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Los restos de metralla apuntan a Israel como autor de la explosion de la playa de Gaza

Cinismo israelí a prueba de bombas

Fuentes: The Independent

Traducido para Rebelión por LB.

Israel ha rechazado continuos llamamientos para realizar una investigación internacional independiente sobre la explosión ocurrida en una playa de Gaza que mató a siete miembros de una familia palestina el pasado viernes, después de que su propia investigación militar interna concluyera que [Israel] no había sido responsable de la explosión.

Mientras que el equipo de investigación militar israelí insistía en que el fuego artillero israelí había cesado cuando se produjo la explosión [en la playa] y sugería que ésta había sido producida por una bomba plantada en la arena, Amir Peretz, ministro israelí de Defensa, declaró: «Las pruebas que se van acumulando demuestran que este incidente no fue causado por las fuerzas israelíes«.

Sin embargo, la interpretación original fue duramente cuestionada por un antiguo experto en daños de combate del Pentágono que ha examinado el escenario de la explosión de la playa. Ayer declaró que «todos los indicios apuntan» a un proyectil de artillería israelí de 155mm como la causa de la explosión.

Marc Garlasco, que trabajó en zonas de guerra en Irak y Kosovo durante los siete años que estuvo empleado en el Departamento usamericano de Defensa, pidió que se realizara una investigación independiente de las muertes tras concluir que, vistos los fragmentos de proyectil y de metralla recogidos en el lugar de la explosión, el tamaño y distribución de los cráteres en la playa, y el tipo de heridas que presentaban las víctimas, todos los indicios apuntaban a un bombardeo israelí como la causa más probable de la explosión.

Su evaluación coincidió en el tiempo con la muerte ayer [13 de junio] de al menos otros siete civiles, entre ellos dos niños, y de dos militantes de la Jihad Islámica, muertos en un doble ataque israelí con misiles contra una furgoneta VW en el populoso distrito Zeitoun de la ciudad de Gaza. Los dos niños resultaron alcanzados por la metralla cuando se encontraban en una casa próxima y entre los civiles muertos se cuentan tres empleados sanitarios de un hospital infantil cercano que se precipitaron al lugar tras oír la primera explosión.

Israel dijo que los militantes palestinos se dirigían a lanzar cohetes Katyusha, de un alcance mayor que el de los cohetes Kassam que se lanzan habitualmente desde Gaza contra Israel. Uno de los dos militantes de la Jihad fallecidos era Hamoud Wadiya, considerado como el máximo responsable de lanzamientos del grupo. Con anterioridad al ataque, el señor Peretz había declarado que Israel procedía a reanudar sus operaciones «para proteger a los ciudadanos de Israel» tras una pausa motivada por lo que admitía había sido la «tormenta internacional» provocada por las muertes de civiles en la playa de Beit Lahia el pasado viernes.

Sin embargo, el debate sobre la explosión de la playa no tiene visos de amainar. El señor Garlasco, en la actualidad analista militar jefe de Humans Rights Watch, declaró ayer: «Por supuesto que no se puede afirmar nada con absoluta certeza, pero todos los indicios apuntan a que fue un proyectil israelí de 155 mm lo que mató a los palestinos en la playa«.

EL señor Garlasco declaró que la mayoría de las heridas graves que presentaban las víctimas internadas en los hospitales de Gaza que él había visitado afectaban al torso y a la cabeza, lo cual no coincide con los efectos de una mina o una bomba enterrada bajo la arena. «Si hubiera sido una mina terrestre lo normal habría sido ver heridas graves en las piernas«, explicó. El señor Garlasco afirmó que aunque no podía descartar la posibilidad teórica de que militantes palestinos hubiesen manipulado un proyectil de 155 mm. sin explotar para hacer con él una bomba para su propio uso, incluso en ese caso la explosión debería haber producido muchas mas heridas graves en las piernas de las víctimas.

El señor Garlasco mostró un renegrido fragmento de proyectil de entre 10 y 12 centímetros que recogió a unos 90 metros del lugar de la explosión y en el que se apreciaban nítidamente las cifras 55 y las letras «mm». Aún admitiendo que esto no constituía por sí sólo una prueba definitiva de que el proyectil había matado a los palestinos, dijo que algunos fragmentos de proyectil y trozos de metralla que funcionarios del departamento de explosivos de la policía palestina decían haber recogido del lugar donde habían fallecido las víctimas pertenecían sin ningún género de dudas a un proyectil de 155 mm.

El señor Garlasco, que acompañó a un reducido grupo de periodistas a la playa de Beit Lahia, señaló tres diferentes cráteres cubiertos por un polvillo blanquecino. Explicó que los tres cráteres eran frescos, que uno de ellos estaba en el lugar donde según testigos ocurrió la fatal explosión, y que los otros estaban separados de él a una distancia de entre 100 y 220 metros. El señor Garlasco añadió: «Sería realmente una coincidencia ridícula que hubiera habido un bombardeo y que luego hubiera estallado de repente una bomba casera«.

Los militares israelíes han admitido haber disparado sobre el área con anterioridad, pero ahora dicen que la explosión [de la playa] ocurrió entre las 04:47 y las 05:10 p.m., momento en el que según ellos cesó el bombardeo. Un chofer de ambulancia del cercano hospital de al-Awda llamado Khaled Abu Sada declaró que recibió la primera llamada de emergencia a las 04:50.

En las primeras filtraciones los militares [israelíes] no repitieron explícitamente que Hamas hubiera colocado el artefacto explosivo o que se hubiera tratado de una bomba sin estallar. Dicen que la metralla extraída de los cuerpos de las víctimas tratadas en hospitales israelíes no procedía de un proyectil de 150 mm. Sin embargo, el señor Garlasco afirmó que la metralla recubierta de cobre extraída tanto del cuerpo de dos niñas heridas que estaban en un coche en el momento de la explosión, como del propio coche, coincidían con las características de un proyectil disparado por un obús M109.

El señor Garlasco descartó la posibilidad de que los proyectiles fueran de origen naval, como se pensó al principio, basándose en que eran demasiado grandes para ser disparados por las embarcaciones costeras de la marina israelí.

Texto original en: http://news.independent.co.uk/world/middle_east/article994070.ece.