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Estados Unidos y la decadencia de las libertades personales

Fuentes: The Huffington Post

Se llama «El sueño americano» porque tienes que estar dormido para creértelo. Sabias palabras de George Carlin. Y hoy me salgo de los temas religiosos y ateísmo, porque me urge escribir sobre algo que me preocupa mucho y estoy seguro que preocupa a mucha gente también: las libertades individuales. Vamos a empezar diciendo que los […]

Se llama «El sueño americano» porque tienes que estar dormido para creértelo. Sabias palabras de George Carlin.

Y hoy me salgo de los temas religiosos y ateísmo, porque me urge escribir sobre algo que me preocupa mucho y estoy seguro que preocupa a mucha gente también: las libertades individuales.

Vamos a empezar diciendo que los Estados Unidos es el país con más presos en las cárceles de todo el mundo. Para que se den una idea, aproximadamente una de cada 107 personas está en la cárcel. El 25 por ciento de los presos del mundo están en Estados Unidos. Esto significa cinco veces más que en Gran Bretaña y siete veces más que en Francia.

Desde el año 1980, la población carcelaria se triplicó en Estados Unidos. Estos datos ya tienen que llamar la atención. Hay demasiada gente en las cárceles, y en gran cantidad de casos por injustas razones.

Paralelamente, vemos a diario injusticias cometidas por empleados estatales, las cuales nunca son penalizadas. Tomemos el caso del abuso policial. Cientos de videos captados por gente común prueban y son evidencia irrefutable sobre el abuso de poder y brutalidad en las fuerzas policiales.

Y tal cual como ocurre en cualquier dictadura militar, los culpables de estos abusos nunca van a la cárcel. Me da pena tener que realizar esta comparación, pero la realidad es que cuando uno es parado o detenido por algún coche policial, ya sabemos la sensación y el miedo horrible que se siente.

No es la sensación de tan solo la posibilidad de una multa, sino la preocupación de estar frente a una persona que en cualquier momento inventa o busca cualquier excusa para satisfacer su ego personal y utilizar su poder para atacarlo y transformar su día en una pesadilla.

Por otro lado, meter gente en la cárcel pasó también a ser un gran negocio en Estados Unidos. Cárceles privadas que están ganando millones de dólares «tienen que tener clientes». Es decir tienen que justificar su existencia, y nada mejor que abriendo las puertas a más y más reclusos.

En gran parte, el aumento de la población carcelaria se debe a que la policía se dedica en gran parte a poner en la cárcel a gente inocente que tienen cantidades mínimas de droga para consumo propio, no para traficarlo, los cuales no hacen ningún daño a la sociedad ni molestan a nadie. Pero desde luego usted puede tener en su casa una bodega completa de alcohol y un arsenal de armas, eso está perfecto. Más prohibición significa menos solución.

Durante el año 2014, el Instituto Legatum de Londres realizó un estudio sobre la sensación de libertad personal en diferentes países. Los ciudadanos estadounidenses salieron muy mal favorecidos en este estudio.

Estados Unidos ahora se ubica por debajo de más de 20 países. Países como Costa Rica, Francia y Nueva Zelandia superan ampliamente a los Estados Unidos en este tema. Incluso un estudio de Gallup indica que durante los últimos 7 años la satisfacción en cuanto a libertades personales declinó al menos un 12 por ciento.

Países como Australia, Austria, Holanda, Canadá, Finlandia entre otros superan ampliamente a Estados Unidos. Pero Estados Unidos no es el único país que está padeciendo este mal. Países como Egipto, Yemen, Romania, Venezuela y Pakistán entre otros comparten la lista.

Fíjense ustedes con quien compartimos esta situación. Nada para enorgullecerse digamos. La gente ya no tiene más la sensación de libertad individual que hizo crecer con grandeza a Estados Unidos hace muchos años.

Todo lo contrario. La gente siente que la corrupción a nivel gubernamental cada vez es mayor, y que su privacidad es constantemente violada. Los condados de las ciudades constan de miles de empleados, muchos de ellos energúmenos mantenidos por los impuestos que todos pagamos para que ellos nos falten el respeto a diario.

Los gobiernos son elegidos por el pueblo, y estos políticos o empleados estatales cuando llegan a su puesto de trabajo pareciera ser que sufren una lamentable transformación. Se les sube el poder a la cabeza.

Pero lo peor del caso es que elegimos a gente para que nos representen y hagan aquello que nos beneficia, y lo que menos hacen es representarnos y ni que hablar de hacer aquello que el pueblo espera. ¿Me están cargando? ¿Hacer lo que el pueblo quiere?

El otro día usé por primera vez un servicio, nuevo para mí, Uber. Presionando una tecla desde mi teléfono celular tuve en 3 minutos a un auto a mi disposición, que además de ser un buen auto, limpio y en condición óptima, el chofer resultó sumamente amable y educado, y todo por un bajísimo precio. Y me dije: basta con los taxis, que son caros, sucios, huelen horrible, los choferes maleducados y hay que esperar 45 minutos hasta que vienen a uno a buscarlo. Y acá viene mi punto.

Hablando con el chofer de Uber me contaba cómo se les hace difícil trabajar. Los inspectores de los distintos condados los acusan de trabajar sin un seguro y una licencia especial. Ahora, yo les digo que yo como consumidor, lo que menos me interesa es qué licencia tienen o qué seguro tienen. Lo que me interesa es el servicio, la calidad y el precio.

Este es otro ejemplo del bullying estatal. Hay que darles de comer a las compañías de seguros, hay que darles de comer a los condados que inventan permisos para sacarle dinero a la gente, y desde luego a los condados les importa un corno aquello que la gente quiere, aquello que la gente desea.

Tienes que sustentar a las mafias, en este caso a las mafias de taxis. En realidad las multas tendrían que ir contra los taxis que le roban a la gente con tarifas altas, autos en mal estado, sucios y choferes que lo que menos les interesa es el servicio al cliente.

Dicen que el gobierno es un mal necesario. Es un mal sin lugar a dudas. Necesario tengo mis serias dudas. ¿Cuáles son los frutos de todos estos empleados estatales? Desde luego, existirán excepciones.

Pero lo que se ve, lo que se siente es mediocridad, frustración e intolerancia. Las razones por las cuales la gente no se siente en Estados Unidos libre como en una época son varias.

A partir del atentado de 9/11 muchas cosas han cambiado, y la lucha contra el terrorismo se convirtió en la excusa para ni siquiera poder pasar una botella de agua mineral en un aeropuerto al pasar los detectores de seguridad (cosa que no experimenté en ninguna otra parte del mundo).

Pero desde luego usted puede, una vez pasado el detector de seguridad, comprar una botella de agua por 4 dólares. No solo lo tratan a uno como un delincuente sino como estúpido.

Se respira aires de injusticias por todos lados. Pero el error más grande cometido por Estados Unidos fue y es seguir atacando las libertades individuales de sus ciudadanos a través de sus empleados, convirtiendo al país en una gran cárcel en donde decir que uno vive en un país libre no es más que una ilusión y una mentira.

Somos los ciudadanos los que no debemos permitir que esto continúe. Voten mejor esta vez, exijan a sus representantes y no se dejen tratar bajo la bandera de la intolerancia y el abuso de autoridad. El poder tiene que volver al pueblo.

Como bien dijo Mark Twain: «La lealtad al país siempre. La lealtad al gobierno, cuando lo merece».

Fuente: http://voces.huffingtonpost.com/diego-baner/estados-unidos-decadencia-libertades-personales_b_6413652.html?utm_hp_ref=voces&ir=Voces