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El gran salto atrás de África Occidental

Fuentes: Iveris [Foto: Elecciones en Ghana el 7 de diciembre del 2020. (AP Foto/Ofoe Amegavie) (ASSOCIATED PRESS)]

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

En los últimos años en casi todos los países de África Occidental se ha producido un claro retroceso democrático cuyo punto culminante han sido las recientes elecciones. Esta vuelta a una forma de autocracia supone una fuerte amenaza para la seguridad y paraliza el tan necesario desarrollo. Siempre es difícil generalizar una problemática a un conjunto de países cuando cada uno de ellos tiene su historia y sus especificidades propias. También es delicado hablar de una regresión democrática en algunos países, como Togo, Costa de Marfil o Guinea Conacry, que nunca en su historia han conocido unas elecciones pacíficas y transparentes. Con todo, es indudable que en esta parte del continente se produce un claro retroceso de las libertades, una debilitación (e incluso en algunos países una aniquilación) de las instituciones que provoca una desregulación total del juego democrático. Incluso Estados que hasta ahora se habían erigido en modelo parecen arrastrados por este mismo maremoto…

Banderas a media asta en Ghana, Benin…

Unos día antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 7 de diciembre en Ghana los periódicos todavía se referían a este país en términos elogiosos: «un modelodemocrático», «una isla de democracia». Y era cierto. Desde hacía veinte años los escrutinios eran creíbles y pacíficos. Pero 2020 acabó con esta norma, la violencia provocó cinco personas muertas y una veintena de heridas. El presidente saliente, Nana Akufo Addo, ha sido declarado vencedor con el 51,59 % de los votos, un margen muy estrecho que su rival, el expresidente John Dramani Mahama, no reconoce. No es la primera vez que se cuestionan los resultados, ya había ocurrido en 2012, cuando Akufo Addo se negó a conceder la victoria a Dramani Mahama. Pero el Tribunal Supremo dirimió la cuestión sin incidentes. ¿Qué ocurrirá esta vez, cuando ha habido víctimas, el ejército se ha desplegado de determinadas zonas y Jerry Rawlings, la figura tutelar garante de la alternancia pacífica, falleció el pasado mes de noviembre?

Benin también parecía un buen alumno. En la década de 1990 fue el primer país que organizó una conferencia nacional soberana y aunque el camino a la democracia no haya sido un largo camino de rosas, en Benin fue posible la alternancia pacífica. Las cosas empezaron a cambiar en 2016 con la llegada del presidente Patrice Talon que con el pretexto de poner orden en el país ha trastocado las reglas del juego democrático. En 2019 cambió la ley electoral de manera que la inscripción en las legislativas se convirtió en un asunto kafkiano. A consecuencia de ello, solo pudieron presentarse dos partidos próximos al poder y las otras cinco formaciones de la oposición fueron anuladas por la Comisión Electoral Nacional Autónoma (CENA). Más tarde ese mismo año el presidente Talon, que tenía bajo su control la Asamblea Nacional, modificó la Constitución que durante treinta años había sido un factor de estabilidad. Dieudonné Houinsou, de la ONG Social Watch Bénin, hacía la siguiente constatación en una entrevista del diario francés Le Monde: « Tribunal Constitucional, justicia, Asamblea Nacional: en nuestro país no hay ninguna institución de contrapoder. El presidente tiene todos los poderes». En esas condiciones, ¿no se ha resuelto ya el resultado de las elecciones presidenciales de abril de 2021?

Ordeno y mando (1)

El esquema establecido en Benin es válido para otros países, como han demostrado las recientes elecciones en Costa de Marfil y Guinea Conakry. El poder está fagocitando todas las instituciones antes mencionadas, incluidas las famosas comisiones electorales «independientes», que ya no pueden desempeñar su papel de árbitro imparcial. La tradición de golpes de Estado militares, muy frecuentes en esta zona, se ha transformado en una oleada de golpes de Estado institucionales con sus correspondientes «modificaciones» de las Constituciones. Aunque estas siguen existiendo sobre el papel, se les ha vaciado de contenido y solo subsisten para dar una pátina democrática y permitir a las organizaciones internacionales y regionales cerrar los ojos, y consagrar al nuevo rey. En ocasiones los príncipes ni siquiera se esconden y transforman las leyes fundamentales de la forma más burda. Por ejemplo, en Costa de Marfil la Constitución de 2016 se modificó en marzo de 2020 por medio de una simple ley. El vicepresidente ya no tiene que ser elegido de la misma lista que el presidente ni tiene que estar presente en su investidura, simplemente lo elige el jefe de Estado sin que haya un plazo para su nombramiento. Este tipo de democracia « Canada dry » queda perfectamente ilustrada por la moda de los golpes fulminantes, esto es, unas victorias poco probables que, sin embargo, se obtienen en la primera vuelta y validan unas comisiones electorales independientes y los Tribunales Constitucionales. A continuación vienen las investiduras, esos cónclaves entre homólogos y diplomáticos que a falta de unción popular, tiene la misión de aportar un toque de legitimidad.

Una espiral infernal

¿Qué pueden hacer las formaciones políticas y la ciudadanía cuando todos los poderes se concentran en una sola mano? En Níger, donde habrá elecciones presidenciales el 27 de diciembre (2) y donde el Tribunal Constitucional ha anulado la candidatura del opositor Hamadou Hama, la oposición trata de lidiar legalmente. La periodista Nathalie Prévost, fina analista de este país, señala: «Presentan petición tras petición ante el Tribunal, multiplican los litigios judiciales y las apelaciones para tratar de sacarel poder de sus trincheras y demostrar la parcialidad del Tribunal y de la Comisión Electoral Nacional Independiente, y su falta de lealtad hacia el pueblo nigeriano».

En otros lugares, y la lista de países empieza a ser larga, la lucha se ha vuelto imposible, el ejército y/o las milicia reprimen las marchas pacíficas, se criminaliza la desobediencia civil y se encarcela a las personas opositoras. A falta de legitimidad popular estos poderes «contienen» al pueblo por medio de todo el aparato represivo. Cuanto peor elegido es el presidente más reprime y casi siempre con los mismos pretextos: asociación ilegal, atentado a la seguridad del Estado, etc. En Togo han sido detenidas recientemente por esos motivos dos personalidades de la sociedad civil, en Costa de Marfil les ha caído un año de cárcel con suspensión de la pena a dos cantantes de zouglou porque al fiscal no le gustó la letra de sus canciones, algo nunca visto… La situación es casi peor que la que había antes de la década de 1990, cuando había partidos únicos y presidencias vitalicias.

A falta de esperanza en un futuro mejor, la juventud toma el camino del exilio y probablemente no sea casual que los dos países de los que provienen la mayoría de los inmigrantes clandestinos que llegan a suelo francés sean Costa de Marfil y Guinea Conakry, tanto más cuanto que para recomponer su imagen en el ámbito internacional y hacer olvidar su ilegitimidad los nuevos monarcas gastan a manos llenas. Cuanto más difícil es el golpe fulminante, más caras son las eleccioes. Un dinero que no se destina ni a la educación ni a la salud ni al desarrollo de los países, lo que contribuye a debilitar el Estado. Y cuanto más frágil es este más fisuras se abren por las que se van a introducir los yihadistas, las rebeliones, las tensiones entre comunidades, etc. Empieza el camino hacia el abismo.

Aunque todos estos modelos son clásicos y los procesos conocidos, se producen en medio de la indiferencia general. Tanto los países occidentales como las instituciones internacionales repiten al mismo tiempo más fuerte que nunca su adhesión a los valores de la «democracia, el estado de derecho y los derechos humanos». El 7 de diciembre la Unión Europea se dotó de una nueva herramienta, «un plan de acción para los derechos humanos y la democracia», un marco de sanciones que en adelante prohibirá a los responsables de «violaciones graves» entrar en la Unión Europa y congelar sus bienes. Falta por definir qué se entiende por «violación grave» y si la gravedad de los hechos se aplicará según la doctrina de la «geometría variable» en función de las relaciones de amistad o de las relaciones geopolíticas.

Parece que eso es lo que va a ocurrir, puesto que [el ministro de Asuntos Exteriores francés] Jean-Yves le Drian, que había votado a favor del texto con todos sus homólogos de la Unión Europea, viajó a Costa de Marfil a la semana siguiente para asistir a la investidura de Alassane Ouattara. Hay que recordar que las manifestaciones contra el tercer mandato del presidente de Costa de Marfil han causado la muerte de 85 personas y 482 han resultado heridas. El pasado 9 de noviembre un joven, Nguessan Koffi Toussaint, que protestaba en Daoukro contra la elección de Alassane Ouattara, fue decapitado y sus verdugos jugaron al fútbol con su cabeza. Se puede identificar a los criminales en las imágenes. Mes y medio más tarde no se ha iniciado investigación alguna ni se ha buscado a los culpables…

Notas de la traductora:

(1) Tomamos este término al traductor Sergi Pàmies, que ha titulado así la novela de Amélie Nothomb, Le fait du prince, que también es el título a este epígrafe. El término francés alude a una prerrogativa de los soberanos franceses del Antiguo Régimen por la cual gracias a su estatus divino podía tomar decisiones arbitrarias en ausencia de cualquier ley que restringiera su poder.

(2) El candidato oficialista Mohamed Bazoum fue el vencedor de esas elecciones presidenciales aunque habrá una segunda vuelta el 21 de febrero puesto que ningún candidato obtuvo más del 50 % de los votos. Véase aquí.

Fuente: https://www.iveris.eu/list/notes/528-afrique_de_louest__le_grand_bond_en_arriere

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a laautora, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

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