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Sus niveles de desigualdad son similares a México

Crece la brecha entre ricos y pobres de Los Angeles

Fuentes: La Opinión

Disparidades ya son similares a las de países en vías de desarrollo; pocas opciones de éxito para clase trabajadora La región de Los Angeles está a punto de obtener la dudosa distinción de tener niveles de desigualdad económica similares a los que pueden encontrarse en México, aseguró Jerry Nickelsburg, experto en economía, después de revelar […]

Disparidades ya son similares a las de países en vías de desarrollo; pocas opciones de éxito para clase trabajadora

La región de Los Angeles está a punto de obtener la dudosa distinción de tener niveles de desigualdad económica similares a los que pueden encontrarse en México, aseguró Jerry Nickelsburg, experto en economía, después de revelar ayer el Pronóstico Anderson para la Universidad de California en Los Angeles (UCLA).

La evidencia hallada por Nickelsburg sugiere que Los Angeles se ha convertido en una ciudad vacía para el éxito de la clase trabajadora, y una diametralmente opuesta para los más ricos.

‘Los Angeles está profundamente dividida en dos segmentos distintivos, uno que representa a los profesionales y gerentes con altos salarios, y a los técnicos y otra clase inferior formada por trabajadores de pocas habilidades y mal pagados’, dice Nickelsburg.

Nickelsburg utilizó una escala de cero para una sociedad utópica donde los ingresos y la riqueza es distribuida equitativamente, y otra escala de 100 para una sociedad en la que sólo unos cuantos individuos multimillonarios tienen todos los dólares.

Mientras que en el país el índice de ingresos ha subido al punto 50 en los pasados 35 años, lo que significa que la riqueza está distribuida regularmente entre ricos y pobres, en Los Angeles es todo lo contrario.

El control del dinero por parte de los ricos en la urbe angelina es desproporcionado: Casi 60 mil hogares logran más de 200 mil dólares anuales.

En el lado opuesto, más de 140 mil familias pobres de Los Angeles ganan 10 mil dólares o menos.

‘Yo intento ganar más dinero en el futuro. Por eso trabajo como agente de seguridad, pues mi meta es ser una enfermera registrada’, dijo Pamela Lawson, de 24 años de edad. Ella gana ocho dólares por hora.

Nickelsburg señaló que la tendencia hacia más desigualdad ha seguido un patrón por más de tres décadas, motivado por la desaparición de cientos de miles de empleos de manufactura, aunque la tendencia ha sido similar en todo el país.

‘Y aunque estamos alejados del nivel de desigualdad de ingresos como México y otras naciones en desarrollo, no estamos muy lejos de alcanzar esos niveles’, dijo Nickelsburg.

Indicó que un fracaso en la respuesta al desafío de preparar a la siguiente generación de trabajadores de servicios de la clase media, fácilmente podría colocar a Los Angeles por detrás de la desigualdad existente en varios países en vías de desarrollo, incluido México.

Brian Chytka, un joven anglosajón de 23 años de edad es la muestra más clara. Se le observa, sentado en una esquina de las calles Flower y Séptima, en pleno corazón de Los Angeles, con un cartel donde se identifica como desamparado.

Chytka espera cualquier tipo de ayuda para comer y sobrevivir… y seguir con su adicción a la heroína.

‘Yo no quiero estar en las calles, mendigándole a la gente. Sólo quiero una oportunidad de entrenamiento laboral y que alguien me ayude a desintoxicar mi organismo’, dice el muchacho, quien revela haberse hecho adicto a las drogas, desde los 14 años de edad. ‘Pero aquí, donde más riqueza hay, a los dueños de estos edificios sólo les importa el dinero, no ayudar a personas como yo, aun cuando sea un ser humano’.

Brian dice que es huérfano. A su madre no la conoció, y su padre falleció hace nueve años. Su abuelo, que vive en Lakewood no quiere saber nada de él.

‘Me pregunta por mi futuro… Mi respuesta es: muerto en alguna calle de Los Angeles, en un hospital o una prisión’, responde. ‘Ese es mi futuro. Soy una persona pobre’.

Según la Alianza para una Nueva Economía de Los Angeles (LAANE), entre 1990 y 2004 el condado de Los Angeles perdió 327,400 empleos del sector de la manufactura, que antes eran parte importante de trabajos para la clase media.

Durante el período de rápida globalización, la fuerza laboral del sector manufacturero del condado descendió del 20% al 12%. Todos aquellos buenos empleos -la mayoría sindicalizados- se fueron a otros estados, u otros países del Tercer Mundo.

‘Es necesario reconstruir la clase media de Los Angeles, y esto debe ser como resultado de un esfuerzo colectivo de todos’, opinó Danny Feingold, portavoz de LAANE.

‘Se han dado algunos éxitos con los conserjes y trabajadores de hoteles, pero hay fuertes luchas y reclamos de los choferes de camiones en los puertos o trabajadores de supermercados’.

Nickelsburg aseguró que la economía ha evolucionado, de modo que los trabajos que requerirán mayor educación y pagarán mejores salarios en el área de servicios para la clase media, serán: paralegales, diseñadores gráficos, comunicación, y sistemas de tecnología audiovisual.

De la lista de Forbes de los 400 estadounidenses más ricos en el mundo, el 8%, es decir, 32 de ellos, radica en Los Angeles, mientras que la ciudad por sí sola, con 4.5 millones de residentes representa el 3.4% de la población total del país.

Aquí, los tres hombres más ricos de Los Angeles suman una fortuna total de 22,300 millones de dólares, según la revista Forbes que incluye a los 400 estadounidenses más ricos del país.

Kirk Kerkorian, dedicado a las inversiones y casinos está a la cabeza, con una riqueza de 9,000 millones de dólares, seguido por Summer M. Redstone, de Beverly Hills, quien es poseedor de 7,500 millones; y el inversionista, Eli Broad, con 5,800 millones.

‘Desde [el año] 2000, en Estados Unidos la desigualdad de ingresos era mayor que en cualquier momento desde 1920, con el 5% de los más ricos recibiendo ingresos seis veces más que el 20% de todos los hogares más pobres del país, o cuatro veces más que desde 1970’, expresó Michael Yates, profesor de economía en la Universidad de Pittsburgh.