¿Tenía razón Donald Trump sobre la inmigración indocumentada? Bueno, sí, sobre una sola cosa: se incrementó dramáticamente bajo su antecesor, el demócrata Joe Biden. La inmigración de millones de personas más, sin derechos o protecciones, fue confirmada por un nuevo informe, que registra que después de mantenerse en unos 11 millones entre 2010 y 2019, la población indocumentada en EE.UU. se disparó a 15.8 millones a la mitad de 2024.
Pero el gran fracaso de los gobiernos anteriores no fue no frenar el flujo migratorio, sino no lograr, ni invertir su capital político en, impulsar una reforma migratoria integral que sacara de las sombras a las personas indocumentadas. Con ello, se abrió la puerta antimigrante de Donald Trump, quien calificó a ese flujo como una “invasión” que estaba “contaminando la sangre” estadunidense, y quien arrancó su primera campaña electoral en 2015 acusando a México de estar “enviando criminales y violadores”.
Aunque México sigue siendo el principal país de origen de los inmigrantes en general, la proporción de mexicanos dentro de la población indocumentada ha disminuido drásticamente: pasó de representar la inmensa mayoría en las décadas de 1980 y 1990 a constituir el 62 por ciento en 2010 y solo el 35 por ciento en 2024.
En sus primeros meses, la administración Biden presentó una propuesta de reforma integral, pero —al igual que Obama durante sus dos periodos— decidió no invertir suficiente capital político para lograr que dichas reformas fueran aprobadas en el Congreso. En vez de reformas integrales, el gobierno de Biden negoció un acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador: Washington permitiría hasta 30 mil solicitantes de asilo al mes provenientes de Haití, Nicaragua, Venezuela y Cuba, quienes ingresarían al país bajo un “parole”, mientras los tribunales evaluaban sus casos. Esto combinado con la expansión del “Estatus de Protección Temporal” y otras medidas para legalizar temporalmente a inmigrantes, cambió el perfil de la población indocumentada en Estados Unidos.
“Como resultado de estas concesiones de permiso de permanencia temporal (‘parole’) y otras medidas de la administración Biden, a mediados de 2024, hasta el 40 por ciento de los inmigrantes no autorizados en Estados Unidos tenían un estatus liminal, que les brindaba protección temporal contra la deportación”, explican analistas de Migration Policy Institute.
Estos datos anteceden el regreso de Trump a la Casa Blanca, quien al llegar en enero de 2025 ordenó casi de inmediato el cierre de la frontera a inmigrantes con la asistencia de México, puso fin a los programas de permiso de permanencia temporal, inició una deportación masiva y acelerada de inmigrantes indocumentados que ya se encontraban en el país, incluyendo medidas para fomentar condiciones para que inmigrantes optaran por la “autodeportación”. Y esta semana ordenó expeditar el rechazo de solicitudes de asilo sin siquiera una audiencia ante un juez.
¿Qué va a pasar?
Estas tácticas empiezan a ser contraproducentes. Resulta que entre las 350 mil personas haitianas que acaban de perder su permiso de trabajo a finales de junio, hay muchas enfermeras que atienden a pacientes y ancianos en estados grandes como Ohio, Florida y Nueva York. El gobernador republicano de Ohio y funcionarios de Miami advirtieron que esa decisión genera una crisis en ese sector y otros. La Cámara de Comercio organizó una carta de protesta al Congreso no solo por los haitianos sino por la política migratoria en general.
Es poco probable que el presidente Trump cambie de rumbo. El gobierno arrestó a un número récord de inmigrantes en junio pasado y todo apunta a que ese total será superado a finales de este mes. Pero la pregunta es si el sistema capitalista obligará a una modificación de esta política. Es poco probable, dicen los expertos.
“¿Qué va a pasar si ganan los demócratas, volveremos a vivir lo que pasó después de la primera administración de Trump y vivir otra nueva explosión migratoria que atraviese por el territorio mexicano, con dirección a Estados Unidos?”, pregunta Jorge Durand.
“¿Dónde van los migrantes?”, pregunta Ana María Aragonés. “Las políticas antimigrantes impulsadas por Donald Trump no detienen a la migración, las personas seguirán desplazándose mientras persistan las enormes desigualdades económicas, la falta de oportunidades y la inseguridad. Lo que se está modificando es la geografía de los desplazamientos en la medida en que los principales destinos de la migración internacional por décadas, se han bloqueado políticamente” y ahora países que antes eran de tránsito se están volviendo destino de la migración.
Fuente: https://www.lajornadainternacional.com/p/tenia-razon-donald-trump


