Según un análisis publicado por Africa Intelligence en su artículo «L’horizon trouble des négociations sur le Sahara occidental», el Sáhara Occidental entra en una fase marcada por una profunda contradicción estratégica. Mientras Estados Unidos intenta desplazar a Naciones Unidas del centro del proceso y conducir unas negociaciones políticas bajo su control, Marruecos se revela incapaz de sostener el escenario que se le ofrece. La imposibilidad de concretar una autonomía con contenido institucional real —ni siquiera dentro de los márgenes imprecisos que maneja el propio Consejo de Seguridad— frena una maniobra diseñada para cerrar el expediente saharaui al margen del derecho internacional, acentuando la incertidumbre y la erosión del marco jurídico que ampara el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
Según detalla la publicación, casi dos meses después de la reunión de alto nivel celebrada el 10 de noviembre de 2025 en Rabat —con la participación de consejeros reales, dirigentes de partidos y aliados diplomáticos europeos— el anunciado “nuevo plan de autonomía” sigue sin materializarse. No se trata, señala Africa Intelligence, de un simple retraso técnico, sino de una dificultad política de fondo: convertir la autonomía en una propuesta mínimamente operativa exigiría a Marruecos asumir reformas internas que el régimen no está dispuesto a afrontar.
El artículo subraya que incluso la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada el 31 de octubre de 2025, habla de una autonomía “real” o “creíble” sin definir su contenido. Esa ambigüedad, pensada para facilitar un consenso diplomático, se convierte en un problema para Rabat. Una autonomía con contenido institucional efectivo implicaría una actualización constitucional, una regionalización genuina y la cesión de competencias reales, abriendo además la puerta a reivindicaciones similares en otras regiones sensibles del país, como el Rif. Es precisamente esta perspectiva la que, según Africa Intelligence, explica la incapacidad marroquí para cerrar su propuesta.
En paralelo, el texto describe con detalle la nueva táctica estadounidense. Washington, principal impulsor de la resolución 2797, estaría decidido a desplazar progresivamente a la ONU del centro del proceso. El debilitamiento de la MINURSO —mediante recortes presupuestarios, despidos de personal clave y la posibilidad de una retirada anticipada— no sería un efecto colateral, sino parte de una estrategia destinada a vaciar el marco multilateral y sustituirlo por negociaciones dirigidas directamente por Estados Unidos.
Este giro queda reforzado por la omisión deliberada del referéndum de autodeterminación en la resolución del Consejo de Seguridad, pese a que constituye el núcleo del mandato original de la MINURSO. Según Africa Intelligence, esta omisión facilita a Washington promover un proceso negociador más flexible desde el punto de vista político, pero desligado de las obligaciones jurídicas que emanan del derecho internacional y de la propia doctrina de Naciones Unidas sobre los territorios pendientes de descolonización.
Sin embargo, el artículo destaca una contradicción fundamental: la prisa estadounidense por cerrar el expediente saharaui choca con los límites internos del régimen marroquí. Mientras Washington busca avanzar hacia negociaciones directas, incluso sin la ONU, Rabat necesita mantener la ambigüedad y evitar compromisos que puedan desestabilizar su arquitectura política. Esta divergencia de intereses explica por qué Marruecos no solo no facilita la maniobra estadounidense, sino que termina ralentizándola.
Africa Intelligence añade que las dificultades se agravan por el formato negociador que Estados Unidos pretende imponer. La implicación de enviados especiales vinculados a la diplomacia de Donald Trump y a los Acuerdos de Abraham revela que el Sáhara Occidental ha sido integrado en una agenda geopolítica más amplia, ajena a la lógica de la descolonización. Al mismo tiempo, la insistencia en involucrar a Argelia como parte negociadora, pese a su rechazo reiterado, complica aún más cualquier avance real.
En suma, y siempre según Africa Intelligence, el bloqueo actual no es accidental. Estados Unidos intenta sustituir el marco de Naciones Unidas por un proceso político controlado, pero Marruecos no está en condiciones de sostener una autonomía con contenido real ni siquiera dentro de los márgenes imprecisos que maneja el Consejo de Seguridad. El resultado es una maniobra incompleta y contradictoria que no acerca una solución, sino que profundiza la incertidumbre y erosiona aún más el marco jurídico internacional que ampara el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
Lectura comentada del artículo: Africa Intelligence | Maroc • L’horizon trouble des négociations sur le Sahara occidental
PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL»


