Un bulo difundido por Santiago Abascal (Vox) atribuye a la población de origen magrebí el 70% de los delitos violentos en la CAV. El servicio de fact-checking de AFP lo desmiente, aporta datos en torno al perfilado policial y subraya la manipulación interesada de las cifras oficiales.
En 2025, las personas con nacionalidad magrebí eran casi el 2% de la población de la CAV, según datos oficiales. En mayo de 2026, usuarios en redes sociales aseguraron que los magrebíes «perpetran más del 70% de los delitos violentos» en el conjunto de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, en mensajes compartidos más de 4.600 veces ese mes. Pero las detenciones de personas nacidas en países del Magreb supusieron el 29,2% del total entre enero y marzo de este año, indican datos de la Ertzaintza. La cifra viral tampoco coincide con los delitos que los expertos consultados califican de «violentos».
«Las matemáticas son ¡FACHAS! Los inmigrantes magrebíes perpetran más del 70% de los delitos violentos en la CAV pese a representar sólo el 1,7% de la población», asegura una publicación en X.

Esta afirmación fue difundida en la misma red social por ‘La Gaceta de la Iberosfera’, propiedad de la Fundación Disenso, organización que preside Santiago Abascal y verificada por AFP Factual en ocasiones anteriores. El líder de Vox publicó el mismo texto en su perfil en Facebook, y ese mensaje, junto a otros similares, se comparte también en Instagram, Telegram y Tiktok.
El relato desinformativo que destaca aspectos negativos de la migración es recurrente, ha verificado AFP Factual con anterioridad. En ocasiones, se dirige contra las personas de un origen concreto, como el magrebí. En 2025, la población de la CAV con nacionalidad de países del Magreb –Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia– era de 39.926 personas. Es decir, un 1,8% del total, según los datos más recientes de Eustat a fecha de publicación de este artículo.
Ese año, la Ertzaintza comenzó a publicar las cifras de detenciones e investigaciones según la procedencia del implicado. Esta controvertida base estadística ya fue motivo de controversia en Euskal Herria. De hecho, el pasado mes de noviembre, Beñat Zaldua publicó en NAIZ un análisis que, bajo el título «¿Qué número de pie calzan los detenidos por la Ertzaintza?», ironizaba sobre la utilidad real y el trasfondo de estos desgloses selectivos por parte de la Policía autonómica.
¿Cuáles son las cifras?
La afirmación viral coincide con el titular de un artículo de La Gaceta de la Iberosfera, en el que se especifica que el porcentaje se extrae de «los primeros nueve meses de 2025». En ese periodo, las detenciones de personas con origen magrebí fueron el 32% del total, mientras que las investigaciones se situaron en el 19,3%, según los datos de la Ertzaintza.
Las estadísticas más recientes, correspondientes al primer trimestre de este año, muestran porcentajes similares: personas magrebíes están implicadas en un 29,2% de las detenciones y en un 16,3% de las investigaciones. Estas cifras se refieren a la totalidad de motivos, no solo a los «delitos violentos» que mencionan los mensajes virales, ya que no existe una categoría específica con esa denominación en los documentos de la Ertzaintza.
No obstante, se pueden entender como delitos violentos aquellos en los que se emplea violencia, es decir, la fuerza física ejercida sobre la víctima, según definió Jacobo Dopico, catedrático de Derecho Penal en la Universidad Carlos III de Madrid, en declaraciones a AFP el pasado 27 de mayo.
En esta categoría se incluirían los motivos de homicidio y sus formas, tortura y contra la integridad, robo con violencia o intimidación, y lesiones y agresiones sexuales, cuya buena parte suele suponer violencia, según apuntó en la misma jornada Josep Maria Tamarit, catedrático de Derecho Penal en la Universitat Oberta de Catalunya.
Pero tampoco en ese caso coinciden los porcentajes con la proporción indicada en el contenido viral: en los primeros nueve meses de 2025, las detenciones de magrebíes por delitos violentos fueron del 26,5% y las investigaciones, del 15,2%; y en el primer trimestre de 2026, del 23,1% y del 13,1%, respectivamente. Únicamente hay un motivo de detención en que el porcentaje de detenciones de magrebíes supera el 70% del total: robo con fuerza en las cosas en domicilio, de enero a septiembre de 2025. Pero no es un delito violento, según Dopico y Tamarit.
Usarlo para sacar conclusiones generales sobre el colectivo es estadísticamente arriesgado, especialmente con una muestra tan pequeña, según destacó Manuele Leonelli, profesor de estadística en IE University en declaraciones a AFP el 31 de mayo.
Por otra parte, en las estadísticas de la Ertzaintza, una persona detenida dos veces por sucesos diferentes contará como dos detenidos, según precisó el departamento de prensa de la Policía autonómica a AFP el 22 de mayo.
Eso implica que técnicamente no se pueden comparar esos datos con la población total de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Leonelli ejemplificó que en un bloque de 100 vecinos, si uno solo le roba el móvil a 70 personas, ese vecino representa el 1% del edificio, pero el 59% de los robos.
Los datos aislados son insuficientes
Por otra parte, las cifras de la Ertzaintza no implican que el afectado haya perpetrado el crimen por el que ha sido detenido o investigado, explicó Dopico, considerando que es un gravísimo error confundir investigaciones o detenciones con delitos cometidos.
Asimismo, la población migrante podría estar sobrerrepresentada entre los arrestados, según expuso Tamarit, debido a que existen estudios que indican que tienen más riesgo de ser detenidos, especialmente en aquellos casos en que puede operar el racial profiling o la tendencia de la Policía a percibir como más sospechosas a personas con cierto perfil.
Esta realidad se alinea con la tesis ya expuesta en NAIZ el pasado mes de abril, titulada «En caso de sospecha, un extranjero tiene el doble de posibilidades de ser detenido». Aquel reportaje incidía precisamente en cómo los sesgos policiales y la condición de extranjería multiplican las probabilidades de arresto, inflando artificialmente las estadísticas.
Para Yoan Molinero Gerbeau, investigador sénior del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de Comillas, relacionar el país de origen con la delincuencia es una trampa demográfica, ya que la nacionalidad no determina la propensión de nadie a delinquir, si bien en ciertos grupos nacionales puede haber más desempleo y precariedad.
La cuestión socioeconómica sí se puede relacionar con una mayor probabilidad de cometer un crimen, explicó Francesco Pasetti, investigador del área de Migraciones de CIDOB y profesor en la Universidad Pompeu Fabra.
Además, Pasetti agrega otros elementos a tener en cuenta, como la mayor visibilidad de los crímenes de las clases bajas –un robo en un supermercado frente a una estafa financiera– y las características demográficas de la población migrante, más joven y masculinizada, aspectos que se correlacionan con la propensión a cometer un crimen.
Así, para entender algunos fenómenos, existen factores más relevantes que los datos, según Pasetti, que por sí solos, no sirven para comprender la realidad.


