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Estados Unidos tiene un problema

Fuentes: La Vanguardia

Cada dos semanas, aproximadamente, se produce en Estados Unidos un crimen masivo…

Cada dos semanas, aproximadamente, se produce en Estados Unidos un crimen masivo. En este país, que cuenta con unos 320 millones de habitantes, hay 270 millones de armas de fuego legales en manos de particulares; es decir, unas 90 armas por cada cien habitantes. Cada año mueren allí unas 12.500 personas en incidentes armados y resultan heridas unas 25.000. Estas cifras son cientos de veces superiores a las que se registran en la mayoría de los países europeos por la misma causa. Estados Unidos tiene un problema con las armas de fuego. Y se resiste a tomar medidas legales para reducirlo.

El pasado día 12 se produjo en Orlando (Florida) el más mortífero crimen masivo de la historia de Estados Unidos. Omar Mateen, un norteamericano de fe musulmana, entró en un club nocturno gay portando un rifle semiautomático AR-15, además de otras armas, y disparó contra la clientela. El balance de víctimas es espeluznante: 49 muertos y 53 heridos. En un país con el historial de crímenes masivos de Estados Unidos no se había producido una matanza semejante. Los nombres de San Bernardino, Virginia Tech, Sandy Hook, Columbine, Killeen y tantos otros resuenan todavía en la memoria de los lectores de prensa. Escuelas, universidades, cuarteles, centros comerciales, mítines políticos, iglesias o clubs de baile han sido escenario de tiroteos que han dejado una tremenda estela de muerte. El fenómeno se repite con una periodicidad insufrible. Pero Estados Unidos no lo frena con avances legales.

La última prueba de ello se ha dado esta semana. Al socaire de la matanza de Orlando, el Senado evaluó cuatro normas que tenían por objeto parar la sangría de vidas humanas. Eran normas restrictivas, pero no comprometían, ni de lejos, la libre circulación de armas. Sólo pretendían restringir su uso entre aquellas personas con un perfil preocupante. Por ejemplo, las que están en la lista de sospechosos de terrorismo del FBI.

Barack Obama terminará su segundo mandato en enero del año que viene. Durante su etapa en la Casa Blanca, el presidente ha hecho diversos intentos para imponer un poco de cordura en la crisis permanente que ocasiona el libre porte de armas. Pero ha sido siempre sin éxito. La propiedad de armas está firmemente enraizada en Estados Unidos desde los tiempos de la independencia, y protegida por la segunda enmienda de la Constitución. Por si eso fuera poco, la Asociación Nacional del Rifle, que protege los intereses de los fabricantes de armas, constituye un lobby de tremenda influencia sobre congresistas y senadores. En especial sobre los republicanos. Pero también sobre los demócratas. Parece como si mandara más que los ciudadanos. Las propuestas legales para intensificar el control de las armas y, así, reducir las tasas de mortandad, topan con el obstruccionismo de los representantes populares. Es necesario insistir en que estas iniciativas no persiguen la prohibición de las armas en manos particulares. Intentan sólo impedir que caigan en manos de los desequilibrados, de los sospechosos de terrorismo o de conductas de riesgo. Y, aun así, las iniciativas legales se estrellan, una y otra vez, contra ese muro de insensibilidad que parece haberse levantado ante la evidencia de los reiterados crímenes masivos.

Estados Unidos, tan liberal en el uso de las armas, tiene un problema: cada dos semanas se registra un tiroteo masivo con víctimas inocentes. ¿Hace falta esperar al próximo para aprobar las medidas necesarias?

Fuente: http://www.lavanguardia.com/opinion/20160622/402673044573/estados-unidos-tiene-un-problema.html