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Reino de España: El debate parlamentario sobre la cuadratura del círculo

Fuentes: Sin Permiso

El debate del llamado «estado de la nación» en el Parlamento español ha girado este año sobre dos grandes temas: el plan de austeridad y la crisis institucional abierta por el dictamen del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña. Pero en realidad solo planteaba una gran cuestión: ¿Cuál es la credibilidad de un gobierno […]

El debate del llamado «estado de la nación» en el Parlamento español ha girado este año sobre dos grandes temas: el plan de austeridad y la crisis institucional abierta por el dictamen del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña. Pero en realidad solo planteaba una gran cuestión: ¿Cuál es la credibilidad de un gobierno de izquierdas que adopta el programa de la derecha? (1).

Todas las intervenciones han girado en realidad sobre ella. Y las respuestas no han podido ser más sorprendentes: para Zapatero, su credibilidad la juzgan los mercados en razón de la naturaleza neoliberal de sus reformas; para Rajoy, deben ser los electores de izquierdas quienes castiguen el travestismo político del Presidente del Gobierno por aplicar un programa que no deja de ser el suyo. Las derechas catalanas y vascas de CiU y PNV se preparan para volver al gobierno en sus respectivas autonomías sobre la crítica de un gobierno central al que están condenadas a apoyar en Madrid frente al PP. Y la izquierda, reducida a su estructura mínima parlamentaria, se enfrenta sola, en nombre del legado de la dos últimas legislaturas a nivel central y en Cataluña, a un bloque político hegemonizado por el capital y sus mercados al que solo puede dar cumplida respuesta la huelga general del 29 de septiembre convocada por los sindicatos de clase.

Las encuestas

Pero algo falla en la puesta en escena mediática de esta «cultural war» que se presenta como un choque de titanes con un país polarizado. Según el CIS (2), el 64,2% de los encuestados encontró el debate nada o poco interesante, frente a solo un 28,7% de opinión contraria. El 63,7% considera, frente a un 28%, que el debate trató de temas que preocupan poco o nada a la ciudadanía. Para acabar de arreglarlo, el 91,5% estima que solo sirvió para intercambiar críticas, reproches y acusaciones frente a un 3,3% que encontró propuestas para solucionar los problemas del país. En otra de las cuestiones, por fin se produce la esperada polarización: el 40,8% cree que el debate fue interesante en su desarrollo, pero inútil, y la misma proporción del 40,8% estima que, efectivamente, fue inútil, pero aburrido.

El resultado final del debate -en estos debates tiene que haber un ganador según el formato- fue la victoria de Zapatero por un 26,1% frente a Rajoy con el 19,8%. Pero el 36,5% juzga que ninguno de los dos se impuso (3). Si las intervenciones de Zapatero y Rajoy encontraron eco positivo en un 32% y un 19,6% de quienes siguieron el debate, los otros dos grandes protagonistas fueron el portavoz de CiU, Duran i Lleida (31%) y Gaspar Llamazares (27,1%) de IU.

Las encuestas apuntan a una cierta removilización del electorado socialista como resultado del debate, con un índice de fidelidad de voto que, aumentado en dos puntos, alcanza el 60%. Por su parte, el PP mantiene ese índice desde hace años en el 85%. En cualquier caso, la tendencia electoral sigue siendo negativa para el PSOE como consecuencia de las medidas económicas neoliberales y tiende a estabilizarse en esta situación: el empate técnico de diciembre del 2009 ha dado paso a una caída del 38,2% hasta el punto más bajo en junio de este año del 32,3%, para remontar al 34,5% en las ultimas encuestas de julio. El PP ha aumentado en el mismo período del 41,7% hasta el 43,3% actual, a pesar de la enorme desconfianza de la ciudadanía en Rajoy.

Tres ideas fuerza de Zapatero

Para Zapatero, el debate debía representar un punto de inflexión, capaz de comenzar a reconstruir una hegemonía desarticulada por los efectos de la crisis económica y su Plan de Austeridad, a lo que se suma ahora la onda expansiva del dictamen del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña. Reconstruir un proyecto político desde un programa de naturaleza distinta al que le permitió ganar las elecciones del 2004 y del 2008, sin renunciar al mismo tiempo de su legado y de su base social. Esta cuadratura del círculo se articuló en tres ideas fuerza.

La primera idea fuerza es que las razones de la crisis económica y de la crisis fiscal son estructurales, que exigen un nuevo modelo de desarrollo, sostenible solo con reformas también estructurales que suponen importantes recortes sociales y de apoyo a los beneficios empresariales y bancarios, y frente a ello no hay alternativas. La segunda idea fuerza es que el dictamen del Tribunal Constitucional sobre el Estatut no afecta en el fondo al pacto personal con Artur Mas y CiU que permitió su adopción en el Parlament de Catalunya y el Congreso de los Diputados, antes de su aprobación en referéndum; que los elementos de inconstitucionalidad son de forma y no de fondo y pueden alcanzarse por otras vías en el marco de la Constitución si Zapatero continua en el Gobierno, siempre y cuando se renuncie a la movilización soberanista. La tercera idea fuerza, es que Rajoy ni tiene un programa alternativo ni es capaz de articular un bloque de alianzas mayoritario con la derecha nacionalista catalana y vasca; pero además antepone los intereses del PP y los suyos personales a los intereses de España, es decir, una apelación directa al miedo a la derecha y a la experiencia histórica de lo que supone en el Gobierno.

La conclusión de estas tres ideas fuerza es que no hay alternativa a Zapatero. Su programa de reformas neoliberal, recoge todas las reivindicaciones de la derecha empresarial y financiera, robándole literalmente la política al PP, pero también a CiU cuando quiere adoptar, como Duran i Lleida, el papel de su portavoz más ilustrado frente al basto casticismo de Rajoy. Hemos hecho un amplio análisis de estas propuestas desde Sin Permiso, que es innecesario reiterar (4). El problema de Zapatero, que parece estar convenciendo a los mercados sobradamente de la profundidad de su fe de converso al ajuste fiscal (5), es que no tiene el mismo éxito, como demuestran todas las encuestas, con su base social, sin la que no puede ganar las próximas elecciones. Los ocho votos parlamentarios a su izquierda en el Congreso de los Diputados, divididos en cinco agrupaciones políticas sin alcance estatal, pueden ser condescendientemente ignorados mientras se recuerdan los valores democráticos compartidos.

Pero otra historia es con los trabajadores y trabajadoras, un 50% de los cuales tienen sueldos mileuristas, que soportan no solo congelaciones de pensiones y recortes salariales en el sector público, y que además sufren una tasa de paro del 20% (una tasa de paro que, tras el plan de ajuste hasta el 2013 se situaría desde una proyección optimista en el 18,5% según el Ministerio de Economía y Hacienda). La convocatoria de huelga del sector público fue un semi-fracaso, sobre todo en Madrid, en gran medida por falta de dirección sindical efectiva. Pero la huelga general en la Comunidad Autónoma Vasca y en Navarra del 29 de junio superó el 65% en las empresas de más de 50 empleados y el 55% en la administración pública, a pesar de que no se sumara UGT. La huelga del metro de Madrid, realizada en durísimas condiciones represivas, ha demostrado que se puede ganar el pulso a una patronal dirigida por Esperanza Aguirre cuando desde la movilización unitaria sindical se esta dispuesto a no aceptar chantajes como los servicios mínimos abusivos. En la primera encuesta sobre las actitudes ante la convocatoria de huelga general del 29 de septiembre (EP, 4-7-2010) el 51% de los encuestados considera justificada y oportuna la convocatoria, el 38% cree que tendrá éxito y el 28% ha decidido ya sumarse a ella, a pesar de que faltan dos meses y medio. La masividad de la convocatoria se juega entre los votantes socialistas, el 75% de los cuales duda en participar por no darle una baza política al PP, por lo que el papel de UGT será decisivo. En una comparecencia conjunta tras el debate del estado de la nación, Toxo y Mendez, los dirigentes de CC OO y UGT han ratificado su análisis tras escuchar los argumentos de Zapatero.

«Un agravio en Cataluña, un alivio en el resto de España»

La descripción de Miquel Roca de la situación tras el dictamen del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, abrió con la intervención de Duran i Lleida el debate sobre sus consecuencias. En realidad se trata de un debate sobre la gestión política de la gigantesca manifestación de reafirmación nacional catalana del 10 de julio, la mayor de las acontecidas en Barcelona. Vicenç Navarro, en su artículo «El Presidente Montilla y el Gobierno catalán llevan razón» (Rebelión, 9-7-2010) explicaba blanco sobre negro las consecuencias de haber permitido que la derecha y los poderes fácticos hubieran establecido un sistema de barreras institucionales desde las que marcar las líneas rojas frente a cualquier aspiración de cambio real. Un sistema reforzado con el Pacto por la Justicia entre el PSOE y el PP bajo el Gobierno Aznar.

Los intentos de Montilla y el PSC de controlar el desbordamiento de la indignación popular en términos federalistas, chocaban abiertamente con la situación pre-electoral abierta. ERC e ICV-EUiA no podían sino desmarcarse en el Govern tripartito, y CiU, garante del pacto con Zapatero que alumbró el Estatut, ha hecho de la amenaza soberanista su mejor instrumento para intentar una mayoría absoluta en las elecciones autonómicas este otoño.

La estrategia de Zapatero es doble en este sentido: reiterar que no hay mejor garante de ese pacto estatutario en Madrid que él, un pacto que el PP ha intentado dinamitar con su recurso ante el Constitucional; y estar dispuesto a sacrificar a Montilla y al Tripartito para establecer una alianza con un Govern de CiU que les dé a ambos estabilidad en Barcelona y en Madrid hasta el 2012. El convencimiento de Zapatero de que es posible encontrar vías que superen las objeciones de forma del Tribunal Constitucional con nuevos desarrollos legislativos es una apelación directa a la burguesía catalana de que tiene mucho que ganar en una cogestión pactista del estado central que no cuestione su hegemonía en Cataluña, mientras tiene mucho que perder en una escalada soberanista, que puede desbordarle por su izquierda, como ya se vio en la manifestación del día 10 de julio. Las formulas de cortesía intercambiadas entre Duran i Lleida y Zapatero dejan pocas dudas al respecto.

De forma paralela y marginal discurrió el debate con el representa del PNV, José Erkoreka. Su intervención fue asombrosa por lo comedida. La cuestión nacional vasca -a pesar de los importantes acontecimientos que están teniendo lugar en la izquierda abertzale, desde la huelga general del 29 de junio a la masiva manifestación soberanista en Donosti del 10 de julio, pasando por la constitución de un nuevo polo electoral soberanista con Eusko Alkartasuna, Aralar y la Izquierda Abertzale- quedó reducida al balance de la gestión de los acuerdos presupuestarios del 2010 entre el PSOE y el PNV, incluyendo el apoyo al recurso contra el concierto vasco del Gobierno de la Rioja, con el apoyo de la oposición socialista, los ritmos de ejecución de la red de autopistas de la Y vasca, la transferencia de las políticas de empleo o la gestión del puerto de Pasajes.

Semejante agenda y la crítica a la falta de fidelidad en las alianzas, que «en Madrid permiten que el PNV le salven del PP y en Euskadi el PP le salven del PNV», permitieron a Zapatero responder al representante del PNV con su tono más cordial, incluso con la mejor buena fe. En la búsqueda de la estabilidad política y aliados para los presupuestos del 2011 en pocos meses, el PNV es el candidato en mejor situación, aunque ello pueda implicar el sacrificio de Patxi Lopez como Lehendakari y la vuelta del PNV al Gobierno de Vitoria o al menos a la mayoría que no solo lo sustente sino que lo condicione completamente, en la peor de sus hipótesis. Es más, la critica a la política de alianzas de «geometría y geografía variable» no dejó de ser en el caso de Erkoreka un canto a su eficacia. Fue él el que recordó que había permitido la aprobación de 10 leyes orgánicas, 4 ordinarias, 5 presupuestos y convalidado 27 reales decretos-ley al Gobierno Zapatero.

En definitiva, las contradicciones insostenibles del actual modelo territorial quedarán aparcadas por razones tácticas electorales en Cataluña y Euskadi, en nombre de una alianza triangular entre el PSOE, CiU y el PNV en base a un modelo económico neoliberal y la contención del soberanismo e incluso del federalismo, en nombre de un pactismo inter-gubernamental.

La sostenibilidad del equilibrio inestable

La victoria de Zapatero y el resultado del debate del estado de la nación anuncian una etapa de fuerte inestabilidad social, económica y política. Sus políticas neoliberales descomponen la base social de la izquierda y conducen a un enfrentamiento con CC OO y UGT de consecuencias electorales trágicas. Simplemente no es cierto ni es convincente que no exista otra salida a la crisis que sacrificar los derechos sociales a los beneficios del capital y a la austeridad fiscal. Sobre todo después de haber defendido a machamartillo lo contrario a lo largo de los últimos seis años. Con los pilares de barro de su propia base social no se puede construir un sistema de alianzas estable ni sostenible con la derecha vasca y la catalana. Porque si las políticas neoliberales minan el apoyo social del Gobierno Zapatero, sus alianzas con CiU y PNV desguazan a la izquierda en Cataluña y Euskadi, empezando por el PSC y el PSE. La difícil contención, aun no superada, de la crisis del PS de Navarra por el apoyo a la derecha foral carlista de UPN en el Gobierno es un aviso a navegantes.

Ganar tiempo parece ser la principal máxima estratégica en esta huida hacia delante táctica. Un tiempo garantizado por la propia incapacidad del PP y de Rajoy, no ya de presentar una moción de censura a la que le ha retado Zapatero, sino de contar con apoyos para aprobar sus mociones parlamentarias tras el debate. Pero están pendientes una crisis de gobierno pendiente, marcada por la reducción de la administración central; unas elecciones catalanas en otoño que verán seguramente el fin de un Govern de izquierdas y catalanista; unos presupuestos del 2011 que supondrán una vuelta de tuerca más en el garrote vil de las políticas de austeridad; unas elecciones municipales y autonómicas en primavera del 2011 que pasarán factura a los recortes en la financiación municipal y el recorte de los gastos sociales autonómicos. Y, finalmente, un via crucis hasta las elecciones generales del 2012.

Zapatero ha demostrado ser un habilísimo equilibrista. Durante mucho tiempo, sobre la cuerda que suponía la emisión de deuda pública y que sostenían de los extremos el gasto social y el apoyo a los beneficios empresariales y bancarios. Ha sido también un gestor consumado de un sistema de equilibrios inestables de alianzas. Pero si los postes que sostienen la cuerda se pudren o la inestabilidad se convierte en torbellino, sin otro equilibrio que su propio movimiento caótico, hasta el más hábil de los titiriteros puede caer al vacío, como sabía hasta el Nietzsche de «Así habló Zaratustra». Y el PP y Rajoy están esperando, como el profeta persa, para aprovechar el último aliento de la izquierda y condenarla a una muerte sin esperanza, aplastada en el agobio de sus propias miserias.

Literatura aparte, nos jugamos mucho en la huelga general del 29 de septiembre y, solamente sobre su éxito, podremos reconstruir una izquierda política capaz de representar a la mayoría de los trabajadores y las trabajadoras que frene a la derecha en el 2012. Porque si algo esta claro es que Zapatero no es capaz de ello.  

Gustavo Buster es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso

NOTAS:

(1) Las actas del debate pueden consultarse en http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Publicaciones/DiaSes/Pleno 

(2) La encuesta del CIS sobre el debate del estado de la nación se puede consultar en http://datos.cis.es/pdf/Es2842mar_A.pdf  

(3) Las encuestas varían ligeramente en este punto. La realizada para el diario Público por el Obradoiro de Socioloxia (http://www.publico.es/espana/328405/zapatero/gano/debate/rajoy/puntos) sitúa a Zapatero en el 30,8% frente a un Rajoy en el 26%. La diferencia entre uno y otro es muy similar a la del CIS (4 puntos en un caso, 6 en el otro) y lo mismo ocurre con quienes creen en un empate o en falta de victoria de ambos (34,4% para OS y 36,5% para el CIS). Curiosamente, El País publicó una encuesta de Metroscopia en su edición del 15 de julio en la que daba a Rajoy como ganador por un 32%, frente a un 29% para Zapatero (http://www.elpais.com/articulo/espana/Rajoy/gana/minima/mayoria/rechaza/adelantar/elecciones/elpepuesp/20100715elpepunac_19/Tes) y para los gráficos (http://www.elpais.com/graficos/espana/Sondeo/debate/estado/nacion/elpepuesp/20100715elpepunac_1/Ges/)  

(4) «La UE y Zapatero se superan, o cuando los locos son los lazarillos de los ciegos» (http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/domenechnadal.pdf) y » La sabiduría asombrada y la contrarreforma del mercado de trabajo en el Reino de España» (http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/domenechbuster.pdf)

(5) A pesar de la rebaja de Moody´s de cinco comunidades autonómicas por el «deterioro duradero de sus finanzas», incluyendo la Comunidad de Madrid y la caida semestral de la bolsa de Madrid en un histórico 22,4%, el Tesoro ha podido ir colocando los bonos de la deuda española en unos márgenes bastante aceptables y en un mercado de demanda, ampliado con la entrada en el mismo de fondos soberanos de China, Qatar y Arabia Saudí. La última subasta del 16 de julio con el vencimiento de 25.000 millones de euros se hizo con una reducción de 15 puntos de los bonos a 10 años (4,462%), 19 puntos a cinco años (3,2%) y el 2,26% para los bonos a dos años, con una referencia a corto del BCE del 1%. Mientras tanto, se esperan los efectos mágicos en el mercado de los «stress test» bancarios aun por publicar, por la resistencia de Alemania.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3495