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Aquel 19 de julio de 1936

Fuentes: Rebelión

El 19 de julio de 1943, mientras el Ejército Rojo recuperaba la iniciativa estratégica en el frente oriental, la Alemania nazi -tras su derrota en Stalingrado- pasaba a la defensiva. Habían transcurrido exactamente siete años del fallido golpe militar nacionalcatólico y  algo más de cuatro que había finalizado la Guerra de España. Sin embargo, aún faltaba más de un año para que “La Nueve”, 9ª compañía de la división del general Leclerc, formada mayormente por combatientes republicanos españoles, liberase París el 25 de agosto de 1944.

Hoy, en la Cátedra Mayor del Ateneo de Madrid, 90 años después de aquel 19 de julio de 1936, se ha celebrado un acto de homenaje a la resistencia de la República. Aquí os dejo el texto de mi modesta contribución, que ha sido leído por Miguel Pastrana de Almeida, presidente de la Agrupación Ateneísta Juan Negrín, presentador del acto junto al profesor Pedro García Bilbao. Mi reconocimiento agradecido a ambos ilustres compañeros.

Compañeras y compañeros, amigas y amigos:

Hay fechas que pertenecen para siempre a la conciencia de los pueblos. El 19 de julio de 1936 es una de ellas.

La víspera del 19 de julio se  materializó el golpe militar contra el gobierno legítimo de la República. Fue la respuesta de las clases dominantes españolas -terratenientes, alta burguesía, jerarquía eclesiástica, así como sectores monárquicos y fascistas del ejército- frente al avance del movimiento obrero y campesino.

El 19 de julio de 1936 la respuesta de la clase trabajadora fue la revolución. En numerosas regiones del Estado español, logró  aplastar la sublevación, iniciándose la Guerra Civil. Se desarrollaron experiencias que cuestionaban directamente la propiedad privada de los medios de producción: colectivizaciones industriales, ocupaciones de tierras y formas de poder popular emergieron en numerosas zonas en las que fracasó el golpe militar.

La victoria franquista, tres años después, significó la derrota de estas experiencias y la destrucción física y política de las organizaciones obreras.

Miles de militantes fueron asesinados, encarcelados o enviados al exilio. Los sindicatos de clase fueron ilegalizados. Los partidos obreros fueron perseguidos sistemáticamente.

El régimen impuesto tras la derrota militar de la República, fue una dictadura genocida para garantizar la restauración y defensa del poder de las clases dominantes. Su poder había sido debilitado tras las elecciones generales, que dieron la victoria al Frente Popular el 16 de febrero de 1936, y no lo toleraron.

El ejército de Franco ocupó una posición central en esa estructura política. No era simplemente una institución estatal más. Había sido el instrumento fundamental de la contrarrevolución.

Los altos mandos militares adquirieron un enorme poder político, económico y simbólico. El propio dictador era un militar monárquico, y gran parte de la falsa legitimidad del régimen se fundamentó en una victoria militar apoyada por Hitler y Mussolini. Ese es el origen y la pretendida legitimidad de la actual monarquía parlamentaria: las leyes de sucesión decretadas por Franco.

El 19 de julio simboliza, por tanto, mucho más que la defensa del Estado republicano.  Representa la irrupción de la clase trabajadora como sujeto consciente de la historia. Sabía que el fascismo no pretendía únicamente derribar un gobierno; aspiraba a destruir la posibilidad misma de que los trabajadores decidieran su propio destino.

En ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao, el pueblo organizado levantó barricadas, ocupó fábricas, distribuyó armas, improvisó hospitales y convirtió las calles en trincheras de libertad.

Cada fábrica defendida, cada cuartel tomado, cada barrio liberado era la expresión de una fuerza nacida de la conciencia colectiva.

Las mujeres republicanas sostuvieron la producción, organizaron la retaguardia y empuñaron las armas junto a sus compañeros. El heroísmo fue la decisión cotidiana de resistir cuando todo parecía perdido.

La defensa de la República fue también la defensa de las conquistas obreras, de la reforma agraria, de la escuela pública, de los derechos laborales y de la posibilidad de construir una sociedad donde el trabajo estuviera por encima del privilegio y la explotación.

Aquellos hombres y mujeres combatientes comprendieron que el fascismo no era simplemente una forma distinta de hacer política. Comprendieron que representaba la violencia organizada para preservar un orden social basado en la desigualdad, en el dominio de unos pocos sobre la inmensa mayoría. Sabían que, si el golpe triunfaba, vendrían la persecución, la cárcel, el exilio y la muerte. Y aun así decidieron resistir.

Por eso siguen conmoviendo las palabras que Albert Camus escribió años después: «Los hombres de mi generación tienen a España en el corazón». «En España aprendieron que se puede tener razón y ser derrotado; que la fuerza puede destruir el alma; y que hay ocasiones en que el coraje no obtiene recompensa».

Hoy no recordamos un golpe genocida. Recordamos un ejemplo. El ejemplo de un pueblo que, frente al fascismo, eligió resistir.

Que su memoria siga iluminando nuestro presente.

¡Memoria, república y libertad!

Obituario: Rendimos homenaje al compañero y amigo, recientemente fallecido Floren Dimas Balsalobre (1950-2026), Oficial del Ejército del Aire, presidente (2022-2024) de la Asociación Civil Milicia y República (ACMYR), vicepresidente de la Asociación por la Memoria Militar Democrática (AMMD), y delegado de la Asociación Archivo, Guerra y Exilio (AGE). Su gigantesca labor como investigador histórico es imperecedera, en particular de la criminal represión franquista. Nos queda su valiosísimo legado y su ejemplar trayectoria republicana. Era, sencillamente, un hombre bueno, culto y generoso.

Colectivo Anemoi.

París, 19 de julio de 2026

Manuel Ruiz Robles. Capitán de Navío retirado, antiguo miembro de la UMD.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.