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Expectación campesina ante la cuarta reforma agraria

Fuentes: La Jornada

Si reparten la tierra, me voy a trabajar contigo», le dicen a José Ferrer Ortega, un exitoso pequeño propietario de Mariel, que está aumentando sus ingresos económicos al ritmo que sube su producción de leche, cerdo, carnero y vegetales, mientras hace planes para continuar adelante. Con apenas tres cuartos de hectárea propios, José Ferrer es […]

Si reparten la tierra, me voy a trabajar contigo», le dicen a José Ferrer Ortega, un exitoso pequeño propietario de Mariel, que está aumentando sus ingresos económicos al ritmo que sube su producción de leche, cerdo, carnero y vegetales, mientras hace planes para continuar adelante.

Con apenas tres cuartos de hectárea propios, José Ferrer es uno de los 55 solicitantes de tierra adicional en la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Antonino Rojas de Muriel, 35 kilómetros al oeste de La Habana. Sus animales salen a pastar a los antiguos cañaverales que quedaron sin uso al reducirse a la mitad la industria azucarera cubana, hace seis años. Su parcela está desbordada de producción y le urge tener más tierra.

Después de la liquidación de los latifundios en 1959, la creación de empresas estatales en los años 60 y su entrega posterior en usufructo a las cooperativas en los años 90, Cuba se encamina a una cuarta reforma agraria en medio siglo, que está disparando las expectativas de los campesinos.

«Diría que se trata de una revolución agraria dentro de la Revolución», afirma Ramón de Armas, de la ANAP (Asociación Na- cional de Agricultores Pequeños), organización que reúne a los productores individuales o agrupados en cooperativas.

La primera decisión de alcance es el reparto de tierra ociosa a quien demuestre que puede trabajarla, apunta René Borrego Martínez, inspector general de la empresa agropecuaria Habana Libre. Señala que en Mariel ya concluyó el estudio de factibilidad que identificará la tierra disponible y beneficiarios de un reparto que se espera sea caso por caso sin límites prefijados.

En la cooperativa, que tiene propietarios con lotes menores de 40 hectáreas, muchos de los solicitantes estarían dispuestos a recibir hasta unas 60 hectáreas, sostiene el administrador de esa unión, Mario Raúl Salinas.

El presidente de la ANAP, Orlando Lugo Fonte, miembro del Consejo de Estado, confirmó que se está iniciando la entrega de tierra ociosa y que habrá aumento de precios a los productores de patata, hortalizas, café y coco, además de los ya aplicados a la leche y la carne de cerdo.

En una CCS, los propietarios pueden trabajar la parcela con su familia o con asalariados. Las Cooperativas de Producción Agropecuaria reúnen a campesinos que cedieron sus parcelas para fondos comunes. Ambos tipos de productores disponen de cerca de un tercio de la tierra cultivable y generan la mayor parte de los alimentos que produce el campo, según la ANAP. El resto del sector agrícola se organiza en empresas gubernamentales y cooperativas de producción que trabajan propiedades estatales. Pero de los cerca de 3,5 millones de hectáreas cultivables en el país, más de la mitad es tierra ociosa o subexplotada.

Además las autoridades han informado a los campesinos de que habrá financiación en pesos convertibles (CUC) para maquinaria, tractores y medicinas para animales, así como un mercado de implementos, como el que funciona de forma experimental en cuatro provincias.

En esta zona también los hombres del campo recibieron otra noticia alentadora: está en estudio un cambio en las reglas de planeación y comercialización. En lugar de que el campesino siga obligado a vender la mayor parte de su producción al Estado, con opción de colocar el resto en el mercado abierto, podría fijársele sólo una cuota para garantizar el consumo social y dejar que venda libremente tanto como pueda.

En 2007, el Gobierno aumentó el precio al productor de leche y eliminó la intermediación estatal en la distribución, para permitir la entrega directa a las bodegas (expendios al público). La Antonino Rojas se sumó al plan en agosto y cerró el año con 224.000 litros, más del doble que en 2006. Ferrer, secretario del Partido Comunista en esta cooperativa, dice que su ingreso personal ahora es de unos 4.000 pesos mensuales (160 dólares, o casi 10 veces el salario medio -408 pesos-). Los empleados de la cooperativa también han recibido aumentos, dice Salinas, su salario ronda los 700 pesos.

¿Cuál es el secreto? Ferrer dice que «la tierra tiene su ley. No se puede sembrar cuando me lo dice un funcionario o un director de empresa. Cuando las cosas se deciden en una oficina».

«La gente cree que socialismo es pobreza, miseria», tercia Salinas, «y no, se trata de que las fuerzas productivas sean capaces de producir lo que el hombre necesita, que corran a raudales».