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EE.UU.: Un ciempiés con la mayoría de sus patas fuera de su territorio

Fuentes: Rebelión

¿Cuándo el noble pueblo estadounidense pondrá remedio a tanta insania para que cese tanta infamia? Pienso y creo que algunas verdades, relativas siempre, son tan necesarias a la vida como el agua. En zoología un ciempiés es un miriópodo de innumerables pies o patas. Las patas de los ciempiés son largas. Los ciempiés y los […]

¿Cuándo el noble pueblo estadounidense pondrá remedio a tanta insania para que cese tanta infamia?

Pienso y creo que algunas verdades, relativas siempre, son tan necesarias a la vida como el agua.

En zoología un ciempiés es un miriópodo de innumerables pies o patas. Las patas de los ciempiés son largas. Los ciempiés y los milpiés son miembros de una gran familia de animales -los artrópodos La distribución de los ciempiés es muy amplia, ocupando todas las regiones de los cinco continentes; son animalillos extremadamente irascibles y agresivos y no dudan en amenazar e incluso atacar si se sienten molestados; amenazan con sus largas patas traseras e inyectan el veneno a sus victimas; se alimentan casi de cualquier organismo que puedan manejar y no dudan en atacar aquellos que detecten por sus vibraciones en sus proximidades; los insectos y pequeños vertebrados son su alimento principal y cuando se ponen a su alcance corren serio peligro; su apetito no parece tener fin. Son animales longevos

En política y con su actuación como imperio, los Estados Unidos se comporta como un enorme ciempiés que extiende, no decenas ni cientos, sino mucho más de miles de sus extremidades fuera de su territorio, para establecer en esos lugares, «allende los mares», cercanos o lejanos, su influencia, dominio o reales potestades.

¿Qué son los territorios coloniales que todavía hoy ocupan desde Oceanía hasta la América, desde el siglo XIX? ¿Qué es Puerto Rico, por ejemplo? ¿Qué son las más de 850 bases militares que se asientan, como patas armadas hasta los dientes, por todo el mundo? ¿Qué es la Base Naval de Guantánamo, por ejemplo, mantenida allí a la fuerza y en contra de la voluntad del pueblo y gobierno cubanos? ¿Qué son y cuántos miles de soldados y otros agentes pisan con sus botas territorios de otros países? ¿Qué son las flotas y cientos ¿o miles? de buques -incluyendo atómicos – que se pavonean engreídos y agresivos en los mares pacíficos o en conflictos? ¿Qué son los aviones y misiles que están desplegados en otras tierras como si fueran suyas, -«dicen que para protegerlas» – ? ¿Qué son los drones que utilizan como espías o como armas letales de combate, sin respetar la soberanía de naciones «amigas o enemigas», cuyas fronteras traspasan y por las que entran y salen «como Pedro por su casa» ? – ¡Vaya Ud. a saber cuantos son los drones esparcidos por medio mundo! – ¿Qué son los miles de agentes Cía propios o los reclutados y autóctonos de todos los países? ¿Qué son las enormes redes de Internet, capaces de recoger información de mandatarios o de infelices ciudadanos de todas partes? ¿Qué son las agencias y prensas y televisoras propias, así como sus sucursales de medios privados pertenecientes a las burguesías obsecuentes y besalopiés de todos los países? ¿Qué son los satélites espías capaces de seguir los pasos de un gato en el tejado de cualquier vivienda, sea un palacete o una choza?

Todo lo dicho en esta comparación y su coincidencia sui géneris desde los puntos de vista zoológico y político, entraña amenazas y peligros para los países y pueblos; porque la naturaleza imperial lleva implícita la agresividad y los instintos de dominio y voracidad, que parecen no tener fin. Las muestras sobran: el uso de la fuerza en solitario o acompañado; las amenazas constantes del uso de la fuerza y el castigo «por quítame allá esta paja»; las sanciones económicas y otros tipos por falsas razones; las declaraciones continuas sobre los sistemas políticos y las condiciones y situaciones internas de otros países, en franca injerencia a la soberanía y autodeterminación de los pueblos y naciones; el bloqueo genocida por más de cincuenta y cinco año contra Cuba, y que según Trump piensa proseguir; el desprecio olímpico por toda la humanidad que ha condenado ese bloqueo en la Asamblea General de la ONU; el desprecio y la actitud a la vez humanicida y suicida contra sí mismo y el mundo al retirarse del Tratado del Medio Ambiente de París.

Después de todo esto, no cabe más que preguntar: ¿Cuándo el noble pueblo estadounidense pondrá remedio a tanta insania para que cese tanta infamia?

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.