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Universidades canadienses contra el apartheid Israelí

Fuentes: Counter Punch

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

El movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones se está convirtiendo rápidamente en la pesadilla de Israel. Incluso su primer ministro asesino, Benjamin Netanyahu, señaló que el movimiento se destaca como uno de las innumerables amenazas «existenciales» de Israel. Varios sionistas ricos en los Estados Unidos han comprometido millones de dólares para contrarrestar el movimiento e incluso el Gobierno de Estados Unidos está empezando a proponer y aprobar leyes que tratan de limitar su eficacia. En Canadá, el Nuevo Partido Democrático purgó a todos los funcionarios que simpatizan con las luchas por los derechos humanos del pueblo palestino en preparación para las elecciones de este mes con la esperanza, al parecer, de apuntalar el apoyo del bloque sionista (si tal cosa existe incluso en Canadá).

Desafortunadamente para Israel y sus secuaces adoradores en los Estados Unidos y el Gobierno de Canadá, un movimiento popular contra la injusticia flagrante no se puede legislar a la distancia. Instituciones canadienses de educación superior han abrazado los derechos de los palestinos y muchos de ellos tienen espacios activos que apoyan las luchas por los derechos humanos del pueblo palestino contra la crueldad bárbara de Israel. Una clara evidencia de esto se ve en las acciones recientes de la Universidad de Waterloo, Ontario. Esta Universidad tiene cinco universidades «hermanas» en Israel y los estudiantes de la Universidad de Waterloo no están muy contentos con sus familiares feos y de mala reputación. El jueves 8 de octubre presentaron una petición a Maaz Yasin y Carly McCready, dos ejecutivos de la Federación de Estudiantes, la asociación de estudiantes de pregrado, firmada por más de 4.000 estudiantes de pregrado, exigiendo que la Federación de Estudiantes celebrara un referéndum sobre la ruptura de sus lazos con las instituciones colegas israelíes.

El catalizador para esto puede haber sido una declaración realizada en marzo de 2014 por Feridun Hamdullahpur, presidente y vicerrector de la Universidad de Waterloo durante su visita a Israel cuando participó en las ceremonias que marcaron la asociación recién formada entre la Universidad de Waterloo y el Technion de Israel, Instituto de Tecnología. Allí Hamdullahpur hizo esta declaración sorprendente: «Personalmente, y en nombre de mi institución, me siento orgulloso de venir a Israel porque el Technion es un socio natural que representa todos los valores, la visión, la ambición y el compromiso hacia la excelencia que compartimos». Muchos estudiantes, que se horrorizaron por sus comentarios, especialmente los referentes a los «valores» compartidos, firmaron la petición en un mayor número que hasta ese momento se había conocido en la UW previamente.

La petición, en parte, dice lo siguiente. Cada punto muestra que más de 4.000 estudiantes de la Universidad de Waterloo creen que su escuela y las escuelas israelíes difieren en «valores». Se han añadido algunas explicaciones.

«Considerando que el derecho de los palestinos a la educación se obstruye sistemáticamente y a miles de estudiantes y profesores palestinos se les impide llegar a sus escuelas debido a los puestos de control militares y bloqueos de carreteras, el muro ilegal del apartheid y el cierre frecuente de las ciudades».

Puestos de control militar en Cisjordania abren y cierran al antojo de los soldados israelíes terroristas que los manejan y que dividen pueblos y barrios. No son sólo los estudiantes y profesores los que no puedan asistir a clases; los agricultores no pueden caminar desde sus casas a sus campos y los encargados de las tiendas no pueden llegar a sus lugares de trabajo .

«Mientras que los palestinos en Israel sufren restricciones impuestas por el Estado de Israel y las universidades israelíes en materia de educación, becas, y participación en las actividades del campus;».

Los palestinos que aspiran a ser admitidos en las universidades israelíes están bajo restricciones que no afectan a los potenciales estudiantes israelíes. En cuanto a las becas y las actividades extracurriculares de estas escuelas no se aplican a los palestinos.

«Mientras que en 2005 la sociedad civil palestina pidió a las personas de conciencia de todo el mundo iniciar campañas de boicot, desinversión y sanciones (BDS) con el objetivo de poner fin a las continuas violaciones de los derechos humanos en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, similares a los aplicados a Sudáfrica en la época del apartheid».

Las violaciones de los derechos humanos incluyen, pero no se limitan, a la política oficial israelí de no dejar morir de hambre a los palestinos en la Franja de Gaza, pero utilizan el internacionalmente condenado bloqueo que los ‘mantiene en el hambre’, que permite cuidadosa y solamente la entrada del mínimo de alimentos suficiente para evitar la inanición; la detención arbitraria, encarcelamiento y tiroteos mortales de los palestinos en la Ribera Occidental; el bombardeo periódico de escuelas, mezquitas, barrios residenciales y edificios de prensa y vehículos, por no hablar de los centros de refugiados de las Naciones Unidas, todo ello en violación del derecho internacional.

Parece que Hamdullahpur no habló para todos los estudiantes de su universidad cuando se refirió a esos elevados términos de valores de Israel. Esto es comparable a la desconexión entre lo que dicen muchos líderes del Gobierno de Israel y lo que sus ciudadanos creen. A pesar de que la votación indicó un erosionado apoyo a Israel, los Gobiernos de los EE.UU. y Canadá continúan proporcionando apoyo incondicional a esa nación de apartheid. Y en ninguna parte se ve el contraste entre las declaraciones pomposas de los funcionarios de la escuela y los sentimientos y creencias de la población, que es más que evidente entre los estudiantes de Canadá. Tales grandes universidades como la Universidad de Toronto, la Universidad de York, la Universidad de Ryerson, la Universidad McMaster y muchas otras han apoyado el Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). A veces, como en el caso de la Universidad de Waterloo, la desconexión entre los administradores escolares y estudiantes es flagrante. Como otro ejemplo, podemos mirar a la Universidad de Concordia. En diciembre de 2014, después de que los estudiantes de pregrado votaran respaldar el movimiento BDS, el presidente de la Universidad Concordia, Alan Shepard, hizo la declaración más desconcertante al afirmar que el voto fue independiente de la universidad. Cómo un voto de los estudiantes en una universidad puede ser independiente de la universidad, eso no se molestó en explicarlo.

Como una bola de nieve rodando por una colina, creciendo en tamaño, velocidad y fuerza a medida que avanza, el movimiento mundial por la justicia para los palestinos, el BDS sigue creciendo a pesar de los esfuerzos de aquellos que se benefician de él, ya sea en los pasillos de la gobernancia o de las instituciones de alta enseñanza. Si bien esos especuladores pueden retrasar lo inevitable -como ocurrió un largo retraso para la llegada de justicia para la población mayoritaria de Sudáfrica hace una generación- no pueden evitarlo. El movimiento popular por la justicia para los palestinos se está convirtiendo en un fuego en la pradera y no hay suficiente dinero en el mundo para extinguirlo.

El último libro de Robert es Empire, Racism and Genocide: a History of US Foreign Policy (Red Pill Press)

Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/10/09/canadian-universities-vs-israeli-apartheid/