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Balas de goma a 720 kilómetros/hora

Fuentes: La Marea

Mientras el Parlament de Cataluña estudia en comisión la idoneidad de mantener las balas de goma en el armamento de la policía, la Asociación Stop Balas de Goma, integrada por víctimas de estos proyectiles, presentó ayer un informe en el que constata la elevada peligrosidad de este tipo de munición, documenta lesiones graves causadas por […]

Mientras el Parlament de Cataluña estudia en comisión la idoneidad de mantener las balas de goma en el armamento de la policía, la Asociación Stop Balas de Goma, integrada por víctimas de estos proyectiles, presentó ayer un informe en el que constata la elevada peligrosidad de este tipo de munición, documenta lesiones graves causadas por los proyectiles, incluso casos de muertes, y exige que se retiren de la dotación de los Mossos d’Esquadra.

El informe ha sido elaborado con la documentación recogida durante los tres años de actividad de la asociación, y se presenta pocas semanas después que el Departamento de Interior entregara a la comisión de la cámara catalana otro informe donde esta munición y sus efectos se mencionaban solo de pasada y sin hacer mención a las víctimas. Hoy miércoles, el director general de la policía catalana, Manel Prat, comparecerá en la comisión.

La SDASS PRO FORCES es la escopeta más utilizada por los cuerpos de seguridad. A esta escopeta, fabricada en Brescia (Italia), se le adjunta un dispositivo en el cañón para que dispare balas de goma en lugar de balas normales. El informe sostiene que los proyectiles alcanzas velocidades superiores a los 720 km/h, y que, al ser disparados, se deforman formando una parte puntiaguda que al impactar contra partes delicadas del cuerpo, como los ojos, tiene más posibilidades de penetración.

La Asociación denuncia que mientras la administración clasifica este armamento entre las llamadas armas «menos letales», la energía cinética con la que salen los proyectiles es de 830 jules, siete veces mayor a la fijada por el Parlamento Europeo para este tipo de armas (un máximo de 122 jules). Por ello, reclaman, deberían de ser consideradas como armas potencialmente letales. Hematomas cerebrales, perforaciones pulmonares e intestinales, lesiones en las extremidades, pérdida de ojos e incluso la muerte, si impacta en el corazón o en el cerebro, son algunas de las lesiones apuntadas por el informe a partir de estudios científicos, buena parte de ellos extranjeros.

Dos muertos y 22 tuertos

Y es que en el Estado español ya se han dado casos de muerte por el impacto de estos proyectiles. El último, el del vasco Iñigo Cabacas, que recibió el impacto de uno de estos proyectiles en la cabeza en abril del 2012. También en el País Vasco, Rosa Zarra falleció en 1995 tras ser golpeada en la parte baja del abdomen. Según el informe, desde 1990 en España han muerto dos personas y 22 han perdido un ojo por el impacto de una bala de goma. Aunque hay casos que se remontan décadas atrás. Durante la transición, en 1976 en Tarragona, Juan Gabriel Rodrigo Kanfo fue alcanzado por una bala de goma en la cabeza durante la manifestación por el asesinato de 5 trabajadores en Vitoria, y cayó al vacío desde la terraza donde se había refugiado de las cargas.

Solo en Cataluña, desde el despliegue de los Mossos d’Esquadra siete personas han perdido un ojo, y otras dos han tenido lesiones graves en el bazo y en el corazón. El caso de Esther Quintana, que fue alcanzada en el ojo izquierdo el pasado año suscitó la polémica que forzó a la creación de la comisión parlamentaria.

Protocolos no respetados

El informe incide en que a menudo los agentes no respetan los protocolos de seguridad fijados para el uso de estas escopetas, y disparan a menos de 50 metros de distancia, en zonas superiores del cuerpo, y sin que impacte en primer lugar en el suelo. Además, desmonta uno de los argumentos más recurrentes por parte de las autoridades en materia de orden público como es que si se tuviera un mayor número de efectivos policiales se podría optar por otras estrategias para controlar los disturbios. El trabajo ofrece datos del Eurostat, según los cuáles España presenta una de las ratios más elevadas de policía por habitante: 5,05 agentes por cada 1000 habitantes en 2009, por los 2,99/1000 habitantes de Alemania o 2,6 en Inglaterra.

El consejo de Europa, recuerdan los autores del informe, ha denunciado el uso arbitrario y descontrolado de las balas de goma a través del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura. Una de las principales críticas de organismos de defensa de los Derechos Humanos es la aleatoriedad que producen estos proyectiles, que al rebotar no es posible controlar dónde van a parar, con lo que se puede incurrir en un contrasentido: generar más daño del que se pretende evitar. El Síndic de Greuges (defensor del pueblo en Cataluña) también ha instado al Govern a retirar estas armas de la dotación habitual de los Mossos.

La Asociación reclama que «los sucesos registrados hasta ahora deberían determinar la abolición inmediata de las escopetas de balas de goma, ya que se constata su ineficacia y representan una amenaza para la seguridad ciudadana». Sin embargo, el sucesor de Felip Puig al frente de Interior, Ramón Espadaler, a pesar de abrir la puerta a una regulación más estricta del uso de este armamento, ha defendido las balas de goma. «No podemos prescindir de ellas a día de hoy, sería una temeridad», ha declarado.

Fuente: http://www.lamarea.com/2013/06/11/informe-balas-de-goma/