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50 años después del asesinato de Lumumba, los congoleños siguen sin esperanza

Fuentes: Pambazuka News

Joseph Kabila, el dirigente de la República Democrática del Congo, tenía que abandonar su cargo el 19 de diciembre de 2016 según la constitución. No lo hizo. No hubo elecciones. Por el contrario, un acuerdo negociado con la ayuda de la Iglesia Católica ha ampliado el gobierno de Kabila hasta diciembre de este año, cuando […]

Joseph Kabila, el dirigente de la República Democrática del Congo, tenía que abandonar su cargo el 19 de diciembre de 2016 según la constitución. No lo hizo. No hubo elecciones. Por el contrario, un acuerdo negociado con la ayuda de la Iglesia Católica ha ampliado el gobierno de Kabila hasta diciembre de este año, cuando se celebrarán las elecciones que designen a su sucesor. En la siguiente entrevista, Maurice Carney, director ejecutivo de Friends of the Congo (Amigos del Congo), explica la situación política en la RDC y la continua intromisión de Estados Unidos.

Ann Garrison: Maurice Carney, ¿podría resumir lo que ha sucedido en la República Democrática del Congo durante estos dos últimos meses, en los que la mayor parte de nuestra atención se centraba en Trump, Rusia y Siria?

Maurice Carney: Por supuesto. El 19 de diciembre, el presidente Joseph Kabila debía cesar en el cargo, de acuerdo con la constitución de la República Democrática del Congo. Durante los últimos años, ha demostrado que iba a permanecer en el poder a cualquier precio, incluso matando a los congoleños. En enero de 2015, cerca de cuatro docenas de congoleños fueron asesinados por las fuerzas de seguridad de Kabila mientras protestaban contra las medidas que éste intentaba poner en marcha para mantenerse en el poder más allá del 19 de diciembre de 2016.

El 19 de septiembre de 2016, mientras los congoleños protestaban en las calles, las fuerzas de seguridad asesinaron a más de 50 personas.

De esta forma, llegó el 19 de diciembre, un gran día en el que los congoleños se esperaba que fueran a estar manifestándose en la calle, Joseph Kabila desplegó sus fuerzas de seguridad por todo el país. Tanques, policía y militares se distribuyeron por toda la capital, Kinshasa, y por otras ciudades importantes del país. Tenía el Congo básicamente bajo ocupación y él permaneció en el poder más allá del 19 de diciembre. La gente volvió a salir a las calles el 20 de diciembre y sus fuerzas de seguridad mataron a unas tres docenas de personas.

Mientras, la Iglesia Católica intervino para intentar negociar un acuerdo entre Kabila y su coalición y las fuerzas de la oposición; lo que consiguieron el 31 de diciembre. La principal clave del acuerdo fue que Kabila permanecería en el poder un año más hasta diciembre de 2017, cuando supuestamente se organizarán unas elecciones.

AG: ¿Tiene algo de fe en este acuerdo?

MC: Muy poca. En primer lugar, el acuerdo en realidad no cumple con las aspiraciones del pueblo congoleño. El pueblo congoleño quería que Kabila acatara la constitución y cesara en el cargo. En segundo lugar, el acuerdo dice que Kabila puede permanecer en el poder hasta que se organicen las elecciones. Sin embargo, si las elecciones no están organizadas para diciembre de 2017, Kabila permanecerá en el poder. Por lo que no existe un gran incentivo para que ponga en marcha las elecciones, ni para que permita su organización.

AG: ¿Qué le gustaría que los lectores tuvieran en cuenta para entender el papel que desempeña EE.UU. en todo esto?

MC: Bueno, actualmente hay mucho debate en torno a la intervención de Rusia en las elecciones de EE.UU. Me gustaría que la gente se diera cuenta del historial de intervenciones de EE.UU. en elecciones extranjeras. El diario Los Angeles Times informó de que, desde la década de 1940, EE.UU. ha intervenido en 81 elecciones extranjeras.

Una de las intervenciones más devastadoras de EE.UU. fue el derrocamiento del primer ministro Patrice Emery Lumumba, líder elegido democráticamente en el Congo, en 1960. Este derrocamiento fue devastador para el pueblo congoleño no solo porque EE.UU. derrocara y asesinara al líder democráticamente electo, sino porque también impuso una dictadura sobre el pueblo congoleño que duró más de tres décadas y que destrozó y destruyó el país y a su gente.

AG: Ese dictador era Mobutu Sese Seko, pero se deshicieron de él cuando dejó de ser útil, y luego se deshicieron de su sucesor, ¿no? ¿Puede explicar esa serie de acontecimientos?

MC: Cuando Mobutu empezó a suponer una carga en vez de una ventaja, EE.UU. trató de sustituirlo, no a través de un proceso democrático mediante el apoyo al movimiento enérgico, pacífico y pro-democracia, sino que lo hicieron mediante el apoyo a una invasión de lo que entonces era Zaire, dirigida por sus vecinos, Ruanda y Uganda. Los dos aliados de EE.UU. instalaron a Laurent-Désiré Kabila, que posteriormente fue asesinado. Lo sustituyó Jospeh Kabila, de 29 años, quien se aseguró rápidamente el apoyo de EE.UU. y sostuvo dicho apoyo desde 2001 hasta el presente. En última instancia, el apoyo de los Estados Unidos ha sido decisivo en el Congo. Desde el violento derrocamiento de Patrice Lumumba por los Estados Unidos en 1960, ningún líder ha ascendido a jefe de estado sin el respaldo de los Estados Unidos y no ha habido ningún traspaso pacífico del poder.

AG: Mucha gente de su zona o sus vecinos, Uganda, Ruanda y Burundi -y no me refiero a los presidentes, sino a la gente de a pie- muchos de ellos expresaron su alivio al no ser elegida Hillary Clinton, a pesar del hecho de que lo fuera Donald Trump. ¿Podría explicarlo?

MC: Sí, lo entiendo, ya que perciben que los Clinton, no sólo Hillary, sino también su marido Bill, confabulan con los criminales de guerra más sociópatas de la región durante los últimos 20 años. Piensan que si Hillary Clinton hubiera sido elegida como presidenta de los Estados Unidos, ellos habrían continuado simplemente apoyando al presidente Paul Kagame de Ruanda y el presidente Yoweri Museveni de Uganda. Así que sienten un poco de alivio al ver que Clinton no fue elegida. No es que apoyaran a Trump, pero han vivido la era de los Clinton y han visto lo devastador que fue su apoyo a los hombres poderosos en la región de los Grandes Lagos de África para la gente de allí, especialmente para los congoleños.

AG: Friends of the Congo (Amigos del Congo) tiene su base en Washington DC. ¿Qué planearon para el día de la inauguración?

MC: Pues bien, esa semana, el 17 de enero, conmemoraremos el asesinato de Lumumba. El 19 de enero es otro día conmemorativo para nosotros, cuando jóvenes de Telema fueron asesinados a tiros en la calle por las fuerzas de seguridad del Presidente Kabila en enero de 2015. Así que organizamos actos conmemorativos y, al mismo tiempo, también asistimos a otros eventos aquí en la ciudad como a la Marcha de las Mujeres, a la Marcha por los Derechos Civiles y a foros, intentamos reunir lo local y lo mundial. Al mismo tiempo que nos solidarizamos con la gente de aquí que se enfrenta a la entrante administración Trump, también estamos pidiéndoles que se unan a nosotros en nuestra lucha contra el imperialismo, especialmente en el continente africano.

AG: Maurice, gracias por su tiempo.

MC: Un placer.

Ann Garrison es un periodista independiente que también colabora con el periódico San Francisco Bay View, Global Research, Black Agenda Report y la web Black Star News. También trabaja en radio para KPFA en Berkeley y para la WBAI en Nueva York. En 2014, se le concedió el premio Democracia y Paz Victoire Ingabire otorgado por la Red Internacional de Mujeres por la Democracia y la Paz. Se puede contactar con ella a través del correo: [email protected]. Esta entrevista apareció anteriormente en Counterpunch.

Fuente: Pambazuka News, Fifty-five years after Lumumba’s assassination, Congolese see no relief, publicado el 2 de febrero de 2017.

Traducido para Umoya por Diego González González y Pedro Lama Guerrero. Universidad de Salamanca.