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La cremación supone una grave violación de la religión islámica

Los soldados norteamericanos incineraron los cadáveres de dos militantes talibanes para intimidar a los rebeldes afganos

Fuentes: The Indepenent-La Jornada-Rebelión

Los soldados estadounidenses que quemaron los cadáveres de dos militantes talibanes en Afganistán intimidaron después a otros combatientes islámicos con la cremación, prohibida por las costumbres musulmanas. El incidente, que amenaza con reducir la deteriorada imagen de Estados Unidos en el mundo islámico, aparentemente fue filmado por un reportero gráfico free lance australiano incrustado en […]

Los soldados estadounidenses que quemaron los cadáveres de dos militantes talibanes en Afganistán intimidaron después a otros combatientes islámicos con la cremación, prohibida por las costumbres musulmanas.

El incidente, que amenaza con reducir la deteriorada imagen de Estados Unidos en el mundo islámico, aparentemente fue filmado por un reportero gráfico free lance australiano incrustado en una unidad del ejército estadounidense apostada en las colinas vecinas a la sureña ciudad de Kandahar. La autenticidad del documento no está bajo cuestionamiento.

En un comunicado, jefes militares estadounidenses en Afganistán calificaron el episodio de «repugnante». Agregaron que la división para investigación criminal ha comenzado a estudiar las acusaciones, incluida la de «quemar los cuerpos de enemigos combatientes en circunstancias inapropiadas».

En Kabul, el gobierno afgano de Hamid Karzai también insistió en que los responsables sean castigados. «Condenamos con toda dureza cualquier falta de respeto a cuerpos humanos, sin importar si se trata de los cadáveres de amigos o enemigos», dijo un vocero.

Las acusaciones se encuentran en tomas transmitidas por la cadena SBS de Australia filmadas por Stephen Dupont, periodista australiano que acompañaba a la brigada 173 aerotransportada del ejército estadounidense.

Las imágenes muestran a soldados que observan dos cuerpos carbonizados, a metros de distancia. Los cadáveres todavía están siendo consumidos por el fuego.

Después pueden escucharse las voces de dos soldados, con acento estadounidense. Se reportó que en la cinta, los soldados enviaron mensajes retadores, aparentemente dirigidos a una aldea cercana en la que creían que los pobladores estaban protegiendo a insurgentes.

«Ustedes permitieron que sus combatientes fueran recostados con la cabeza hacia el oeste y quemados», decía uno de los mensajes. «Ustedes están demasiado asustados para venir hasta acá a rescatar los cuerpos».

En la filmación, organizada por la unidad de operaciones sicológicas del ejército, los soldados se refieren a los talibanes tachándolos de «perros cobardes».

Según Dupont, el mensaje fue transmitido doblado a la lengua local y la unidad de operaciones sicológicas lo tradujo de nuevo al inglés para él. El video de Dupont muestra también vehículos militares acondicionados con altavoces y tocando música a todo volumen.

Todas estas circunstancias son violaciones directas a las tradiciones de Afganistán, país donde los muertos son sepultados con la cabeza hacia el norte, los pies hacia el sur y los rostros vueltos hacia La Meca, en el oeste.

Las costumbres musulmanas también prohíben la cremación. Normalmente los cuerpos son lavados, envueltos en tela blanca y sepultados dentro de las primeras 24 horas después de la muerte.

El repudiable incidente también pudo haber violado la Convención de Ginebra, que estipula que el enemigo muerto debe ser sepultado honorablemente.

Ahmad Fahim Hakim, jefe de la Comisión de Derechos Humanos de Afganistán, aseguró que la quema de cadáveres fue «escandalosa» y Estados Unidos «ignoró los principios básicos de las leyes humanitarias internacionales».

Las consecuencias podrían ser explosivas sobre todo después de toda la controversia que ha surgido en torno al brutal trato de prisioneros a cargo de soldados, las acusaciones de profanaciones al Corán en la prisión de Guantánamo y los impactantes abusos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib.

Esto ha sido interpretado en el mundo musulmán como prueba de que Estados Unidos desprecia el Islam. No sólo el daño a la imagen ya deteriorada de la nación invasora ha sido inmenso. Hace sólo cinco meses, la posibilidad de que se haya profanado el Corán en Guantánamo provocó manifestaciones furiosas contra los estadunidenses en Afganistán, en las que murieron 15 personas.

En las primeras horas después que se transmitió el reportaje de SBS, no hubo reportes de disturbios. Pero un líder local, Faiz Mohammed, advirtió: «Esto fue contra el Islam. Los afganos reaccionarán ante la noticia. Es muy humillante, y habrá consecuencias muy peligrosas a raíz de esto».

Dupont declaró a la televisión australiana que los soldados que quemaron los cuerpos le habían asegurado que lo hicieron por motivos de higiene. Pero en una entrevista con SBS, el periodista aseguró que la unidad sicológica demostró que sabía lo que significa para los musulmanes la cremación y la profanación al haber transmitido su mensaje a la población de Afganistán.

«Lo usaron como arma de guerra sicológica, me parece que así lo llamaríamos», afirmó Dupont. «Ellos intentaron, deliberadamente, instigar la furia de la insurgencia talibán para que sus combatientes los ataquen… porque esa es la única forma en que son capaces de encontrarlos».

Según la policía local, combatientes talibanes se esconden en cientos de campamentos que han instalado en la región donde fueron quemados los dos cadáveres. «Sólo vamos a esa zona acompañados de las tropas estadunidenses», declaró Abaidullah Khan, jefe de la policía distrital.

En Washington no ha habido intento de minimizar las implicaciones diplomáticas, potencialmente desastrosas, del incidente.

«Desde nuestro punto de vista, hay acusaciones muy serias y problemáticas», dijo Sean McCormack, vocero del Departamento de Estado. «La investigación seguirá los hechos, a donde quiera que nos lleven. Si hubo una acción criminal, los responsables de ella tendrán que rendir cuentas».

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca