En este país donde nadie dimite, a casi nadie cesan y tantos dirigentes se apresuran a poner la mano en el fuego por un presunto corrupto de su propio gremio, el cese fulminante de la directora –la primera mujer directora en 85 ediciones— de la Feria del Libro de Madrid debiera haber sido considerado un notición de portada. Y, sin embargo, algunos medios han dejado pasar la noticia sin mayor empeño.
Por ejemplo, el diario El País –el más importante de toda la prensa nacional–, en su edición en papel del 7 de julio, lleva la noticia nada menos que a la página 42, casi al final del periódico (que tiene 48 páginas, contando la contraportada), detrás de los deportes, y medio desapercibida (página par), sin siquiera darle una página entera entre las de ‘Cultura’ (o lo que en esa redacción consideran tal cosa). La portada, en cambio, se la dedican al fútbol, la FIFA y el presidente Donald Trump. Muy bien, ‘cultura futbolística’, pero lleven esas noticias de alienación mundial a las páginas que les corresponden, las de deportes, ¿no?
Una vez expuestos estos preámbulos, ¿qué cuenta la mencionada página 42 sobre el asunto?: “La directora de la Feria del Libro de Madrid, Eva Orúe, fue destituida ayer de su cargo. El despido inmediato le ha sido comunicado esta mañana… (…)”. Y, a continuación, el diario recoge textualmente las explicaciones de la ya exdirectora: “No comparto ninguna de las razones que han alegado, pero tienen la potestad de rescindir el contrato”. ¿Y cuáles son esas razones?: “En la nota de prensa difundida por la Asociación de Librerías de Madrid anunciando el cese no se explicitan los motivos tras su decisión”, aclara El País.
Bueno, bueno… La 85ª edición (2026) de la Feria del Libro de Madrid finalizó el 14 de junio. Su directora fue cesada de su cargo en la mañana del 6 de julio, cuando el presidente del Gremio de Libreros le comunicó el “despido inmediato”. Y estamos hoy (la fecha de edición del periódico) a 7 de julio. La pregunta del millón: ¿por qué fue cesada?: la Asociación de Librerías de Madrid justificó el despido, oficialmente, como un «cambio de ciclo» para iniciar una nueva etapa.
¿Qué “ciclo” y qué “nueva etapa”? No se sabe. Pero sí sabemos –y así lo publica la prensa— que la propia exdirectora, Eva Orúe, ha declarado no compartir los motivos alegados para justificar su cese “inmediato”. El resto de la información publicada se extiende en comentar que el cese se produce tras una edición marcada poruna caída en las ventas respecto al año anterior, condiciones meteorológicas adversas y el impacto mediático de eventos paralelos como la visita del Papa León XIV. Hasta aquí los hechos y los dichos. A partir de aquí, supuestos y presunciones, puesto que algo falta y falla en todo este extraño relato. Veamos.
Presunciones, pero no de inocencia
Como ya ocurriera anteriormente con la entonces ministra de Asuntos Exteriores, Arantxa González-Laya, y con el reputado periodista experto en cuestiones del Magreb, Ignacio Cembrero, entre otros, ahora le ha tocado el turno –es mi aventurada presunción– a la hasta ayer mismo directora de la Feria del Libro de Madrid, cesada fulminantemente de su cargo por presuntas exigencias del Makhzen marroquí, siempre ‘presuntamente’, a tenor de lo que sigue.
La periodista y gestora cultural Eva Orúe (Zaragoza, 1962), se licenció en Ciencias de la Información, rama de Periodismo, por la Universitat Autònoma de Barcelona. Compaginó sus estudios con prácticas tempranas en varias emisoras de radio. Trabajó durante seis años junto al comunicador Luis del Olmo en el programa Protagonistas. Posee un doctorado internacional “vivido sobre el terreno”, en Francia, Reino Unido y Rusia. Ejerció como corresponsal en el extranjero durante una década, cubriendo la actualidad en ciudades como Londres, París y Moscú. Es autora de varias obras, como La segunda oportunidad o Rusia en la encrucijada, Cofundadora de la agencia de comunicación y contenidos Ingenio de Divertinajes, ha sidola primera mujer de la historia en asumir la dirección de la Feria del Libro de Madrid, cargo del que ya se ha dicho que ha sido cesada. El propio presidente dela Asociación de Librerías de Madrid, Luis Miguel Tigeras Sierra, le comunicó el “despido inmediato”.
Aunque nadie lo diga –y tal vez, tampoco pueda probarse–, me temo que Marruecos ha tenido algo que ver en este cese de la directora de la Feria. O más bien mucho que ver, dada la eficacia de sus poderosas ‘influencias’. Marruecos no da puntada sin hilo y no deja escapar por las buenas ninguna oportunidad favorable a sus intereses. Como ya hizo en la agonía del dictador Francisco Franco, con la Marcha Negra y los Acuerdos de Madrid; o como cuando obligó a cesar a la ministra de Asuntos Exteriores, Arantxa González-Laya, por permitir la entrada, por razones humanitarias, del líder del Frente Polisario y presidente de la RASD, Brahim Ghali, gravemente enfermo de Covid-19. O cuando exigió la cabeza del periodista Ignacio Cembrero y su expulsión del diario El País, acusándole nada menos que de “enaltecimiento del terrorismo” y, posteriormente, de “acción de jactancia”, persiguiéndole reiteradamente hasta los tribunales (que, por lo demás, archivaron las demandas marroquíes y condenaron a estos a pagar las costas judiciales) y prosiguiendo la persecución con infundios, libelos y críticas mordaces.
Simposio cancelado
El hecho cierto en todo esto es que, en sus últimos días, la Feria del Libro de Madrid canceló un acto de patrocinio e intencionalidad dudosos, presentado en forma de charla-coloquio y titulado «Sáhara: patrimonio, identidad y vías de desarrollo a la luz de las transformaciones contemporáneas». O sea, la consabida versión marroquí para blanquear la ocupación militar ilegal del Sáhara Occidental, y en cuyo blanqueo intervendrían una decena de especialistas y enviados ad hoc. Pero en cuanto los responsables de la organización de la Feria se apercibieron de lo inadecuado de tal montaje para los fines acordados en el reglamento ferial, se apresuraron a alegar un «fallo interno» y, en consecuencia, a retirar el acto de la programación por no ajustarse a los criterios de pluralidad, neutralidad y sensibilidad exigibles en el evento.
El simposio original, del cual este coloquio de la Feria del Libro iba a ser la sesión de clausura, estaba compuesto por seis ponencias específicas y se proponía de esta manera: “La mesa redonda se desarrollará como sesión final de un simposio científico, organizado por investigadores del sur de Marruecos, sobre las características culturales del Sáhara marroquí. En el simposio se presentarán ponencias, cuyas principales aportaciones quedarán reflejadas en dicha mesa redonda. Los temas del simposio son los siguientes: arqueología e historia en Laayoune-Sakia El Hamra; género y danza hasaní; hassaniya en la escuela marroquí: visión pedagógica; caravanas comerciales en el Sáhara: mercancías y saberes; modelo de desarrollo de las provincias del sur de Marruecos (2015-2025); economía marítima en el sur de Marruecos, infraestructuras portuarias y desarrollo (1975-2025)».
El simposio contaba con un panel de diez ponentes o intervinientes adscritos a ministerios sectoriales del Gobierno marroquí o a universidades del país: Slimane Douih, el perfil más visible del encuentro; director del Center of Hassani Studies and Research de El Aaiún, un centro oficial dependiente de forma directa del Ministerio de Cultura de Marruecos, además de figurar en proyectos de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez. Mohamed Fnidou, funcionario vinculado formalmente al Ministerio de Educación de Marruecos; Mohammed Bounit, Aidda Lakhrif, Hafid Zdaidat, Daida Boughantar, Tlaty Tarik, Ahmed El Ahmadi, Nafii Khayay Fatima Lahssini.
Hasta donde se sabe, el panel de ponentes no incluía a ningún docente español independiente ni tampoco a representantes de la comunidad académica saharaui o el Frente Polisario. Todos los intervinientes operaban bajo el paraguas de centros vinculados a la proyección del posicionamiento de Rabat, tales como el Groupe de Recherches et Études sur le Littoral du Sahara (un consorcio de investigadores marroquíes especializado en las regiones costeras del sur) o el Centre Marocain des Études et Recherches Stratégiques (CMERS), un laboratorio de ideas con sede en Rabat alineado con los intereses geopolíticos y securitarios gubernamentales.
Tal configuración de ponentes fue la que determinó que la Feria del Libro cancelara el acto, admitiendo que se había vulnerado el principio de neutralidad, al presentarse como un simposio puramente académico cuando, en la práctica, era una delegación institucional de una sola de las partes en el conflicto del Sáhara Occidental, concretamente la del país invasor y ocupante.
Del seguimiento de los trabajos de los intervinientes citados, puede decirse que las conclusiones académicas y las publicaciones que este grupo de ponentes (y los centros que promovían el acto) difunden en sus canales oficiales, están totalmente alineadas con la doctrina de Estado del Reino de Marruecos. Sus tesis no se enmarcan en la investigación librey neutral, sino en una estrategia que la ciencia política denomina «diplomacia académica», diseñada para tratar de legitimar internacionalmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Su producción intelectual puede agruparse en cuatro grandes bloques:
1) Justificación de la «marroquinidad del Sáhara». Sus estudios históricos y arqueológicos intentan demostrar que siempre existieron vínculos jurídicos y de pleitesía (bay’ah) ininterrumpidos entre las tribus saharauis y los sultanes de Marruecos antes de la colonización española. Y, en consecuencia, defienden que la marcha de España en 1975 no dejó inconcluso un proceso de descolonización pendiente, sino que dio paso a una «recuperación legítima» y a la «reunificación de la integridad territorial» del país.
2) El concepto de las «Provincias del Sur» y su éxito económico. Los artículos de carácter socioeconómico se orientan exclusivamente a ensalzar el plan de desarrollo para las provincias del sur impulsado por el rey Mohamed VI. En consecuencia, publican informes y estadísticas que muestran que la inversión estatal en grandes infraestructuras (como el puerto de Dajla Atlántico, carreteras y plantas de desalinización) ha traído prosperidad regional. Presentan esto como la prueba definitiva de que la integración en Marruecos es la única vía viable de desarrollo socioeconómico. Para nada mencionan la emigración fomentada y subvencionada de cientos de miles de colonos marroquíes al territorio saharaui para modificar la estructura demográfica del territorio a descolonizar –un crimen internacional que viola la Convención de Ginebra–, la calamitosa situación de la población autóctona, que vive prácticamente en una cárcel a cielo abierto y, mucho menos, la situación infrahumana y cruel de los presos políticos saharauis en las cárceles marroquíes o el paradero de los cientos de desaparecidos saharauis.
3) Asimilación cultural y deslegitimación de la identidad diferenciada. En el plano sociolingüístico, sus publicaciones abordan la cultura y el dialecto local (hasanía) no como un elemento de identidad nacional propia del pueblo saharaui, sino como una «variante regional» de la rica diversidad folclórica marroquí. De esta manera, concluyen que la inclusión del hasanía en los planes de estudio del Ministerio de Educación de Marruecos es un éxito de integración, vaciando el idioma saharaui de cualquier connotación política asociada al derecho de autodeterminación.
4) Descalificación jurídica de las tesis del Frente Polisario: Sus análisis geopolíticos y de seguridad estratégica (particularmente los del Centre Marocain des Études et Recherches Stratégiques) se dedican nada menos que a rebatir las resoluciones de la ONU y las sentencias de tribunales internacionales (como el Tribunal de Justicia de la Union Europea, TJUE). Por eso, sus textos califican sistemáticamente la opción de un referéndum de autodeterminación como una «ilusión obsoleta e impracticable». En su lugar, promueven en todos sus foros que el Plan de Autonomía marroquí es la única solución realista y jurídicamente válida para el conflicto. Nada nuevo bajo el sol, pero que conviene recordarlo en este contexto: el envío de todo este personal propagandístico a la Feria del Libro de Madrid a colocar estos mensajes “como si tal cosa”…
Para no dar visibilidad a las verdaderas razones del cese “inmediato” (que no son ni la climatología adversa ni la vista del Papa ni la cifra de ventas, ‘razones’ que rechaza expresamente la ya exdirectora Eva Orúe), se ha dejado pasar más de medio mes (la 85ª Feria del Libro de Madrid finalizó el 14 de junio de 2026) desde la supresión del mencionado simposio promarroquí y se ha esperado a una fecha «adecuada» (ya metidos en periodo de vacaciones veraniegas, con abundante calor y piscinas donde las haya, además de la celebración de los numerosos partidos del Mundial de Fútbol, etcétera) para cumplir con las exigencias –siempre presuntas y siempre según mi personal opinión- del poderoso vecino del sur, opinión que será descartada, o su autenticidad negada, una y otra vez por los pontífices de la mentira y la ocultación, esos que ponen la mano en el fuego, pero que ‘trabajan’ mediante la política de la chequera. Ça va de soi.
El acto había sido propuesto y organizado por la Librería y Editorial Diwan, como quedó reflejado explícitamente en los comunicados oficiales y notas de prensa emitidos por la dirección de la Feria y las agencias de noticias y prensa generalista (como la Agencia EFE o el diario El País) el día 10 de junio de 2026, fecha en la que se retiró el acto.
Tras recibir fuertes quejas de diversos colectivos, la Organización de la Feria aclaró que el acto formaba parte de la programación del Espacio Talento a Bordo, patrocinado por la aerolínea Iberia.Esta compañía financia y da nombre al espacio como patrocinadora, pero cede la programación de ciertos tramos horarios a la dirección de la Feria del Libro. Fue en uno de esos espacios gestionados de forma indirecta donde la Editorial Diwan logró ‘colar’ la polémica charla-coloquioo simposio sobre el Sáhara [¡Occidental ocupado!], un contenido del cual Iberia se desmarcó de inmediato, reafirmando ser totalmente ajena a la propuesta. Iberia exige (y la Feria así lo tiene estipulado) el cumplimiento riguroso de la neutralidad geopolítica e institucional. Queda totalmente prohibido el uso de la marca Talento a Bordo para albergar ponencias unilaterales, propaganda gubernamental o actos que puedan herir sensibilidades diplomáticas internacionales.
El contenido específico del simposio
Las ponencias recogidas en el programa oficial de la Feria se orientaban, a simple vista, a la defensa y asimilación de la soberanía del régimen alauí sobre el territorio saharaui a través de los siguientes bloques temáticos:
Historia y Arqueología: Ponencia titulada «Arqueología e historia en El Aaiún-Saguía el-Hamra», impartida principalmente por Slimane Douih (vinculado al Center of Hassani Studies and Research, dependiente del Ministerio de Cultura marroquí), en la que se trataría de vincular el patrimonio histórico local a la herencia del Estado de Marruecos.
Identidad y Lengua: Charlas sobre el «Hassanía en la escuela marroquí: visión pedagógica» y «Género y danza hasaní». Consistía en un enfoque donde el dialecto árabe tradicional de los saharauis (el hassanía) se analizaba bajo los parámetros de integración del sistema educativo de Marruecos.
Economía y Rutas de Comercio: Bloque centrado en las «Caravanas comerciales en el Sáhara: mercancías y saberes».
Modelo de Desarrollo Geopolítico: Ponencias explícitamente alineadas con la estrategia económica del Gobierno de Rabat, denominada «Modelo de desarrollo de las provincias del sur de Marruecos (2015-2025)» y «Economía marítima en el sur de Marruecos, infraestructuras portuarias y desarrollo (1975-2025)». Como es sabido, la fecha de 1975 coincide políticamente con la Marcha Verde (Marcha Negra para los saharauis) y el inicio de la ocupación civil y militar marroquí.
La retirada del simposio por parte de la dirección de la Feria generó reacciones políticas enfrentadas (colectivos prosaharauis frente a los círculos de presión marroquíes o promarroquíes), como viene siendo habitual en el medio siglo que llevamos ya de ocupación militar del Sáhara Occidental por Marruecos.
Entidades y sectores marroquíes y los promotores del simposio (asociaciones y centros de investigación marroquíes copatrocinados de una u otra forma por Rabat) criticaron duramente la cancelación del evento, tachándola de acto de censura ideológica que atacaba la pluralidad, la libre investigación académica y el debate científico de índole histórico-social en España.
Por su parte, los movimientos de solidaridad con el pueblo saharaui, la comunidad saharaui, la representación oficial del Frente Polisario en España y formaciones políticas de izquierda, como el Partido Comunista de España (PCE) y Sumar, emitieron comunicados urgentes denunciando la gravedad de «normalizar y asimilar culturalmente» un conflicto que Naciones Unidas reconoce bajo el derecho inalienable de autodeterminación. Exigieron responsabilidades por prestar soporte logístico corporativo a las tesis del régimen marroquí, lideraron las quejas formales y la movilización, calificando al evento como un acto de «blanqueamiento» de la ocupación ilegal del Sáhara Occidental y, finalmente, celebraron la anulación del acto como una «victoria de la legalidad internacional» frente a los intentos del país vecino de imponer discursos unilaterales.
La Dirección de la Feria del Libro, a través de su entonces directora, Eva Orúe, calificó el episodio como un error de sus filtros internos, considerando que «nunca debió haber pasado», porque una feria cultural pública no debe usarse como un vehículo de propaganda política unilateral, y que el acto en cuestión nunca debió incluirse en la programación de la Feria, por no ajustarse a los criterios de neutralidad institucional exigidos
O sea que, al final, se descubrió el pastel y se acabó la fiesta… de momento… La directora se llevó la peor parte, con un cese fulminante, presuntamente por las fuertes presiones de Marruecos, que acumula trofeo tras trofeo y cabeza tras cabeza. En este caso, la de Eva Orúe. Hace algún tiempo –todo el mundo lo sabe–, la de Arantxa González-Laya. Ahora, el siguiente asalto de Marruecos está en la Universidad española.
El próximo reto de Marruecos: la Universidad española
Mientras que anteriores intentos han fracasado o quedado completamente congelados en la Universidad de Salamanca (USAL) y en la Universidad de Jaén (UJA), Marruecos ha conseguido, sin embargo, abrir oficialmente sus cátedras patrocinadas en la Universidad de Córdoba (UCO) y en la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona.
Las incursiones de Rabat en los campus de Salamanca y Jaén se detuvieron debido al fuerte rechazo social, las protestas estudiantiles y las críticas por la falta de libertad de cátedra en Marruecos. La Universidad de Salamanca (USAL) fue el primer gran intento del régimen alauita en 2023. A pesar de ser presentada formalmente en la sede de Casa Árabe, la enorme polémica interna en el campus por la procedencia de los fondos, las dudas sobre la independencia intelectual y un cambio en el Rectorado terminaron por congelar la cátedra antes de que iniciara sus actividades.
En el caso de la Universidad de Jaén (UJA) se exploró una cátedra orientada a Estudios Sociales y Jurídicos mediante convenios marco con universidades marroquíes. La iniciativa fue frenada drásticamente por la presión de colectivos saharauis y sindicatos estudiantiles, que denunciaron que el proyecto servía para blanquear la ocupación militar de Marruecos en el Sáhara Occidental.
Las cátedras abiertas con éxito son las de Córdoba y Tarragona. En julio de 2025 se creó la Cátedra de Relaciones Hispano-Marroquíes Fátima Al Fihri en la Universidad de Córdoba (UCO). Está cofinanciada directamente por la Embajada de Marruecos y supervisada por una comisión mixta en la que participa la propia embajadora de Marruecos. Su objetivo oficial es fomentar la investigación conjunta y el diálogo cultural.
Por lo que respecta a la Universitat Rovira i Virgili (URV), en diciembre de 2025 la universidad de Tarragona aprobó la creación de la Cátedra de Estudios sobre Marruecos, oficialmente para estrechar la cooperación científica, fomentar la movilidad académica y los lazos vecinales en el entorno del Mediterráneo.
Estas iniciativas académicas forman parte de una estrategia de diplomacia pública y «poder blando» (softpower) del reino alauita para mejorar su imagen y moldear el relato político en España. Así lo señalaba El Independiente: “Marruecos financia una segunda cátedra en una universidad española tras los intentos frustrados de Salamanca y Jaén”. ¡Aux armes, citoyens!
Luis Portillo Pasqual del Riquelme es doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y autor de «En defensa de la causa saharaui. Testimonios de denuncia, resistencia y solidaridad» (Círculo Rojo, oct. 2024).
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


