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Llegó la mañana: carta desde Palestina

Fuentes: http://bridgenews.org

Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Manuel Talens

Llegó la mañana y supimos que durante la noche Israel había detenido a noventa de los mejores hombres de la nación en sus hogares. Entre ellos estaba nuestro alcalde, que hace sólo un mes había sido liberado tras cuatro años en prisión y es alguien por quien siento el mayor respeto y admiración al igual que las gentes de aquí, tanto aliados políticos como adversarios. Y también nuestro vicealcalde. La última vez que hablé con él, a principio de esta semana, estaba aquejado de un fuerte dolor de espalda crónico. Me pregunto dónde estarán ahora, si les han dado de comer o si los están torturando, si dormirán en una cama esta noche o no dormirán en absoluto. Si estarán en sus casas mañana. Si nunca volveremos a ver vivos a algunos de ellos.

Es la primera vez en mucho tiempo que los palestinos han capturado a un soldado israelí; las familias de prisioneros han suplicado a la resistencia que no lo liberen hasta que tenga lugar un intercambio, sean cuales sean las consecuencias para la comunidad, a sabiendas del sufrimiento que eso implica. Hoy, la vida ha continuado su curso con procesiones de bodas por las calles y familias comiendo helado y sandías bajo un calor pegajoso. Algunos sentían el entumecido desasosiego de la desaparición repentina de seres queridos, un desasosiego que no los pillaba desprevenidos, pues sabían que el precio ya pagado mil veces por mantener el ánimo intacto debería pagarse de nuevo. Por mi parte, no pude contener las lágrimas de vez en cuando, incluso si sólo me corresponde una pequeña parte de la conmoción al ver que dos hombres buenos que conozco un poco, que gozan en su comunidad del poder que ésta les ha otorgado, se han convertido de la noche a la mañana en indefensos pedazos de carne para diversión de los oficiales israelíes de inteligencia en algún lugar, y a sabiendas de que si los conociera más, si conociera a otros, la cólera, la pena y la incredulidad se verían multiplicados. Sé muy bien que las personas de mi entorno derramaron estas lágrimas hace ya mucho tiempo. La cólera y la pena y la pérdida y la incredulidad se han repetido demasiadas veces para llevar la cuenta, pero no disminuyen, pues para el mundo es un nuevo agravio que se suma a una cifra ya elevada, pero para cada madre y hermana y esposa es una inconsolable agonía, una pérdida irreemplazable, un robo inimaginable, la violación de una familia, de un matrimonio, que quizá nunca puedan recuperarse de los traumas y los abusos ya sufridos ni de los que sufrirán en los días venideros. Israel retiene a más de 10.000 rehenes palestinos, cientos de ellos niños, y masacra a diario a palestinos de cualquier edad. Cuando los palestinos capturan dos rehenes israelíes y matan a dos soldados, los israelíes bombardean Gaza, sus centrales eléctricas, su sistema de canalización de agua; no hay electricidad ni agua, la voladura de puentes incomunica ciudades entre sí. La Franja de Gaza, el área de la tierra con mayor densidad de población por el hecho de que Israel la utiliza como un basurero humano especialmente diseñado donde se arroja a los refugiados, está aislada herméticamente del resto del mundo. Es algo brillante, pero fallido. Cuando se trata a seres humanos como basura pero ellos saben que son seres humanos y no basura, no desaparecerán en silencio. [Los israelíes] nunca podrán dormir tranquilos por las noches. Nunca tendrán derecho a dormir tranquilos por las noches. ¡Nunca dormiréis tranquilos por las noches!

Una mujer joven de mi vecindario me preguntó: ¿Puede usted creer que Israel raptó anoche a la mayor parte de nuestro gobierno? Imagine el lector que al despertar escucha que el ejército palestino ha raptado a noventa líderes del gobierno israelí. Parece difícil imaginar que Israel dejaría una sola casa en pie, una sola persona ilesa.

Imagine si los palestinos tuviesen la capacidad militar de castigar a Israel a una escala comparable por cada dos rehenes que captura y por cada dos que mata. Imagine si los usamericanos y europeos valorasen la sangre de palestinos e iraquíes tanto como su propia sangre. Imagine si las naciones del mundo utilizaran sus ejércitos para proteger las vidas de inocentes y juzgar a los estados que roban, violan, asesinan.

Hace un par de días estuve con alguien a quien conozco, alguien que anoche fue secuestrado como rehén. Me explicó de la siguiente manera parte de la interpretación que Hamas hace del Corán: los musulmanes tienen que vérselas con tres clases de personas: 1) Quienes nos tratan con respeto. En este caso, es un crimen contra Dios si no los tratamos asimismo con respeto, generosidad y hospitalidad. En otras palabras, si un judío quisiera inmigrar a Palestina, respetar plenamente a las personas de aquí y convertirse en un miembro más de la sociedad palestina, debe ser bienvenido; 2) Luego están aquellos que no nos respetan, los que se oponen a nosotros. No tenemos ninguna obligación de ofrecerles hospitalidad y 3) Por último, están quienes no respetan ni nuestra humanidad, ni nuestras propiedades ni nuestra religión, quienes se apoderan de nuestra tierra y nuestras vidas, destruyen nuestra tierra y matan a nuestro pueblo. En tal caso, uno tiene la obligación de luchar contra ellos para proteger su tierra y proteger a su pueblo. Si ellos matan a nuestro pueblo nosotros podemos matar al suyo.

Hoy he visitado a otro amigo que pensaba que pueden detenerlo esta noche, ya que muchos de sus amigos lo fueron anoche. Me dijo que a Israel no le preocupan demasiado las vidas de los rehenes israelíes, pues ya ha habido casos en que mataron rehenes en el bombardeo indiscriminado de comunidades. Pero desde las elecciones palestinas Israel ha estado a la espera de la primera operación militar de Hamas y, por lo tanto, sabían que este ataque masivo contra la comunidad tendría lugar tarde o temprano. Incluso si grupos diferentes han participado en las operaciones militares palestinas durante los últimos días, todos los objetivos de Israel son líderes de Hamas. Israel quiere destruir a Hamas; Europa y Usamérica quieren destruir a Hamas y Abu Mazen parece estar haciendo lo posible por secundarlos. Muchos de los detenidos eran miembros de Hamas a quienes Israel exilió hace una década a la tierra de nadie entre Israel y el Líbano. Me contó algunas de las historias de su amigo durante aquellos tres años terribles, viviendo en tiendas de campaña durante las nieves del invierno. Me habló del cálido espíritu que imperaba en las tiendas durante los gélidos meses. Me contó cómo hombres hambrientos fueron a un huerto de albaricoques y, como no encontraron al propietario, tomaron algo de fruta y luego dejaron un poco de dinero atado al árbol con un pañuelo. Cuando el propietario lo encontró, los buscó y les dijo con lágrimas en los ojos: ¿Qué clase de hombres sois, muertos de hambre y rechazados por el mundo, pero con tantos principios que ni siquiera tomáis la fruta que encontráis en un árbol? Os la doy, os doy mi huerto. Sentí la pobreza de ser una mujer de Occidente, donde los medios no pueden decir nada de estos hombres, excepto repetir sin descanso estúpidas difamaciones… De los detenidos sólo conozco algunos nombres y poco de sus historias. Para cualquiera de aquí, cada uno de esos nombres representa una rica historia, décadas de luchas, de sufrimiento, heroísmo, muchos años de prisión, de dolor, de valor, de intentarlo sin descanso, de esperanzas traicionadas, de decepción y resistencia, que siguen adelante en busca de una nueva esperanza. Mantuvimos esta conversación durante el almuerzo en la casa de su hija. Ésta y su marido militaban en Hamas y a él lo capturó Israel y lo mató en prisión, dejándola sola con tres hijos pequeños. No olvide, me dijo, que es Usamérica quien le da a Israel todo lo que necesita para hacernos esto. Cuando partimos, ella y sus tres hijos besaron a mi acompañante una y otra vez, sin saber si mañana despertarán para escuchar que su papá, su abuelo, ha sido hecho prisionero.

Esta semana la he pasado con una estudiante francesa, huérfana de la guerra en Bangladesh, que está haciendo un trabajo de investigación sobre las opiniones femeninas en torno a la dignidad. La dignidad es una palabra que se usa mucho en el derecho internacional, pero que carece de definición; las personas tienen «derecho a la dignidad», pero como nadie sabe lo que es, las violaciones de este derecho no pueden juzgarse. La he ayudado a entrevistar a docenas de mujeres de al-Fatah, Hamas, el FPLP, pobres y ricas, cultas y analfabetas, jóvenes y ancianas. Nos sentábamos con desconocidas y, tan pronto como se mencionaba la palabra dignidad -al karame-, la habitación se llenaba de vida con opiniones apasionadas, historias terribles y declaraciones increíblemente valientes y ejemplares. He aquí algunas de las cosas que escuché sobre la dignidad:

No hay dignidad en Palestina; nos enfrentamos a la humillación en los puestos de control, a la limitación de visitar a nuestras familias o de ir a la escuela, a los soldados en nuestras casas durante la noche, a la prisión… La guerra de Israel es ante todo contra nuestra dignidad, que Israel ataca desde todos sus ángulos y con todos los medios posibles, ya que si lograse destruir nuestra dignidad no podíamos resistir más. Hay una tremenda dignidad en Palestina; quizás más que en ningún otro sitio del mundo, porque la ocupación, con todos sus mecanismos para la humillación, nos vuelve conscientes de nuestra dignidad; cuanto más traten de destruirla más fuerte será; están obteniendo el resultado contrario al que buscan. Hay dos clases de dignidad: la que nos viene de los demás, cuando a una la tratan con dignidad, y la que viene del interior, de cómo una se considera ante Dios, y ésa es inalienable a menos que una lo permita. Incluso si como mujeres Israel nos hace prisioneras, nos desnuda y nos viola en las prisiones, si resistimos cada ataque no perderemos nuestra dignidad. A una mujer le exigieron en un puesto de control que se quitase el velo. Se negó y el soldado le mostró una vara de metal y le dijo que se la metería por los ojos si no se lo quitaba. Una puede tener sus ojos o puede tener su dignidad. Se negó. Se la clavó en los ojos. Sobrevivió, pero está ciega. Y no perdió su dignidad. Un hombre ató en el suelo a una mujer amiga del profeta Mahoma y le planteó el dilema de escoger entre su dignidad o su vida. Lo único que podía hacer ella era escupirle en la cara, y lo hizo. La mató. Pero no perdió su dignidad.

Los árabes disponen de un gran venero de dignidad en la abundante y profunda historia de nuestra cultura. Pero ahora todas las naciones árabes están cautivas y sólo en Iraq y en Palestina somos libres en nuestro fuero interno, porque no aceptamos la esclavitud que se nos impone; nuestra resistencia nos da una gran dignidad.

Obtenemos nuestra dignidad de nuestra tierra. Es nuestra vida. Mientras estemos en nuestra tierra, sea cual sea nuestro sufrimiento, seremos dignas. Si consiguen expulsarnos a Jordania habremos perdido para siempre nuestra dignidad. Tengo los olivos de mi familia. Todos los años solía obtener el aceite de mis olivos, que podía dar generosamente a mis amigos y vecinos. Ahora Israel ha destruido la mitad de de mis árboles y tiene prisioneros el resto. Esos árboles son como mis hijos. Siento una pena y un dolor terribles todos los días al saber que no puedo ayudarlos. Ahora, cuando necesitamos aceite, tenemos que ir a la tienda y comprarlo. Pero yo era de las que podían dar aceite a mis amigos y parientes con generosidad.

El Islam nos presta nuestra dignidad como mujeres y como seres humanos. En nuestra cultura, antes del Islam, las mujeres eran sólo una propiedad, las niñas podían ser enterradas vivas. Hay mujeres en muchas partes del mundo que no tienen dignidad. El Islam nos ha dado plenos derechos como mujeres en todos los sentidos e igualdad plena con los demás seres humanos. En el Corán Dios dice que les ha dado la misma dignidad a todos los humanos, ésta no depende de si se es varón o mujer o de si se es musulmán o de otra religión, todos tenemos el mismo valor.

¿Qué espera y desea del futuro?

Las cosas irán de mal en peor. Está escrito que sufriremos de este modo hasta casi el final.

Nuestra esperanza se basa en saber que Jesús regresará y acabará con toda injusticia en la tierra y por fin la raza humana será libre para vivir en paz e igualdad.

¿Cuál cree usted que debería ser la solución política para Palestina?

Si regresasen a los lugares de donde vinieron podíamos vivir en paz en nuestras casas y en nuestra tierra de nuevo.

Nunca podremos vivir con ellos; si alguien ha matado a sus hijos, ¿los aceptaría usted como vecinos?

Ya vivimos con ellos, por supuesto que podremos en el futuro.

No podemos vivir con ellos, debemos tener un estado y ellos deben tener un estado. En cuanto a todos los refugiados que tienen sus hogares y sus tierras en Israel, no lo sé…

Podemos vivir con ellos en un estado, a los refugiados se les debe devolver sus casas y su tierra.

Si tenemos un estado islámico en toda Palestina será la única manera en que podremos vivir juntos, nosotros y ellos, porque el Islam es el único sistema que protege la igualdad entre personas de religiones diferentes.

¿Cuál cree usted que es la mejor estrategia en este momento, las negociaciones o la lucha armada?

Por supuesto, si pudiéramos obtener nuestros derechos sin violencia, ésa sería la mejor manera. Si las negociaciones funcionasen alguna vez, deberíamos escogerlas en vez de la lucha armada, pero nunca han funcionado. Tenemos que seguir luchando para proteger nuestra tierra y nuestra comunidad. ¿Cómo no hacer nada cuando a diario atacan nuestras vidas y nuestra tierra?

¿Participaría usted como mujer en la lucha armada?

Admiro a las mujeres que lo hacen, pero no me siento capaz de eso. Mi contribución consiste en estudiar y ser una buena madre de mis hijos.

No, no creo que las mujeres deban llevar armas.

¡Sí! ¡Sería un gran honor luchar por mi país!

¡Sí! Me gustaría que nos diesen la oportunidad de ser soldados como a las mujeres israelíes.

No estoy casada todavía, pero espero tener un hijo un día que dé su vida para que nuestro país sea libre.

Los usamericanos, los europeos y los israelíes valoran más la sangre de sus perros y sus gatos que la sangre de los palestinos. Ninguna de nosotras podrá olvidar las imágenes de la pequeña Huda llorando por su padre en la playa de Gaza, revolcándose en la arena junto a su cadáver. Nadie del mundo entero nos ha expresado su indignación ni su pena ante tales atrocidades contra nosotros. Se preocupan mucho por el Mundial y el desconsuelo de Huda es una interrupción, una distracción que los aleja de los goles del fútbol. Nuestra sangre tiene tan poco valor en el mundo, y la de los israelíes es tan valiosa… No nos consideran humanos.

¿Cómo encuentra el sentido de su propia humanidad, cuando todo lo mundo le está diciendo que su vida, su muerte y su sangre no valen nada?

Llegados a ese punto, sabemos que Dios nos ve; incluso si estamos sufriendo en una cámara de tortura israelí y nadie de nuestra familia sabe si estamos vivos o muertos sabemos que Dios nos ve y conoce nuestro valor, nuestra humanidad. Le pertenecemos y en ello está nuestra valía y nuestra esperanza, nuestro destino está en sus manos y nuestras vidas le son muy preciadas, por muy poco valor que tengan para nuestros hermanos y hermanas de la raza humana y, al final, eso es lo que importa. Sabemos quiénes somos. Nuestras vidas, nuestras muertes, nuestro sufrimiento, nuestras esperanzas, nuestra decepción, no son insignificantes.

Ayer conocí a una nueva persona designada por el gobierno alemán en Jerusalén, un tipo joven con acento estadounidense. Estaba contento de que Hamas y al-Fatah se hayan puesto de acuerdo en el documento de los presos. Magnífico, me dijo, hemos logrado que Hamas reconozca a Israel. Ahora sólo tenemos que conseguir que renuncien a la lucha armada y luego se olviden de esas ideas de un estado islámico. El problema es que cuando traemos la democracia al Oriente Próximo tenemos que arreglárnoslas para que haya un estado secular cuando tantas personas quieren un estado islámico (al parecer los estados judíos son la mar de aceptables). Lo que los palestinos no comprenden es que la lucha armada no los lleva a ningún sitio, me dijo. ¿No han aprendido nada al cabo de todos estos años? Está deteriorando su imagen ante la comunidad internacional. Bueno, le contesté con sarcasmo, puesto que usted comprende esto tan bien y ninguno de los palestinos son capaces de entenderlo, tal vez debería usted explicárselo. Es lo que hago con todos los palestinos que hablo, me dijo con sinceridad.

¿Y cuál es esa propuesta deslumbrante que Europa ofrecerá si los palestinos prometen ponerse en sus manos y abrir sus bocas? A cambio de su dignidad, ¿qué? ¿Quizá raciones de comida para toda la vida? ¿Quizá limpiar letrinas en Israel y soñar que sus nietos hagan lo mismo?

No he estado aquí mucho tiempo, pero sí el suficiente como para estar segura de una cosa: son los europeos, los israelíes y los usamericanos quienes no comprenden el meollo del asunto después de tantas décadas tratando de arreglar la catástrofe que promovieron en Palestina: estas mujeres, estos varones y estos niños que no agachan la cabeza saben quiénes son. Están preparados para sacrificar sus vidas, pero no para sacrificar su dignidad. Mientras que el mundo discute de los aspectos morales o estratégicos de la resistencia armada, aquí las cosas están muy claras. La dignidad y la tierra se pierden si no se defienden, por lo que es preferible la muerte. Con su permiso, o sin él, seguirán luchando.

Fuente: http://bridgenews.org/news/062006/palestinletter

Asimismo en en esitio web de Tlaxcala.

La autora es una mujer palestina.

Manuel Talens es miembro de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción es copyleft.