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El genocidio oculto en Etiopia

Fuentes: Voces del mundo [Imagen: Jack Prommel]

Traducido del inglés por Sinfo Fernández

La Etiopía de Abiy Ahmed y su Partido de la Prosperidad es un lugar oscuro y aterrador, donde cualquiera que desafíe al gobierno corre el riesgo de ser sometido a violencia y arresto.

Las personas de la etnia amhara son especialmente perseguidas; el asesinato de hombres, mujeres y niños amhara es un hecho cotidiano en lo que constituye una campaña genocida de odio.

Matones uniformados, federales y regionales, así como las milicias oromo (Ejército de Liberación Oromo o Shene), son quienes perpetran los asesinatos. Los drones sobrevuelan los cielos; mensajeros de la muerte sin rostro utilizados para masacrar a los civiles amhara en las calles mientras hacen su vida cotidiana.

Una sofocante sombra de miedo se cierne sobre la población amhara en aldeas, pueblos y ciudades. Miedo a ser identificado como amhara, miedo a ser encarcelado por ser amhara o por denunciar el genocidio amhara. Miedo a que asesinen a familiares y amigos, violen a sus esposas o hermanas, les arrebaten sus casas o las saqueen.

¡Dejad de matar a civiles amhara! es el grito desesperado de los etíopes racionales amantes de la paz en todo el país y en el extranjero; ¡acabad con la discriminación, la persecución y las detenciones ilegales, el espionaje y la vigilancia! ¡Parad el genocidio amhara de Abiy Ahmed!

Sin hogar y aterrados

En los cinco años transcurridos desde que Abiy y compañía llegaron al poder, decenas de miles de amhara han sido asesinados y millones desplazados de Oromia, la mayor región del país; mientras sus tierras, propiedades y ganado eran robados por extremistas oromo.

Y ahora estas personas, muchas de las cuales han sido víctimas de la violencia o testigos del asesinato de familiares y amigos, son objeto de un programa de reubicación forzosa. Obligados a regresar a los mismos lugares de los que fueron expulsados: ciudades y pueblos inseguros, donde las bandas armadas que los atacaron siguen en libertad y donde no se les ofrece ningún alojamiento alternativo.

En el mejor de los casos, se trata de un plan caótico de un régimen inepto que intenta presentar una ficción de seguridad regional; en el peor, es un acto deliberado de un dictador brutal para obligar a la gente a volver al peligro.

Además de los asesinatos y los desplazamientos forzosos, se ha puesto en marcha un programa masivo de detenciones ilegales de amhara y de partidarios de la oposición oromo. Cientos de miles de amhara han sido detenidos, y muchos reclusos han sido ejecutados. Las cárceles están llenas a rebosar, lo que lleva a ubicar a los detenidos en unidades semiindustriales desconocidas, donde hay informes de que a los cautivos se les inyectan enfermedades mortales altamente contagiosas y se les deja morir.

La elaboración de perfiles étnicos por parte de los organismos gubernamentales está muy extendida y pone de manifiesto que se persigue a las personas por su origen étnico, sus creencias y su oposición al genocidio amhara.

Se vigila estrechamente el acceso a Internet, se examinan las cuentas en las redes sociales, se llevan a cabo operaciones arbitrarias de identificación y registro, se registran los teléfonos móviles y, como descubrió la Comisión Internacional de Expertos en Derechos Humanos en Etiopía (CIEDH), cualquier imagen de figuras históricas amhara o de banderas nacionales sin estrellas despierta sospechas y puede llevar a la detención.

Indefensos

Tras sufrir violencia étnica durante años, en abril de 2023 el gobierno federal anunció planes inconstitucionales para disolver la única fuerza que protegía a las comunidades amhara, las Fuerzas Especiales Amhara (AEF, por sus siglas en inglés). Esto desencadenó enormes protestas en toda la región. Abiy envió al Ejército Federal de Defensa Nacional (ENDF, por sus siglas en inglés) y estallaron combates entre dicho ejército y Fano, una milicia regional formada por voluntarios mal armados pero decididos, junto con exmiembros de las AEF.

Y así fue como estalló una matanza indiscriminada de civiles amhara por parte de las fuerzas ENDF. En un informe reciente, Amnistía Internacional (AI) documenta graves violaciones del Derecho Internacional Humanitario por parte de las ENDF, que, según afirman, «pueden equivaler a crímenes de guerra». Amnistía destaca ejemplos de ejecuciones extrajudiciales de civiles amhara por las tropas de las ENDF en Abune Hara, Lideta y Sebatamit, y reconoce que no son más que la punta de un iceberg de muertes e intimidaciones.

Incapaz de superar a Fano y reacio a retirar y reinstaurar las FAS, el 5 de agosto de 2023 se impuso el Estado de Emergencia en la región de Amhara.

La tenebrosa declaración otorga al gobierno amplios poderes para detener o encarcelar a personas sin el debido proceso, imponer toques de queda, prohibir el derecho de reunión y registrar propiedades sin orden judicial. Poderes draconianos que el gobierno ha empleado amplia e indiscriminadamente. La violencia y las detenciones ilegales contra la población amhara han aumentado exponencialmente.

En su informe semestral, la Asociación Amhara de América (AAA) documenta 1606 muertes y 824 heridos entre la población civil amhara (agosto-febrero de 2024); 37 ataques con aviones no tripulados, con 333 civiles muertos; la violación de al menos 210 niñas y mujeres; la detención masiva de más de 10.000 personas de etnia amhara…, y la tortura física y psicológica de los detenidos». Según la AAA, estas cifras, por impactantes que sean, representan una pequeña fracción del total de asesinados, violadas y detenidos.

A pesar de las abrumadoras pruebas de asesinatos, detenciones masivas y ejecuciones, el 6 de febrero el primer ministro Abiy Ahmed declaró ante el Parlamento que, «dado que pensamos con criterios democráticos, nos resulta difícil siquiera detener a alguien, y mucho menos ejecutarlo». ¿Una broma de mal gusto, quizás? O Abiy es un completo iluso y se cree su propia propaganda, o es un mentiroso habitual, probablemente ambas cosas.

La esperanza asesinada

Arrastrados por la creencia de que el cambio podría llegar, en 2018, cuando Abiy y sus secuaces asumieron el cargo, había un tremendo optimismo en el país. Esa esperanza pronto se evaporó cuando quedó claro que el nuevo régimen no era diferente de la mafia anterior, el EPRDF, de hecho muchos creen que son peores.

El Partido de la Prosperidad en el poder es una dictadura dirigida, como parecen serlo todas, por un narcisista bajo la apariencia de un gobierno de coalición elegido democráticamente. Contrariamente a sus elogios liberales y a sus promesas preelectorales de responder a los agravios históricos y a la discriminación étnica, Abiy ha envalentonado a los extremistas y alimentado la división y el odio.

El país no sólo está más fracturado que nunca, sino que, como consecuencia de la arrogancia y los errores de juicio de Abiy, Etiopía está cada vez más aislada en el Cuerno de África y en la región en general.

La comunidad internacional y los principales medios de comunicación apenas se interesan por el estado de fractura del país. Durante casi treinta años, las naciones occidentales hicieron la vista gorda ante la represión y la violencia del EPRDF y ahora, a pesar de los informes sobre derechos humanos, las advertencias de la ONU y los llamamientos a la acción, a pesar del sufrimiento y el dolor de millones de personas, continúa la pauta de negligencia y apatía.

¿Por qué se ignora a estas personas? Son pobres, negros y africanos, esta, sospechan muchos, es la razón de la indiferencia mundial.

Imaginemos por un momento que estas atrocidades tuvieran lugar en Europa, por ejemplo, o en Estados Unidos. Habría indignación y acción inmediata. Y debería haber la misma respuesta al genocidio amhara que está teniendo lugar en Etiopía. Medidas que afecten directamente a Abiy y a su gobierno; sanciones selectivas aplicadas por Estados Unidos y sus aliados, así como por las instituciones internacionales, que perjudiquen directamente a los hombres en el poder.

Los dictadores como Abiy, y el mundo está plagado de monstruos así, no frenan de repente su comportamiento y abrazan la justicia y la democracia, hay que obligarles a hacerlo.

Graham Peebles es un escritor británico independiente y trabajador de una organización sin ánimo de lucro. En 2005 creó The Create Trust y ha dirigido proyectos educativos en Sri Lanka, Etiopía e India.  Email: [email protected] – Web: www.grahampeebles.org

Texto original: https://www.counterpunch.org/2024/03/25/the-hidden-genocide-in-ethiopia/

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2024/03/26/el-genocidio-oculto-en-etiopia/