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Ayer y hoy del Frente Polisario

Fuentes: Naiz

El Frente de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro (Frente Polisario) cumple 53 años en medio de un contexto radicalmente distinto al que rodeó su creación. Heredero y contemporáneo de los movimientos de liberación que recorrieron África en las décadas de 1960 y 1970, e inspirado en las luchas antiimperialistas que, desde Latinoamérica hasta Vietnam, pretendían poner en jaque la estabilidad del sistema de poder bipolar basado en la amenaza de la aniquilación mutua, la creación del Frente Polisario significó una auténtica revolución, tanto a nivel interno como para la atónita mirada del colonialismo europeo, que se topó de repente con un pueblo decidido a enfrentar su futuro sin muletas.

Más de medio siglo después, da la impresión de que ni las izquierdas ni las derechas occidentales han asimilado aún la capacidad de ese minúsculo «puñado de tribus» que se unieron para enfrentarse al orden colonial. En el caso español, de manera flagrante, la persistencia del Frente Polisario se sigue viviendo como un reto al espacio de poder e influencia de los partidos políticos. Se sigue sin reconocer la realidad colonial y la actualidad de la misma y, en el mejor de los casos, se plantea como un asunto de memoria histórica, como si las responsabilidades colectivas, sociales y políticas con el Sáhara Occidental formaran parte de un pasado incómodo que se puede tratar desde ámbitos académicos o jurídicos, pero nunca ligadas a la agenda actual. 

Sin embargo, la persistencia del Frente Polisario y su lucha de liberación nacional son un estorbo importante para asentar este nuevo orden mundial en el que los intereses económicos y geopolíticos priman por encima de cualquier formulación basada en los derechos, por mucho que dichas fórmulas –como la carta de las Naciones Unidas o el entramado del llamado derecho internacional– en la práctica se queden en mera declaración de intenciones. En realidad, la diferencia fundamental con el «viejo orden» del que hablaba Von der Leyen consiste en hacer explícitas las políticas coloniales e imperialistas, en lugar de disimularlas como hasta ahora.

En este marco, parce haber llegado la hora de poner fin a la osadía saharaui, porque, como es fácil de comprender, entre los múltiples conflictos que hereda el colonialismo clásico –Palestina, Kurdistán, etc., entre otros– el del Sáhara Occidental es el que, teóricamente, tendría menos posibilidades de subsistir al embate del nuevo régimen, dada su situación geopolítica, demográfica, económica, etc. 

El caso de Pedro Sánchez y el PSOE es paradigmático. Midiendo milimétricamente fuerzas e intereses, acuerda dar su apoyo −también medido− a la lucha palestina y alinearse con Netanyahu y Trump en el caso saharaui, lo cual pasa primero por ahondar la desinformación y deslegitimar al Frente Polisario como representante único del pueblo saharaui y, segundo, por negar para el caso saharaui la aplicación del derecho internacional, de las resoluciones de tribunales europeos y hasta de la legalidad estatal que, de manera contradictoria, se invocan públicamente como la única postura aceptable en política internacional. Pero, sobre todo, es necesario imponer el relato de que una solución pactada –«mutuamente aceptable» es el término utilizado– es la oportunidad de conseguir la paz y el bienestar del pueblo saharaui, aunque sea sin tener en cuenta la opinión del pueblo a quien se quiere imponer. Insisten: el momento es ahora; todos y todas debemos presionar para que así suceda. Los gobiernos –Japón es el último, por ahora, en incorporarse al relato–, las instituciones internacionales –UE en primera línea– la Internacional Socialista, las organizaciones sociales, todos debemos sumarnos a la propuesta «más creíble y realista»: que el pueblo saharaui abandone su lucha y acepte el régimen colonial bajo soberanía marroquí. 

Pero, ni Pedro Sánchez, ni Netanyahu, ni Trump han entendido la naturaleza del movimiento de liberación saharaui. El Frente Polisario no es una organización al servicio de intereses personales y partidistas −como el Movimiento Saharauis por la Paz, por ejemplo−, sino el fruto de muchos siglos de resistencia contra los intentos por aniquilar la identidad saharaui, ocupar su territorio, explotar sus recursos y someter al pueblo. Fuerzas francesas, portuguesas, marroquíes y españolas, entre otras, han pensado durante algún tiempo que lo habían conseguido. Una ilusión frustrada una y otra vez por la resistencia saharaui. 

El Frente Polisario reúne en su seno lo mejor de todas esas resistencias y se arropa en el derecho inalienable de los pueblos a su autodeterminación y en el derecho internacional a defenderlo por todos los medios. Es por eso que, 53 años después de su creación, el 10 de mayo de 1973 y de su primera acción armada, el 20 de mayo de ese mismo año, se mantiene firme en sus principios y en la representación de su pueblo. Es solo el entorno el que ha cambiado.

Jesús Garay Hinojal pertenece a la Asociación Amigos y Amigas de la RASD de Álava.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/ayer-y-hoy-del-frente-polisario