivo como pocos, y tiene los teléfonos de todos los directores de programas a nivel nacional. Es un tiburón. Muy amable y discreta. Es el diamante en bruto de Ayuso, supo construirle un relato bien articulado”, afirma la misma fuente. Quienes trabajan con Fernández dicen que ella trabaja “con todo perfectamente escaletado”, sin lugar a improvisaciones, como si estuviera al mando de un gran programa de TV. De eso seguramente sabe, porque fue la creadora de “La Sexta Noche” en 2014, jefa de la productora Kometa y directora nacional de Okdiario entre 2015 y 2016.

Otro de los pilares es José Luis Carreras, exjefe de gabinete y, desde la llegada de MAR, jefe de prensa de la presidencia autonómica. Tras trabajar en la fundación FAES y una década en la comunicación de la Consejería de Educación madrileña, se sumó al equipo de Ayuso y es una de sus personas de confianza. También el mencionado Alfonso Serrano es uno de los arietes y consejeros personales, no por casualidad fue el elegido para ser secretario general de la era ayusista en el PP regional tras años como portavoz del grupo parlamentario.

Para esta etapa con el poder de la filial del PP madrileño Ayuso convocó al periodista Rafael Núñez Huesca, quien fue nada menos que el creador del nombre “Vox”, según ha admitido el propio Santiago Abascal en alguna oportunidad. Núñez abandonó la ultraderecha para hacerse cargo de coordinar el comité de estrategia del PP autonómico, labor que combinará con la de asesor de la presidenta (lo hace hace dos años ya). Sin dudas, un alfil para la batalla cultural conservadora.

Lluvia de euros para los medios (amigos)

“Llevo mucho tiempo denunciando esta estrategia de la presidenta, que es desviar la atención de su nefasta gestión, que hace agua por todos lados. Todo lo hace para que la gente no se dé cuenta o no se ponga el foco en ello, echa la culpa de todo a otros y en este caso polariza con el Gobierno central porque le ha permitido crecer en perfil. Ella se ha colocado como la oposición a Sánchez, esto la hace grande a ella por sobre el resto”, afirma Carolina Alonso, portavoz del grupo de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid, en conversación con El Salto.

En el medio de esto quedan los madrileños, para quienes no es nada fácil, en caso que lo deseen, hacer un escrutinio de la gestión técnica y diaria del Gobierno regional. No solo por cuestiones históricas y sociológicas como es la falta de noción y de presencia en el debate político público de las cuestiones autonómicas, que siempre pierden fuerza ante el debate de lo estatal, en una región con la mente muy nacionalizada. También sucede por una elección de los grandes medios.

“Vamos a ser honestos… el hecho de que nosotros no entremos en medios y que ella se lleve todo el foco mediático tiene que ver con la cantidad de dinero público que destina el gobierno regional a los medios. Ha asaltado Telemadrid y solo hay que ver el canal de propaganda que se ha vuelto, y hay una serie de periódicos que reciben muchos millones de euros y por tanto la van a tratar bien”, asegura Alonso.

La diputada cita un ejemplo con una cifra final nos deja estupefactos: “En la guerra Casado-Ayuso yo ya sabía que la batalla mediática la iba a ganar ella porque Casado no tenía cómo meter dinero. Ella este año ha presupuestado 27,5 millones de euros en publicidad, cuando veníamos de 12,5 millones el año anterior. Más que duplica”. Una cifra que impacta sobre todo viniendo de los que pregonan el ajuste fiscal, la baja de impuestos y que Sánchez deje el Falcon aparcado.

De hecho, Alonso ha aseverado que ha hecho la petición varias veces para saber qué medios de comunicación están recibiendo los fondos y aún no se las han dado. Dice que si para septiembre no tiene respuesta hará una denuncia judicial para exigirlo.

“Todo esto a los madrileños los perjudica enormemente, primero porque es difícil hacer una labor de oposición con ella roto el rato llevándonos a debates absurdos que no deberían estar, como las cortinas de humo sobre si los libros de texto adoctrinan. Pero además porque coloca a la Comunidad de Madrid como antipática frente a otras, teniendo una presidencia que se pelea con otras regiones, con el Gobierno central, sin lealtad institucional. Y no hay foco para cuestiones graves como el desmantelamiento de la sanidad pública o el despilfarro de dinero público en la contratación de emergencia que beneficia a familiares y amigos del PP”, enfatiza.

Todo parece encaminado a que la figura de Ayuso se consolida y tiene margen de maniobra de parte de Feijóo. En ocho meses comenzará la campaña electoral por las municipales y autonómicas y el PP regional se ilusiona con la mayoría absoluta similar a la que logró Moreno Bonilla. Desde la acera de enfrente la izquierda parece no encontrar la grieta o el punto débil a una figura que parece tener más estrategia que nadie.

Salazar pone el dedo en algo que las fuerzas progresistas deberían poner atención. “La izquierda en España tiene un complejo que la derecha no tiene. La izquierda busca siempre la corrección política y los candidatos siempre piensan mucho lo que van a decir, hay un moralismo que le juega en contra”, afirma. Más aún cuando el rival de enfrente hace del desparpajo su mayor virtud.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/politica/ayuso-vuelve-confrontacion-moncloa-metodo-gestion-sombra