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Comunicado de los comités de Trabajo para la Salud en Palestina

Fuentes: AlQuds Palestina

La ocupación sobre Palestina ha ido aumentando sus nefastas consecuencias de forma dramática, tal que ha conseguido movilizar al mundo para tomar drásticas medidas de bloqueo económico contra la población Palestina, que vienen a unirse a las ya preocupantes medidas que ejerce la ocupación, todas conducentes a provocar un desastre humanitario sin precedentes sobre toda […]

La ocupación sobre Palestina ha ido aumentando sus nefastas consecuencias de forma dramática, tal que ha conseguido movilizar al mundo para tomar drásticas medidas de bloqueo económico contra la población Palestina, que vienen a unirse a las ya preocupantes medidas que ejerce la ocupación, todas conducentes a provocar un desastre humanitario sin precedentes sobre toda la población Palestina. El mes pasado 37 palestinos fueron asesinados, entre los que se encontraban 6 niños, 182 heridos, entre los que se encontraban 6 extranjeros de la campaña internacional de solidaridad con el pueblo palestino, se arrestaron más de 3000 personas, entre ellos 19 niños. A estos actos se unen medidas como la destrucción de hogares, arranque de árboles, confiscación de tierras y la ampliación de los asentamientos de colonos; incluso la irrupción en lugares religiosos, como en la mezquita de Toubas o la explanada Al-Ibrahimiyah en Hebrón. También mencionar la irrupción en hogares de clérigos religiosos como el Attllah Hanna, y 47 irrupciones en las provincias, la agresión sobre equipos médicos, entre los que cabe mencionar la irrupción sobre el Centro Médico Beit Sahour perteneciente a la HWC, hecho ocurrido después de la media noche del día 22 de abril de 2006. Y no menos preocupante, la muerte de un detenido palestino en una cárcel de la ocupación por no ser atendido adecuadamente, y también de una mujer en uno de los puntos de control de la ocupación.

Israel no cesa en sus acciones dirigidas a judaizar la ciudad Santa de Jerusalén y aislarla de las demás localidades, prohibiendo la entrada a los lugares santos y los tratamientos de salud por medio del cierre de los puntos de control, la imposición de impuestos muy altos y la no concesión de permisos de construcción; todo ello con objeto de asegurar para un futuro su completa judaización, acelerando así mismo la construcción del muro de separación racial; el cual en su delineación se ha anexionado decenas de miles de hectáreas confiscadas a sus legítimos dueños, quienes se han visto desposeídos por la fuerza de sus recursos básicos para ampliar los asentamientos. Un muro que seguirá implantándose sobre los territorios palestinos hasta finales de este año, como parte de un plan unilateral de separación, en el que se desmantelarán 68 asentamientos (47% del total de asentamientos) que suponen a cantidad de 36322 colonos, quedando en los territorios palestinos de Cisjordania la cantidad de 387678 colonos más. De esta forma, el gobierno de ocupación pretende que Estados Unidos, Europa y el resto del mundo acepten las medidas unilaterales israelíes como válidas y sustitutivas de la legalidad internacional.

En el Valle del Jordán, el gobierno de ocupación está llevando a cabo nuevas acciones encaminadas a deshabitar la zona del Valle para aislarla completamente de Cisjordania, una zona que supone la tercera parte de la propia extensión de Cisjordania, unas medidas que están tomando forma con la imposición de nuevos reglamentos para controlar la identidad de sus habitantes e impedir la entrada de cualquier ciudadano o simplemente el paso por la misma. Todo ello como parte de una política unilateral que en su momento hiciera pública Olmert y que tiene por cometido el aislamiento de la tierra de sus dueños para forzarles a su abandono. Uno de los últimos actos de aislamiento de las zonas del norte de Cisjordania han sido las medidas de separación de la región para dividirla en tres bloques aislados e incomunicados entre sí.

En efecto, las amenazas son reales y se han hecho patentes con la congelación de las ayudas, que han cobrado forma en el aumento del paro y la pobreza de la población Palestina, impidiendo y dificultando el aumento de los niveles de la nutrición poblacional y del empeoramiento de la salud de los enfermos crónicos con patologías como la Diabetes, problemas de corazón o cáncer; acusada con la falta de medicamentos y por el descenso preocupante de la calidad de servicios médicos y sanitarios como los específicos de la mujer. Esto está produciendo un fallo en la planificación establecida que lleva a un mayor descontrol y que supone una sobre carga para las instituciones sanitarias privadas e instituciones de la sociedad civil; repercutiendo a su vez en la situación psicológica y social, llevándole a una sobrecarga muy acusada, pues se debilitan los servicios gubernamentales, sobre todo en cubrir las necesidades de las enfermedades crónicas y los servicios de atención secundaria como es el hospitalario, lo que aumenta el empeoramiento de la situación,. Y no menos preocupante, la utilización de las instituciones privadas para suplir esta falta durante todo el periodo que se prolonguen las condiciones políticas, aun cuando las elecciones palestinas se realizaron dentro de los preceptos democráticos, el bloqueo a las ayudas al pueblo palestino fue inmediato. Una posición contraria a los compromisos internacionales y los acuerdos para con el pueblo palestino, conforme a lo cual las instituciones privadas no pueden aceptar ser los sustitutos del Sistema General, así como tampoco podemos aceptar los condicionamientos políticos para la financiación, por ser una grave trasgresión al derecho internacional.

Estas medidas, se producen en un contexto de falta de voluntad de la sociedad internacional en imponer sus obligaciones al estado ocupante, tal y como recogen los acuerdos, los compromisos adquiridos y el propio Derecho Internacional; estos hechos, junto con la ausencia de una posición árabe fuerte, permiten las violatorias acciones de la ocupación y su impunidad. Es por ello que la HWC ve en el diálogo nacional global y circunstancial, de todas las partes políticas e intelectuales, de los compromisos, principios y programa social nacional un adecuada plataforma de respuesta, una propuesta que tiene por objetivo mantener la unidad del pueblo palestino, la legitimidad de su cuestión nacional y la insumisión a las medidas destructivas de la ocupación. La adecuada dirección hasta este fin se haya en la existencia de una voluntad política y un discurso unificado palestino que proteja a nuestro pueblo, que a la vez tomara forma en la celebración de una Conferencia Internacional que obligara a la ocupación a poner en práctica las obligaciones que impone la legalidad internacional.