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El «no» provisional de Egipto al FMI

Fuentes: Periodismo humano

Tras el rechazo de Egipto a las ayudas del FMI, 67 agrupaciones de 12 países árabes denuncian que los organismos financieros internacionales promueven modelos de injusticia social y económica. Hace unos días Egipto rechazó ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI), a pesar de que semanas antes había firmado un acuerdo en el que se contemplaba […]

Tras el rechazo de Egipto a las ayudas del FMI, 67 agrupaciones de 12 países árabes denuncian que los organismos financieros internacionales promueven modelos de injusticia social y económica.

Hace unos días Egipto rechazó ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI), a pesar de que semanas antes había firmado un acuerdo en el que se contemplaba la cesión por parte del FMI de un préstamo de 3.000 millones de dólares a doce meses con un interés del 1,5%.

El ministro de finanzas egipcio, Samir Radwan, explicó que se han reducido sus perspectivas de déficit para el curso fiscal 2011/2012 y que por esa razón Egipto no necesita financiación de los organismos financieros internacionales.

A pesar de este rechazo de los préstamos, Radwan quiso recalcar que las relaciones de Egipto con el FMI son «excelentes» y expresó su confianza en recibir ayuda del exterior a través de otros canales.

De momento, Qatar ha entregado -«como regalo»- a El Cairo 500 millones de dólares para reforzar el presupuesto y Arabia Saudí ha ofrecido una cantidad similar de ayuda directa.

Algunos analistas ven en esta jugada un intento de arrastrar a Egipto a la órbita de influencia de los países del Golfo en un momento en que las piezas del puzzle de la región se recolocan tras la ruptura del status quo provocada por las revueltas árabes.

67 GRUPOS CRITICAN LA AYUDA OCCIDENTAL CONDICIONADA

Este lunes diversos movimientos sociales y ong´s han insistido en denunciar que la ayuda occidental puede amenazar los objetivos de justicia social e igualdad económica.

La ong Network for development ha indicado que la liberalización del comercio, la inversión y la desregulación impulsadas por Estados Unidos y la Unión Europea como parte de sus paquetes de ayuda, contribuyeron al estallido de las revueltas.

También ha expresado su temor a que los gobiernos de transición de Túnez y Egipto – no elegidos por los ciudadanos- adopten decisiones que obliguen a los futuros gobiernos a aplicar reformas neoliberales a largo plazo.

«Los condicionantes no deberían ser impuestos a través paquetes de ayudas promovidos en nombre del apoyo a la democracia. Son los ciudadanos los que deberían decidir el camino hacia el desarrollo de cada país, a través de procesos constitucionales y del diálogo nacional», señala un comunicado firmado por 67 grupos de la sociedad civil de doce países árabes.

«Los gobiernos occidentales tienden a confundir la transición a la democracia con la transición a la liberalización porque sirve a sus intereses, aunque no necesariamente a los de las poblaciones que ellos dicen apoyar», indica la organización Counter Balance, una de las firmantes.

El comunicado, suscrito por 67 grupos civiles del mundo árabe y hecho público esta semana, denuncia que las instituciones financieras internacionales han promovido de manera sistemática modelos de injusticia económica que han conducido al empobrecimiento y marginación de importantes sectores de la población en el Norte de África y Oriente Medio.

Por ello proponen que los países y organismos financieros occidentales eliminen por completo la imposición de condiciones políticas a la hora de entregar las ayudas, cancelen la deuda, garanticen transparencia total en la entrega de cualquier ayuda y permitan la renegociación de los acuerdos de comercio internacional y de los compromisos económicos adoptados por anteriores gobiernos, entre otras propuestas.

LA OPOSICIÓN AL FMI

Diversos movimientos que participaron en la llamada revolución egipcia llevan tiempo mostrando su oposición a la recepción de préstamos del FMI.

El propio ministro egipcio de Finanzas ha reconocido que su decisión de rechazar el «paquete de ayudas» ha estado condicionada por las denuncias de diversos grupos de activistas, contrarios a mantener una política económica similar a la del régimen, condicionada por los dictados del FMI y el Banco Mundial.

La desconfianza de un sector importante de la sociedad egipcia ante estos dos organismos internacionales es evidente.

A través de las recomendaciones y programas económicos del FMI y el Banco Mundial, la dictadura de Mubarak llevó a cabo un proceso de liberalización, apostó por la inversión extranjera en vez de invertir en mercados locales sostenibles, recortó subsidios y llevó a cabo un proceso de privatización de empresas públicas.

Lejos de mejorar la situación económica de Egipto, los programas económicos implementados contribuyeron a incrementar la pobreza y las desigualdades, hasta llegar a una situación que desembocó en las revueltas de enero.

Al mismo tiempo, importantes figuras del régimen estuvieron ligadas a los organismos internacionales, siguiendo sus directrices o incluso ocupando puestos de responsabilidad en ellos.

Es el caso de Mahmoud Mohieldin, ministro de inversiones hasta 2010, actual managing director del Banco Mundial, así como de Rachid Mohamed Rachid, ministro de industria con Mubarak y de Youssef Boutros Ghali, ministro de finanzas egipcio hasta febrero de este año y a la vez presidente de la Comisión Monetaria y Financiera del FMI, principal asesor del organismo internacional.

Tanto Rachid como Boutros Ghali han sido acusados por corrupción y condenados en ausencia por tribunales egipcios a penas de prisión de 5 y 30 años respectivamente.

Foto: Protesta en la plaza de Tahrir de El Cairo, marzo 2011 (Olga Rodríguez)

Fuente: http://minotauro.periodismohumano.com/2011/06/28/el-no-provisional-de-egipto-al-fmi/