Ciudad de Gaza despidió ayer [4 de agosto de 2026] a 112 víctimas de dos familias cuyos restos han sido recuperados -los equipos de rescate solo han contado con una excavadora y una pala- casi tres años después de que el bloque residencial en que vivían fuera bombardeado el 22 de noviembre de 2023.
Los funerales ayer en Ciudad de Gaza por 112 víctimas muertos en un mismo bombardeo el 22 de noviembre de 2023, en las primeras semanas del genocidio, fue más que una despedida colectiva. Sus cuerpos fueron recuperados durante el pasado fin de semana después de que los equipos de emergencia excavaran entre los escombros durante 136 horas, según informó la Defensa Civil Palestina.
Y es que a casi tres años del inicio de los ataques masivos por parte de Israel, miles de personas siguen desaparecidas, la mayoría bajo las ruinas, y los equipos de rescate siguen sin tener materiales adecuados ni combustible para proceder a retirar los escombros. Omar Nofal, jefe comité gubernamental para los desaparecidos, señaló que en el registro de personas dadas por desaparecidas figuran 6.000, pero estimó que la cifra real se acerca a las 15.000.

Se ha tardado casi tres años en sacar de entre los escombros los restos de estas 112 personas pertenecientes a las familias Abu Shariah y Al-Hassayna. El bloque de apartamentos en que vivían fue arrasado por aviones de combate. Los cuerpos de otras 198 personas no han podido ser encontrados. Muchos de ellos se desvanecieron o quedaron reducidos a pequeños fragmentos óseos. En total, en aquel ataque murieron más de 300 personas, entre las que había 38 mujeres, 40 menores de 16 años y una decena de personas con discapacidad. El proceso de recuperación de los cuerpos comenzó en 2023, pero ha sido en el último mes cuando se ha agilizado, después de que Israel permitiera a la Defensa Civil usar durante unas 2.000 horas una excavadora y una pala alquilada por el Comité Internacional de la Cruz Roja.
El funeral comenzó a las 11:00 hora local en una de las viviendas familiares y, progresivamente, los cuerpos fueron colocados en parihuelas con banderas palestinas, flores y algunas fotografías y llevados al cementerio Al-Mamdani.
«Mis familiares iban de una casa a otra, luego a una tercera, y al final todos fueron bombardeados juntos en una sola vivienda. ¿Qué crimen habían cometido? ¿Por qué todos fueron asesinados? Su único delito fue querer permanecer en sus hogares», preguntó Yusuf Basam Abu Sharia, portavoz oficial de la familia.
Incidió en la grave descomposición en la que hallaron los cuerpos, e incidió en que en algunos casos ni siquiera hallaron restos óseos. «Hoy nos resulta imposible identificar los cuerpos de nuestros mártires. Lo que enterramos son montones de huesos; no podemos saber a quién pertenece cada uno», remarcó.
AUMENTO DE LOS ATAQUES
Desde que el 30 de julio, el presidente de EEUU, Donald Trump anunciara que la llamada Junta de Paz alcanzó un acuerdo para el «desarme total» de Hamas y otros grupos armados palestinos en Gaza -el negociador de Hamas, Ghazi Hamad, aseguró que incluye «la obligación» de las tropas israelíes «de retirarse de la Franja de Gaza»-, Israel ha intensificado los bombardeos sobre la Franja.
Según datos del Ministerio de Sanidad, en las últimas 24 horas, mató a 19 palestinos. En julio, murieron 152 civiles, siendo el mes más mortífero en lo que va da año. Desde la entrada en vigor del falso alto el fuego auspiciado por Trump el pasado octubre, Israel ha matado a al menos 1.252 palestinos, muchos de ellos niños.
Jordania se sumó a Qatar, Turquía y Egipto, que condenaron las constantes violaciones al alto el fuego. Amán también pidió la «entrada sin obstáculos de ayuda humanitaria suficiente y sostenible» en Gaza, así como «la plena protección de la población civil, las instalaciones médicas y el personal humanitario».
EL HOSPITAL PEDIÁTRICO PODRÍA CERRAR SUS PUERTAS
Lejos de cumplir las exigencias en materia humanitaria, el Gobierno de Benjamin Netanyahu sigue bloqueando la entrada de combustible a la Franja alegando un posible uso militar. Este veto tiene consecuencias dramáticas para la población, especialmente, para los más vulnerables, entre ellos los enfermos. El único hospital pediátrico operativo en el norte podría verse obligado a cerrar «en cuestión de horas» debido a la falta de electricidad , poniendo en peligro la vida de los bebés en incubadoras. «Tenemos un problema muy grave y crítico, y no es la falta de medicamentos, ni de personal médico, ni de equipos. Hablamos de algo básico: la electricidad», denunció a Efe el pediatra Samer Lubad, al frente de la unidad de cuidados intensivos neonatales del Hospital Benéfico Amigos de los Pacientes, en Ciudad de Gaza.
La última vez que este centro recibió, gracias a la OMS, combustible para los motores que hacen funcionar a los generadores fue hace dos meses. Pero los motores necesitan un recambio de aceite cada 15 días a fin de evitar averías.
Lubad reconoce que esta situación les ha obligado a dar de alta, antes de tiempo, a bebés que no se encontraban en estado crítico.


