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Según Wangari Maathai

Distribución de los recursos para lograr un mundo con menos conflictos y violencia

Fuentes: Mujeres por un mundo mejor

La primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz, Wangari Maathai, instó al replanteamiento de la gestión y distribución de los recursos como una medida necesaria para lograr un mundo con menos conflictos y violencia. En el marco del II Encuentro «España-África: Mujeres por un mundo mejor», la creadora del Movimiento del […]

La primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz, Wangari Maathai, instó al replanteamiento de la gestión y distribución de los recursos como una medida necesaria para lograr un mundo con menos conflictos y violencia. En el marco del II Encuentro «España-África: Mujeres por un mundo mejor», la creadora del Movimiento del Cinturón Verde, que desde 1977 lucha por la plantación de árboles para evitar la erosión del suelo, subrayó la importancia de luchar contra el cambio climático, un problema global que tiene como una de sus principales víctimas al continente africano.

Tras la presentación realizada por la periodista Francine Gálvez, en la que elogió la actividad feminista y ecologista de la conferenciante, Maathai comenzó su discurso con un llamamiento al cuidado del medio ambiente, elemento esencial para la consecución de un mundo mejor. La ganadora del Premio Nobel de la Paz 2004, quiso destacar el mensaje que el comité noruego del Nobel envió en el momento de entrega de su galardón: la necesidad de que el mundo cambie su manera de gobernar «para lograr vivir en paz con nuestros vecinos».

En esta línea, esta doctora en medicina veterinaria, insistió varias veces en la importancia de una gestión responsable de los recursos y una distribución justa de los mismos. «África no es pobre, son sus ciudadanos los que son pobres» explicó, señalando así que su continente es un lugar rico y que es la mala repartición de sus recursos la causa de la sociedad paupérrima que lo habita.

Wangari Maathai habló también del cambio climático como uno de los problemas más graves que asolan al mundo y especialmente a África. Con ello, anunció la campaña iniciada por el Movimiento del Cinturón Verde, que ella preside, que tiene como objetivo la plantación de mil millones de árboles en todo el mundo, de los cuáles ya se han logrado plantar doscientos millones. Maathai insistió en que «tenemos que hablar con las acciones», pues lo difícil es convertir los planteamientos en hechos. Como colofón final, se dirigió a los ciudadanos y ciudadanas africanos y los impulsó a preguntarse «¿Por qué nos hacemos esto?»cuestionando por qué razón no actúan contra el daño al medio ambiente y, por ello, instó a todos a plantearse «el desafío de cambiar».

La intervención de Maathai vino sucedida por una mesa redonda llamada «Empoderamiento y Derechos de la Mujeres», moderada por la periodista Montserrat Domínguez, que comenzó con una breve intervención de las cuatro invitadas y continuó con la respuesta a las preguntas realizadas por asistentes a la sala y por público externo a través de mensajes por el móvil y correo electrónico.

La primera invitada en hablar fue Nomcebo Manzini, directora de UNIFEM para la Región de Sudáfrica, que señaló que el empoderamiento de la mujer parte del desarrollo personal pero que «ahora es el momento de que sirva para ayudar a las demás», es decir, a las mujeres como colectivo. Manzini señaló que una de las mayores necesidades que existen actualmente es la creación de sistemas y estructuras nuevos «para que no se nieguen sistemáticamente los derechos de las mujeres». Tras ella, intervino la Viceprimera Ministra de Namibia, Libertina Amathila, que habló sobre los derechos de las mujeres desde el punto de vista de su país. La política quiso destacar la participación, cada vez más intensa, de las mujeres en la vida pública, y ofreció como datos su aumento dentro del Parlamento bicameral de Namibia. Su porcentaje ha aumentado del 21%, en 2001, hasta el 27%, en 2004.

La Catedrática en Filosofía Moral y Política y miembro del Consejo de Estado, Amelia Varcárcel, se remontó a los orígenes del ser humano para reivindicar África como el continente del que todos procedemos. Comparó la dictadura franquista con la situación de África, refiriéndose con ello a la inmigración en busca «de algo mejor» situación que, según sus palabras, «no nos puede extrañar» porque en nuestro país la hemos vivido tanto como emigrados, como en condición de receptores. Varcárcel criticó el mantenimiento de ciertas costumbres que reprimen a las mujeres, contra las que sugirió una lucha a través de las leyes «que son universales y que no te condicionan según el lugar donde hayas nacido». Por último, reclamó poder y respeto para las mujeres como colectivo.

Finalizó las ponencias la Presidenta del Parlamento Panafricano, Blandina Sawa-dogo, que resaltó el hecho de que en el organismo que ella preside más de la tercera parte de sus miembros son mujeres. «El desarrollo implica el empoderamiento», con esta frase introdujo la concreción de este concepto «muy fácil de definir», que refiriéndose al derecho a intervenir y a defender un reconocimiento social, algo que deben lograr las mujeres participando activamente en la vida pública.