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República Democrática del Congo

Dudas sobre el papel del Banco Mundial en los contratos mineros

Fuentes: Umoya

El Banco Mundial está siendo sometido  a preguntas molestas sobre su papel en la supervisión de los contratos mineros opacos y la mala gestión de millones de dólares destinados a la financiación de la reconstrucción en un momento crucial en la transición del Congo hacia la democracia. En un memorando confidencial divulgado por Financial Times, […]

El Banco Mundial está siendo sometido  a preguntas molestas sobre su papel en la supervisión de los contratos mineros opacos y la mala gestión de millones de dólares destinados a la financiación de la reconstrucción en un momento crucial en la transición del Congo hacia la democracia. En un memorando confidencial divulgado por Financial Times, el banco [mundial] decía que corría el riesgo de una «complicidad, percibida así y/o una aprobación tácita» de los contratos mineros firmados por el Gobierno congoleño con «ausencia total de transparencia», el año pasado. A principios de este año, el Departamento de Integridad del Banco inició una investigación sobre las acusaciones de mala gestión efectuadas por las agencias gubernamentales congoleñas, sobre la gestión de centenares de millones de dólares de los fondos del Banco mundial destinados a acelerar el desarme de las milicias y financiar programas de reconstrucción. Las auditorias no se han publicado aún. Los acuerdos mineros se firmaron en un momento en que el Banco Mundial estaba implicado en las reformas del sector minero, fuente principal de ingresos del Estado, para el Congo. La controversia que se produce sobre esos acuerdos, tanto en el interior como en el exterior del bando [mundial] llega en un momento en que el Congo se prepara a inaugurar su primer gobierno elegido íntegramente. El Presidente Joseph Kabila ha sido declarado vencedor de esta elección el 15 de noviembre. La preocupación se centra en saber si el Banco ha hecho suficientes supervisiones durante los 3 años en que volvió a prestar dinero al Congo. Esta semana, Paul Wolfowitz, Presidente del Banco [mundial] ha celebrado reuniones de alto nivel sobre el Congo, con personalidades de la ONU y diplomáticos de primer orden. El memorando del Banco [mundial] sobre las minas se relaciona con 3 contratos de «joint-ventures», de miles de millones de dólares, firmados el año pasado entre la Empresa minera nacional de cobre, Gécamines, y 3 grupos mineros internacionales. Los analistas dicen que esos contratos afectan al menos al 75% de las reservas mineras de la Gécamines y han hecho preguntas para saber si el Congo había maximizado los ingresos del Estado inherentes a esos contratos. Ese memorando decía que los contratos no habían sido objeto de un «análisis y evaluación profunda» antes de que se firmaran. Decía también que los activos transferidos a esas Compañías excedían las «normas de utilización razonable de los activos mineros». Esos acuerdos se firmaron antes de que el Banco Mundial pudiera mandar un equipo de expertos a la Gécamines para efectuar la reestructuración de la Empresa. El memorando decía que el Banco debía ser cauto en animar la renegociación «unilateral» de los contratos. Los detractores dicen que este enfoque es contrario a la nueva dirección de Wolfowitz, que consiste en animar a los países en vías de desarrollo a aumentar su transparencia como condición previa a la recepción de préstamos. El Congo tiene un pasado funesto con sus socios internacionales. Durante los años en que ese país, llamado en aquel momento Zaire, estaba dirigido por Mobutu Sese Seko, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional «escupían» préstamos continuos, mientras que el dictador desecaba las Sociedades mineras del Estado y llevaba a la ruina hiperinflacionista al país. Aliado regional de Estados Unidos durante la Guerra fría, se dejó al país con poca cosa para pagar una deuda exterior de alrededor 14 mil millones de dólares.

Sigue habiendo pocas muestras de que el buen gobierno haya mejorado. Las ONG y los diplomáticos occidentales en Kinshasa, critican al Banco Mundial por haber cerrado los ojos ante la corrupción del Gobierno y dicen que cayó en sus errores de siempre, aunque por razones distintas. Cuando el Banco Mundial volvió a prestar al Congo, en 2003, se estaban desplazando millones de personas, muriéndose de hambre y con mala salud. No había casi ninguna infraestructura o institución para ayudar al país a levantarse. Tanto los rebeldes como el Gobierno hipotecaron las concesiones mineras lucrativas para pagar las armas y el apoyo de los Ejércitos extranjeros.

Los oficiales del Banco defienden su acción diciendo que estaban confrontados a una opción: marcharse o ensuciarse las manos y que escogieron hacer tratos con el Gobierno de transición, compuesto de facciones beligerantes que compartían el poder y que habían prometido trabajar en la reconstrucción del país. Dicen que no son responsables de haber autorizado los acuerdos firmados entre el Gobierno y las sociedades privadas. Dicen también que las Agencias gubernamentales que gestionaban los fondos de reconstrucción se habían creado específicamente para evitar las débiles instituciones del Congo.

Pero el banco [mundial] financió, desde 2002, el trabajo preparatorio de Internacional Minig Consultants (IMC), para que hiciera recomendaciones sobre la reforma de la Gécamines. El banco [mundial] contribuyó también a redactar el Código minero del Congo de 2002. IMC recomendó que se remplazara el Consejo de Administración de la Gécamines, de la que un gran número de sus miembros eran candidatos políticos y que se evaluaran profundamente, antes de la negociación, todos los acuerdos de «joint-ventures».

Jean-Michel Happi, Director del Banco Mundial en el Congo declaró que la Gécamines había encargado auditorias jurídicas y financieras que ayudaron al Gobierno a tomar la decisión sobre las posibles revisiones de los contratos. Los oficiales del banco dijeron que habían hecho todo lo posible para garantizar que se gestionaran correctamente los fondos del banco.

Los analistas dicen que es poco probable que los contratos mineros que se firmaron con inmunidad presidencial se renegocien con los que estuvieron implicados en ellos. Un memorando del FMI del mes pasado, que ha visto Financial Times decía que la mala gestión por parte del Gobierno de estos últimos meses «pone en peligro, de modo duradero», la posición macroeconómica del Congo. A principios de año, el FMI suspendió al Congo de un programa de reducción de la pobreza que hubiera llevado a suprimir miles de millones de dólares de la deuda externa.