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Obama, basta de listas

Fuentes: Carta Maior

Si Obama quiere restablecer el mínimo respeto de los otros países para con los Estados Unidos, debe simplemente hacer que su país actúe como uno de los tantos países que existen en el mundo. Con los derechos y obligaciones de todos. Para eso tiene, en primer lugar, que abandonar ese mito de que los Estados […]

Si Obama quiere restablecer el mínimo respeto de los otros países para con los Estados Unidos, debe simplemente hacer que su país actúe como uno de los tantos países que existen en el mundo. Con los derechos y obligaciones de todos.

Para eso tiene, en primer lugar, que abandonar ese mito de que los Estados Unidos nacieron con la misión de llevar la democracia y la libertad al resto del mundo. No solo es una falacia, sino que sus consecuencias son peligrosas y chocan con los derechos de cada país de construir su propia historia.

El sistema norteamericano puede ser elogiado o criticado, de acuerdo a quien realice el análisis, pero no debe estar exento de esos análisis y menos aún se le pueden atribuir inmunidades y destinos privilegiados.

Debe terminar con la manía norteamericana de juzgar a los otros países y tratar de someterlos a sus criterios. Valga como ejemplo: En los años 90, los Estados Unidos acostumbraban a publicar, una vez por año, una lista de países que estarían colaborando o no (con los Estados Unidos, con la DEA) en la lucha contra el narcotráfico. Se creaba una expectativa, como si el gobierno norteamericano tuviese alguna virtud particular para hacer esa clasificación.

En realidad, es al contrario, pues era y continua siendo, de lejos, el mayor mercado consumidor de drogas del mundo, el que induce a que en países pobres se produzcan las materias primas para ese consumo – como la hoja de coca, por ejemplo -, en función de ese mercado, el más rico del mundo. Los Estados Unidos insisten en esa clasificación – hoy con bastante menos repercusión – y en la extradición de traficantes para ser juzgados en los Estados Unidos, cuando ellos mismos, territorio de la mayor red de tráfico y consumo de drogas del mundo, no tienen ningún traficante preso, menos aún en la inmensa red bancaria corrupta, red indispensable para que un circuito tan inmenso de recursos circule acompañando el narcotráfico.

Son entonces, los Estados Unidos, el país menos idoneo para juzgar a los otros, si ni siquiera hacen campañas para disminuir el consumo de drogas, que sólo aumenta, continuando a inducir la producción y el tráfico, multiplicados más aún por una política de prohibición hasta del consumo de drogas suaves, postura que concilia los intereses de los traficantes, de las políticas y del gobierno de los Estados Unidos, que usa el tema de forma propagandística, para esconder sus responsabilidades y reiterar su conocido mecanismo de culpar a los otros por sus problemas.

Que Obama termine de vez con esa desafortunada lista anual, que no utilice sus criterios miopes sobre responsabilidades en el tráfico – en la economía les gusta decir que las demandas del mercado inducen la producción, pero sustraen el inmenso comercio y la producción de drogas de ese razonamiento, que los culparía gravemente – para imponer sanciones en el comercio con otros países – como ocurrió recientemente con Bolivia, después de la expulsión del embajador de los Estados Unidos, por inmiscuirse en asuntos internos de aquel país. 

Que desenvuelva campañas y otras políticas para disminuir el consumo de drogas en un país en que ese consumo parece serinherente, por eltipo de vida que llevan los norteamericanos, en el cual drogarse, de una u otra manera, parece indispensable para soportar el «modo de vida norteamericano».

En la década actual, otra lista – igualmente desafortunada – pasó a tener más relevancia, igualmente elaborada por los Estados Unidos, igualmente indebida e igualmente para tirar sobre otros las responsabilidades de sus problemas.

Se trata de la lista de supuestos gobiernos, países y fuerzas políticas consideradas «terroristas», por el país que más invasiones protagonizó en otros países, por el país que sigue, sin mandato de la ONU, invadiendo Iraq, que acaba de decidir que mandará más de 17 mil soldados para perpetuar la invasión del Afganistán, iniciada hace más de 7 años, sin plazo para acabar y sin resolver ninguno de los problemas de aquel país, al contrario, agudizándolos.

Por el país que arma a Israel para que esta continúe ocupando los territorios palestinos, masacrando impunemente a la población de aquel país y e impidiendo la fundación del Estado palestino, contrariando la decisión de las Naciones Unidas. País que arma a Colombia para que siga la militarización del conflicto en aquel país, que desplaza a millones de personas, produce la muerte de centenas de millares, sin ninguna perspectiva de paz, mientras los Estados Unidos sigan apoyando la política de guerra de Uribe.

Basta de listas de supuestos «terroristas», que buscan criminalizar a los gobiernos y los movimientos políticos, lista elaborada por el mayor productor de armas y de guerras en el mundo. Se quiere dar vuelta la página de la «doctrina Bush», que tanto desprestigió a los Estados Unidos, que Obama rompa esa lista y se relacione con gobiernos y movimientos políticos como interlocutores políticos.

Que saque inmediatamente sus tropas de la base cubana de Guantánamo y devuelva el territorio al gobierno de Cuba, terminando con la vergonzosa ocupación que ya lleva más de un siglo y que representa la más significativa prueba de la prepotencia imperial de los Estados Unidos.

Que lo haga inmediatamente y normalice las relaciones con Cuba. Que pare de hacer acusaciones y de lanzar groseras calificaciones sobre gobiernos legítimamente electos y confirmados por los pueblos del continente – entre ellos especialmente los de Bolivia, Venezuela, Cuba y Ecuador.

Si quiere ser tratado como un país como los otros, que no se reserve privilegios, que firme los acuerdos internacionales sobre minas terrestres, que no apele para que gobiernos sustraigan a los militares norteamericanos de los tribunales internacionales de crímenes de guerra – hacerlo es por si sólo una confesión de que realizan sistemáticamente esos crímenes. Que se incluya en el Tribunal Internacional contra crímenes de guerra, si quiere demostrar que no comete esos crímenes.

Que salga de inmediato de Iraq, que retire y no mande nuevas tropas a Afganistán, que deje de apoyar al Estado genocida de Israel y a la guerra de exterminio que desarrolla contra los palestinos. Que termine con la Operación Colombia, que favorezca una negociación pacífica para el fin de la guerra colombiana.

En suma, que se comporte como un país como los otros, si quiere ganar el respeto de los otros. Será difícil hacerlo, porque los Estados Unidos se constituyeron como potencia mundial dentro de un inmenso imperio. Pero que revela deseo de superar su triste dossier de juez y represor del mundo, para que ese mundo pueda sentir el mínimo respeto. Obama puede avanzar en esa dirección o repetir la prepotencia imperial.

En cada caso estará sembrando reacciones distintas por parte de nuestros países. No prometemos retirarlo de nuestra lista de cabeza imperial del mundo, sino de colocar nuestras relaciones en un nivel de respeto mutuo.

Traducción: Insurrectasypunto