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El fenómeno Cuba en Ginebra

Fuentes: Prensa Latina

 Una lógica empírica serviría para preguntarse las razones que convierten a Cuba en un protagonista de lujo en el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas, con un respaldo significativo a sus postulados. Para llegar a las respuestas se requieren de varios análisis, pero la extensión es un pecado capital en un concierto mediático […]

 Una lógica empírica serviría para preguntarse las razones que convierten a Cuba en un protagonista de lujo en el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas, con un respaldo significativo a sus postulados.

Para llegar a las respuestas se requieren de varios análisis, pero la extensión es un pecado capital en un concierto mediático que no siempre tendría la frialdad de resaltar, como debiera, el éxito del Examen Periódico Universal (EPU) de la Isla.

Son 16 las delegaciones que pasarán el EPU del CDH en Ginebra hasta el 13 de febrero, pero ninguna -y esta es una verdad absoluta-, despertó tantas expectativas y entusiasmo como el informe cubano.

Se inscribieron más de un centenar de naciones para emitir sus criterios, la sala XVII del Palais de Nations se mantuvo repleta y por primera vez las autoridades de la o­nU marcaron el territorio para el palco de prensa.

Algunos elementos aislados soñaban con volver a las prácticas de la desacreditada Comisión de Derechos Humanos, suplantada por el actual Consejo, y se vieron amargamente sorprendidos al constatar que los tiempos cambian.

A falta de tiempo, solo pudieron usar de la palabra 60 países, 51 de los cuales encomiaron los logros de Cuba en educación, salud, emancipación de la mujer, proyectos sociales y culturales, y sobre todo, su vocación altruista de solidaridad internacional.

La mención al bloqueo de Estados Unidos fue casi una constante en los oradores, aceptado como asunto vital que ha perturbado el desarrollo de la Mayor de las Antillas.

Una frase de la ministra cubana de Justicia, María Esther Reus, quedó grabada en el escenario:

«Aceptamos todo tipo de diálogo con la tónica del debido respeto y la transparencia, pero rechazamos que se use el tema de los derechos humanos con fines injerencistas para atentar contra nuestra independencia y soberanía». En una pantalla gigante podían verse a las comitivas registradas para expresar sus opiniones. No era complicado anticipar cuáles iban a repetir la misma fraseología del pasado, todos pertenecientes a los países desarrollados.

Tampoco ninguno de ellos pudo prever que Sri Lanka terminara su emotiva intervención con un Hasta la Victoria Siempre que rompió el sopor diplomático con una sonada ovación.

De todas formas, los grandes monopolios de la información se encargarían de silenciar hechos tan evidentes para dedicarse, como es habitual, a hurgar en los supuestos lunares. Tal vez sería interesante que los medios occidentales pasaran alguna vez su EPU.


Cuba logra amplio respaldo en el Consejo de Derechos Humanos

La mayoría de los países que emitieron criterios sobre el informe presentado por la Isla ante el Consejo de Derechos Humanos se manifestó de forma constructiva y con signos de admiración

Reconocimientos a sus éxitos en educación, salud, solidaridad internacional y defensa de su soberanía, descollaron hoy en las intervenciones de diversos países sobre el informe de Cuba ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH).

Se trató del ejercicio de Examen Periódico Universal (EPU) en el grupo de trabajo de este órgano de la o­nU, que ya examinó desde su instauración a 54 naciones.

La introducción del texto estuvo a cargo de la ministra cubana de Justicia, Maria Esther Reus, quien explicó que para su elaboración se hizo un amplio proceso de consultas con la sociedad civil y más de 200 Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Subrayó que su país concede gran importancia al EPU y la principal cualidad del sistema político cubano es su capacidad para el constante perfeccionamiento en función de las necesidades planteadas.

«Es un proyecto genuinamente autóctono, fundado en una rica historia de lucha por la igualdad y la solidaridad entre los hombres y las mujeres, la independencia, la soberanía, la no discriminación y la justicia social», puntualizó.

La titular terminó su exposición remarcando el apego de la Isla a los principios de objetividad, imparcialidad y no selectividad que deben caracterizar la cooperación internacional en materia de derechos humanos, siempre abierta al diálogo.

Luego se dio paso a los delegados. Se inscribieron más de un centenar de países para emitir sus criterios, pero por razones de tiempo sólo 60 pudieron hacerlo, 51 de los cuales se manifestaron de forma constructiva y la mayoría con signos de admiración.

Nota de color que rompió con el estilo de diplomacia acartonada del EPU fue la intervención del embajador de Sri Lanka, quien no escatimó en palabras de reconocimiento a Cuba, a la que calificó de país de vanguardia en la colaboración con el Tercer Mundo.

Mencionó los avances de la mujer, el apoyo de la Isla a la causa contra el apartheid, las misiones médicas y de alfabetización, la asistencia para enfrentar las consecuencias del tsunami en Sri Lanka y el terremoto en Pakistán, entre otras.

Terminó con un Hasta la Victoria Siempre, que arrancó una cerrada ovación en el Palais de Nations de Ginebra.

Frases como «impresionantes resultados», «mejor muestra de expresión popular de la democracia», «profundo compromiso con la solidaridad internacional pese al bloqueo de Estados Unidos» y «Revolución que dignifica a su pueblo», se escucharon en la sala.

Razón por la cual el viceministro primero de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, se congratuló del contraste alentador y respetuoso que dominaba el ambiente, a diferencia de las antiguas prácticas manipuladores y de doble rasero.

Las tres horas de deliberaciones llegaban a su fin después de que entre otros, oradores de Suráfrica, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Filipinas, Ecuador, México, Jordania, Pakistán, Argelia, China, Rusia, Trinidad-Tobago y Jamaica consumieran sus turnos.

Para completar aspectos de la información, otros integrantes de la delegación cubana abundaron sobre el sistema judicial, parlamentario, trabajo y seguridad social, e informática y comunicaciones.