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«Mientras yo sea presidente no saldremos de Irak», sostiene Bush

Fuentes: AFP, REUTERS Y DPA/La Jornada

En una conferencia de prensa marcada por las noticias provenientes de casi todos los frentes de guerra en el mundo, el presidente George W. Bush reconoció hoy que en los próximos dos años y medio que restan de su administración no retirará a las tropas de Irak, hizo un llamado a cerrar filas contra lo […]

En una conferencia de prensa marcada por las noticias provenientes de casi todos los frentes de guerra en el mundo, el presidente George W. Bush reconoció hoy que en los próximos dos años y medio que restan de su administración no retirará a las tropas de Irak, hizo un llamado a cerrar filas contra lo que llamó «la ideología islamita», urgió al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) a imponer sanciones a la República Islámica de Irán -si no cesa la producción independiente de combustible nuclea- y a formar una zona de seguridad al norte de Israel, que facilite el desarme de la guerrilla chiíta de Hezbollah.

Sobre el viejo conflicto con Corea del Norte -descrito casi cuatro años como el tercer miembro del eje del mal, junto a Irán y el Irak de Saddam Hussein-, el mandatario estadunidense informó haber telefoneado al líder chino, Hu Jintao, para pedirle que interceda ante el presidente Kim Jong Il y le envíe «un claro mensaje» para que detenga el desarrollo de armas nucleares.

«No nos iremos mientras yo sea presidente», manifestó Bush contundente, cuando respondía a una pregunta sobre la creciente presión de la opinión pública de su país, que reclama el retiro de la fuerza de ocupación de Irak, actualmente con alrededor 130 mil uniformados en el terreno y una lista de dos mil 608 muertos.

La sique desgastada

Los temas vinculados a las guerras que Estados Unidos directamente libra -con énfasis en Irak- han cobrado fuerza en las últimas semanas en la medida en que se aproximan las elecciones legislativas de noviembre, razón por la cual el republicano dijo hoy que el tema de Irak desgasta la sique de los estadunidenses.

«Hay una diferencia fundamental entre numerosos demócratas y mi partido. Ellos se quieren ir antes de que el trabajo esté terminado en Irak», dijo Bush al entrar de lleno en el tema electoral, para luego señalar: «Hay muchas personas, personas de bien, que reclaman un retiro ahora. Es un error. Sería una catástrofe antes de concluir la misión» en Irak.

Una encuesta de la cadena CNN que se conoció este lunes mostró que el grado de aprobación de Bush sigue siendo débil, a pesar del aumento de dos puntos desde un sondeo a principios de agosto.

CNN indicó que su encuesta más reciente mostró que 42 por ciento de estadunidenses aprueba el desempeño del republicano, comparado con un 57 por ciento que desaprueba su manejo de la presidencia.

Bush fue presionado por los reporteros a hablar sobre la amenaza de guerra civil en el país invadido, luego de un año de incesantes agresiones entre la mayoría chiíta y la minoría sunita, que ha causado el desplazamiento forzoso de cientos de familias y la muerte de miles de personas, en hechos dramáticos como la estampida de agosto de 2005 en Bagdad -con saldo de 965 fallecidos- o el atentado contra el templo chiíta del domo dorado, en febrero pasado.

«Escucho hablar de guerra civil. Estoy preocupado por ello, obviamente», dijo Bush sin reconocer el término que cada vez suena más fuerte en las audiencias del Congreso estadunidense, con la participación de los mandos castrenses que dirigen al ejército de ocupación en Bagdad.

La administración Bush se muestra reticente a utilizar el término «guerra civil» y prefiere hablar de «violencia interconfesional» o «sectaria», pero durante una audiencia ante un comité del Senado, el jefe del comando central (Centcom), que supervisa las operaciones estadunidenses en Irak, el general John Abizaid, y el jefe del estado mayor conjunto, el general Peter Pace, debieron abordar el asunto con las palabras precisas, aunque sólo como una posibilidad futura.

«Es posible que Irak se dirija a una guerra civil» si la violencia no es detenida, afirmó Abizaid. «Esto puede transformarse en una guerra civil», dijo Pace a su vez.

Pero Bush, quien dijo sentirse «frustrado» en algunas ocasiones por los acontecimientos en Irak, aprovechó este lunes los continuos reportes sobre situaciones de «violencia» y la «amenaza terrorista» para justificar el mantenimiento de las tropas en ese país.

«Un Irak debilitado en el corazón de Medio Oriente suministraría un lugar seguro a los terroristas y extremistas. Fortalecería a los que intentan contrarrestar las ambiciones de los reformistas», destacó Bush.

«Eso fortalecería a Irán», añadió el gobernante, quien en otro momento de la conferencia de prensa sugiró a Teherán el cumplimiento de fechas límite establecidas por la ONU para que desista de producir combustible nuclear mediante el enriquecimiento de uranio.

«Si la gente se burla del Consejo de Seguridad de la ONU, eso debe tener consecuencias», dijo Bush en alusión al plazo fijado para el 31 de agosto.

Terrorismo contra democracia

En relación con los temas de Medio Oriente, el republicano dijo que «lo que resulta interesante con la violencia en Líbano, Irak y Gaza, es que se trata de grupos terroristas que intentan frenar los avances de la democracia», y afirmó que en esta región, la comunidad internacional se enfrenta a «una ideología islamita» -término que ha utilizado previamente-, que sólo puede ser derrotada «a largo plazo», mediante «otra ideología que compita con un gobierno que responda a la vountad del pueblo».

En cuanto a Líbano, Bush señaló que Washington no contribuirá con tropas para la Fuerza Interina de Naciones Unidas, pero prometió una «ayuda humanitaria» del orden de los 230 millones de dólares -que incluye 25 toneladas de trigo-, tres días después de que Hezbollah comenzó a repartir dinero en efectivo a las personas que perdieron sus casas, lo que significaría entregas por un total de 150 millones de dólares, según se informó en Líbano el viernes pasado.

La Casa Blanca anunció poco después de la conferencia de Bush la liberación inmediata de 13 millones y medio de dólares en «ayuda de emergencia» para Líbano, luego de 34 días de devastadores ataques israelíes, que según el gobierno libanés dejaron daños calculados -hasta ahora- en 3 mil 600 millones de dólares.