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¿Qué pasa en el Congo? (y III)

Aquellos que deciden frente a aquellos que se rebelan

Fuentes: Rebelión

Ahora Paul Kagame invade una vez más el riquísimo Congo. Y «aquellos que cuentan» callan. O eso parece. Pero en realidad, hablan bastante entre ellos en los lujosos despachos en los que toman inconfesables decisiones que, colateralmente, conllevarán la aniquilación de millones de seres humanos. Porque, a diferencia de la de Kuwait, esta invasión es […]

Ahora Paul Kagame invade una vez más el riquísimo Congo. Y «aquellos que cuentan» callan. O eso parece. Pero en realidad, hablan bastante entre ellos en los lujosos despachos en los que toman inconfesables decisiones que, colateralmente, conllevarán la aniquilación de millones de seres humanos. Porque, a diferencia de la de Kuwait, esta invasión es suya y Kagame su hombre. En la mayoría de los grandes medios aparece camuflada como «guerra civil» o «rebelión». Muchas/os parecen también empeñados en imponer la tesis de que todos son igual de criminales. Enumeran todas las violaciones de derechos humanos sin jerarquización ni análisis político. Si estos analistas nos explicasen la guerra civil española o los años del nazismo, no nos enteraríamos de si hubo agresores iniciales o no, si los agresores fueron Franco y Hitler o la República y Churchill. «Todos son culpables», «también los aliados arrasaron Dresde»… nos dirían. Y para referirse a Nkunda, responsable de crímenes contra la humanidad, usan el término «disidente» sin más, abusando del desconocimiento del lector. Seguro que esos analistas no se atreverían a describir a Pinochet como el general disidente, sin más. No sería políticamente correcto. Pero en este conflicto todo está permitido.

El «accidente»

Así también, el general Romeo Dallaire, comandante de la Misión de la ONU en Ruanda en 1994, se permite calificar de «accidente» el terrible atentado terrorista del 6 de abril. Accidente en el que fueron asesinados los presidentes hutu de Ruanda y Burundi junto a otra decena de personas y que fue el desencadenante final de esta inmensa tragedia que no acaba. Como el «accidente» que tuvo John F. Kennedy en Dallas. Es inútil que su superior Jacques-Roger Booh Booh y su compañero el coronel Luc Marchal lo hayan dejado en evidencia, sigue siendo uno de los héroes de la doctrina oficial y el protagonista de costosas películas. La propaganda en esta tragedia es como una apisonadora que aplasta todas las evidencias. Los motivos que van ya trascendiendo de la dimisión del general Vicente Díaz de Villegas, comandante de la Misión de la ONU ahora en el Congo, recuerdan demasiado a aquella situación anterior. Dallaire recibía órdenes directas de Washington, «puenteando» a su superior y manteniendo una estrecha relación con Kagame y los demás mandos del FPR. Unos y otros boicotearon cualquier intervención internacional para detener el genocidio. Ahora Dallaire y Kagame recorren el mundo como víctimas, reprochándonos el haber abandonado a Ruanda. Entre tanto el informe Hourigan, que aporta importantes revelaciones sobre la responsabilidad de Kagame en el doble magnicidio, sigue embargado por la ONU.

Cinismo en la ONU y la UE

Hoy la ONU en el Congo, como anteriormente en Ruanda, es un instrumento útil: supervisa, controla, está ahí. Junto a los líderes de la UE, median entre los agredidos y el agresor. Sobre éste pesa una condena internacional, pero le dispensan un tratamiento exquisito. Le agradecen su magnanimidad. Nkunda, que representado por Azarias Ruberwa, recogió un ridículo número de votos en las pasadas elecciones (que fueron ejemplares e impecables) y que ahora intentan alcanzar el poder por la vía de los crímenes de guerra, es tratado con mayores honores que Joseph Kabila, el legítimo presidente. Éste, a diferencia de Nkunda, dicen, es más intransigente, se niega a negociar. Lo que no cuadra es que, a pesar de tanta magnanimidad por parte de Nkunda (que decide una y otra vez el alto el fuego unilateral, que permite pasillos humanitarios, que proclama su voluntad de colaborar generosamente en el logro de la paz), sus tropas prosigan los combates. Nuestro mundo no ha aprendido nada sobre el modo cómo desde 1990 a 1994 estos alumnos aventajados de Maquiavelo destrozaron el pueblo de Ruanda. Negociaciones: fachada, escenario, mientras se avanza militarmente. Cinismo en dosis imposibles de digerir. El cinismo de estas gentes, de sus protectores internacionales y de muchos responsables de una ONU inoperante, por esos grandes padrinos controlada.

La Audiencia Nacional

El pasado día 6, sólo unos días después de la sonada dimisión de un español como comandante de la MONUC, dimisión que los congoleses han sabido reconocer y agradecer, dos acontecimientos han estrechado más aún los vínculos de España con el Congo. Ambos son muy reveladores de las claves ocultas de este conflicto. El primero de ellos ha tenido por escenario la Audiencia Nacional y tiene que ver con el cercano pasado, con lo acontecido en Ruanda y el Congo entre 1990 y el 2001. El segundo, en el Senado, se refiere a la presente crisis en el este del Congo. En la sala cuarta de la Audiencia Nacional, de la que es titular el Juez Fernando Andreu Meralles, cuatro testigos protegidos declararon precisamente sobre hechos pasados que se corresponden exactamente, punto por punto, con los que ahora son noticia en todos los medios. Realizaba el interrogatorio el representante legal de nuestro Forum y de las familias de las víctimas españolas, ruandesas y congolesa, así como de diversos ayuntamientos españoles, el abogado Jordi Palou Loverdos.

Paul Kagame, el mayor criminal en activo

Estos hechos conducen a la conclusión de que, tal y como muchos creemos desde hace ya años, Kagame es el mayor asesino en activo de nuestro mundo. Los hechos se pueden clasificar en tres apartados: 1º Un comando, formado por dos tutsi ruandeses del entorno del presidente Laurent Kabila, organizaron su asesinato así como el de su asesino, por orden de Paul Kagame. El motivo era el impedir importantes acuerdos comerciales con países como China o Venezuela. 2º En la primera invasión del Congo, antes Zaire, Kagame ordenó arrasar con armas pesadas campos como el de Nyamiranwe (en el que fueron asesinados los cuatro maristas españoles) o Katale, con pleno conocimiento de que en ellos no había ni un sola arma, ni un solo miembro de las ex FAR. 3º Kagame dirigió el pillaje sistemático de bancos congoleses así como de sus minerales, en especial diamantes y coltán. Un día fueron descargadas en la residencia de Kagame 20 baúles, de más de un metro cúbico cada uno, llenos de billetes usados de 100 dólares y se trasladaron contenedores de diamantes y sacos de 50 kilogramos de coltán desde el este del Congo a Rwanda.

El Senado

A la misma hora que en la Audiencia, en el Senado hubo un intenso debate (que solo puedo recoger aquí telegráficamente) sobre un presente que resulta ser la exacta repetición de los acontecimientos que en ese mismo momento eran denunciados ante el Juez Andreu. Acontecimientos que sólo en el Congo ocasionaron más de 5 millones de víctimas. El ministro Miguel Ángel Moratinos realizó una exposición sobre la generosa Cooperación Intenacional española. Pero el senador por las Islas Baleares, Pere Sampol, del Bloc per Mallorca, cuestionó el hecho de que España tenga que ayudar al riquísimo Congo con 790 millones de euros, mientra que «aquellos que cuentan», están impidiendo, mediante los ataques criminales de Ruanda y Nkunda, que ese país pueda disfrutar de sus acuerdos comerciales con China por un monto de casi 10.000 millones de dólares. Con ellos se podrán reconstruir importantes infraestructuras, pagar a sus fuerzas armadas, etc. Esto último preocupa en especial a los atacantes y a sus padrinos. Están muy interesados en que sigan como ahora: sin cobrar, desmotivadas, propensas a un pillaje que las desacredita.

La Resolución

Tal análisis provocó una reacción bastante condescendiente del ministro. A pesar de que, evidentemente, no estaba bien informado, se consideraba en la posición del que sabe. Pero precisamente ayer, dos semanas después de ese debate en el Senado, ya se hicieron públicas la exigencias de Nkunda al representante de la ONU, Olusegun Obasanjo. La primera de ellas: la revisión de los acuerdos con China. Las seis restantes, puro relleno. De todos modos, poco después, el día 11, los representantes del PSOE aprobaron en el Pleno del Senado la moción del Bloc y de CiU. En ella, en el punto 3, se insta a la ONU a proteger al Congo de agresiones y a garantizar su independencia. Y en el 4, «a garantizar que un Estado soberano como el Congo pueda gestionar y controlar sus recursos naturales de acuerdo con el derecho internacional y establecer libremente convenios comerciales con cualquier Estado».

El Auto, algo más que ayuda humanitaria

El senador estaba especialmente molesto por la sonrisa y el gesto de condescendencia del ministro en el momento en que él se refirió al Juez Andreu y a su Auto, en el que se dicta orden de arresto contra 40 máximos cargos del Gobierno de Ruanda. El Auto no se refiere a las grandes masacres que de abril a julio de 1994 cometieron los extremistas hutu porque ellas son competencia del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. En la réplica, el senador centró en ello toda su energía, recordó al ministro que el juez y el Auto son un referente mundial en Justicia Internacional y le recomendó su lectura si realmente desea entender esta gran tragedia. En estos momentos la secretaria de Estado de Cooperación está en el Congo. El problema es que no hay posibilidad de acceso a la zona controlada por Nkunda. Ya conocemos estas historias de obstrucción a los observadores y de limpiezas étnicas. En 1997 Caritas Española, en un encomiable gesto de trasparencia, publicó una carta a sus donantes explicándoles que, a pesar de haber recibido cientos de millones de pesetas, no podía acceder a la zona del Congo controlada por el FPR.

Las peticiones del Gobierno del Congo

Y también este fin de semana viajará allí el secretario de Estado de Asuntos Exteriores. Al parecer se entrevistará con miembros del Gobierno y la Asamblea Nacional congolesa. Aunque ya sabemos desde hace semanas sus dos peticiones. La segunda de ellas tiene mucho que ver con España. Las hicieron públicamente a la ONU: Que no se los abandone frente a las agresiones de Ruanda. Y que, en cumplimiento del mandato del Juez Andreu, se arreste a aquellos de los 40 inculpados que, como el general Karake Karenzi, no sólo están en el exterior de Ruanda sino que incluso ocupan cargos dentro de las mismas Naciones Unidas. Ya es hora de que el Gobierno español empiece a hacer algo en ese sentido. En nombre de tantas víctimas ruandesas y congolesas a las que nuestro Forum representa, le haría la misma recomendación que hizo el senador Pere Sampol al ministro y, días después en el Pleno, a todas sus señorías al final de su intervención: Señor secretario de Estado, si quiere entender este inmenso lío, lea el Auto del Juez Andreu. Lo encontrará en: www.veritasrwandaforum.org Entenderá que lo que le hubiese gustado a su ministerio no era posible. No se pueden evitar los conflictos diplomáticos. No se puede perseguir sólo el asesinato de los 9 españoles. En primer lugar, porque según la Justicia Universal, eso sólo es posible en el marco de crímenes contra la humanidad. Y en segundo lugar, porque esos 9 conciudadanos dieron sus vidas por el bien de Ruanda y el Congo. ¿Quién se atrevería ahora a separarlos?