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La debacle de EEUU y sus leyes preventivas

Fuentes: Rebelión

El imperio de EEUU se desgasta en sus fronteras de Oriente. 5 años de guerra ha creado a los yankis una enfermedad que los arruina en su interior. La manifestación de su crisis, la que nos llega, la más sonada, es la de del hundimiento de sus mercados y las cuentas de sus ciudadanos, aumento […]

El imperio de EEUU se desgasta en sus fronteras de Oriente. 5 años de guerra ha creado a los yankis una enfermedad que los arruina en su interior. La manifestación de su crisis, la que nos llega, la más sonada, es la de del hundimiento de sus mercados y las cuentas de sus ciudadanos, aumento vertiginoso del paro, los servicios sociales se recortan, los ciudadanos sufren la pérdida masiva de las propiedades como la vivienda debido a los impagos. Los bancos habían creado una sociedad de consumistas que ahora no tiene salida, es el país con la deuda exterior más grande del mundo, su mantenimiento depende de otros gobiernos como el de China o India. China e India tienen tal cantidad de dólares que de ponerlos en el mercado, EEUU no podría resistir. Su mano usurera como es el FMI está en quiebra, y el dominio económico de otros tiempos emergentes ha perdido su fuerza; en realidad, al imperio le queda el dominio militar. El capital financiero, que vive del juego bolsístico y de la transacción de valores intangibles ha ocupado la mayor actividad de la elite que sostiene al gobierno. En el interior no hay crecimiento económico industrial, el capital productivo, como los banqueros dueños hoy de la gran industria, ponen su dinero donde les resulta más barata la mano de obra, son ladrones internacionales, siempre va a donde más puedan robar, y EEUU ya ha sido esquilmado. Parece que la crisis se hinca, hace sangre en el centro de la población trabajadora. El gobierno prepara la legislación para hacer frente al muy posible movimiento social crítico y a la lucha que puede producirse impulsada por el deseo de cambio. «Denme el control del dinero y no importará quien hace las leyes» declaró el banquero Rochild. Las grandes transnacionales saben que su expolio tiene consecuencias sociales, saben que la gente estará dispuesta a desprenderse de los representantes del gran capital por haberles arruinado, pero también ellos confian en que la implantación temprana de leyes represivas acostumbre a la población, y, en prevención, preparan a sus cuerpos de combate para actuar en el interior del país contra quienes reclamen justicia social. Están actuando en prevención del futuro que se les viene encima como un gran meteorito, pero que tienen desviado su curso para que impacte sobre las clases trabajadoras. Ya han puesto en funcionamiento la fábrica de hacer leyes fascistas…, es la declaración de una guerra preventiva en silencio. Si la ruina y el hambre se extienden, puede que el desinterés, en unos casos, y la adulación nacionalista, en otros, puede, que se quiebren, y para entonces habrán armado la red de leyes que les justifique y les sirva para descargar el palo soberanamente.

En ese caso, haber acostumbrar a la población al silencio, temer será una garantía individualista, un valor que se cotizará al alza, la agresividad recrecida bajo la piel estará pronta al salto sobre el semejante. Leyes antisociales preventivas promueven malformaciones antisociales preventivas. Peligro para los trabajadores. Pero también es una situación peligrosa para los grandes capitalistas, esquilmar los recursos de los trabajadores incuba el incendio que de producirse quizás los abrase. Peligro y oportunidad. Cada trabajador puede ser una llama.

Llegados a éste punto ¿cómo no repasar las influencias del gobierno de EEUU sobre los gobiernos europeos? Su influencia insana ha dado lugar a que en Europa ya se hable abiertamente del fin del Estado de Derecho, y ahí se meten tanto los recortes sociales como los recortes en los Derechos Civiles. Un solo ejemplo: al salir el NO en los referéndum sobre la Constitución Europea, en Francia y en Holanda, había más países donde se iba a dar el NO, por antisocial, encajada en el capitalismo más explotador, los gobiernos, fieles a gentes como Rochild, suspenden los referéndum, la fórmula de decisión popular, y deciden saltárselos para aprobar, sin trámites democráticos, lo mismo pero llamándolo ahora Tratado. Para dar ese salto antidemocrático entran además en una nueva fase: lo redactan de un modo completamente incomprensible, y la arrogancia hace declarar a alguno de los responsables gubernamental de la nueva redacción que se hizo así con ese fin: que no pueda ser discutido porque no puede ser entendido. Leyes preventivas para ir abriendo una guerra preventiva en silencio.

A esa restricción de derechos, laborales, sociales y políticos, que se lleva a cabo, se suma la política de seguridad, coordinada con el gobierno de EEUU, para lo cual sus representantes se integran en el Consejo Europeo haciendo que se aprueben sus exigencias policiales, además de ir integrando el sistema judicial europeo en el sistema judicial de EEUU, por ejemplo asumiendo leyes de extradición, cooperación judicial, admisión de la normativa impuesta por EEUU de creación de tribunales militares donde los jueces e incluso el defensor del que vaya a ser juzgado está impuesto por ellos, y donde el acusado puede no estar presente si lo consideran oportuno, para colmo, los procesos serán secretos, entre otras cosas EEUU ha incluido la creación y legalización de tribunales especiales. EEUU crea un nuevo orden jurídico internacional buscando reemplazar, sustituir, hacer inútil el Derecho Internacional, los acuerdos de la ONU, y el Derecho de cada gobierno a decidir sobre su futuro, pues podría darse el caso hipotético de que en otro momento, si se produce un cambio, alguno se le enfrentase.

Es necesario atender a los acuerdos secretos que han sido desclasificados, en ellos se dice que EEUU puede incluir nuevas exigencias sin negociar; por ejemplo se implanta el control de pasajeros en los transportes, vigilancia, interrogatorio y registro para ir acostumbrando a la población, pero con el fin de ejercitar su poder como verdadero gobierno quiere tener en su mano el control de las actas financieras de empresas europeas. Al fin y al cabo les siguen a todas partes, pues que les controlen las cuentas y les saquen los beneficios que puedan. Recuerden las palabras de Rochil: «Denme el control del dinero y no importará quien hace las leyes.» ¡Marchando una de extorsión y chantaje a las gentes de buena fé!

¿Qué están haciendo los gobiernos europeos y el Consejo de Europa?: obedecer a su amo. Y ahora que todos los gobiernos obedecen y se disponen a reducir Derechos Sociales y Políticos -la crisis viene y puede despertar necesidades de cambio- ahora crean el fascismo societario: que la población en general, y los trabajadores en particular, se acostumbre a vivir bajo premisas de legalidad fascista. Quiere decirse, que desde cualquier área del poder se pueda inculpar en una situación delicada a cualquiera que haga manifestación de un pensamiento diferente. Son los primeros fabricantes mundiales de leyes preventivas para preparar la guerra que derivan de su debacle.

¿Llegaremos a conocer lo que expone Ray Bradbury en su cuento titulado «El peatón»?: un hombre es detenido por estar en la calle. Mientras se lo llevan en el coche de policía va viendo cómo de todas las ventanas de las casas sale la luz de la televisión.

Final del juego: Estructura imperial en la que prima la legislación fascista de EEUU.

«El coche (se refiere al coche de la policía en el que va el detenido) corrió por los cauces secos de las calles, alejándose, dejando atrás las calles desiertas con las aceras desiertas, y no se oyó ningún otro sonido, ni hubo ningún otro movimiento en todo el resto de la helada noche de noviembre.» «El Peatón» es un cuento que pertenece al libro titulado «Las doradas manzanas del sol», editorial Minotauro.

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