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El declive socio económico de Asturias es el de la degradación de sus políticos

Fuentes: Rebelión

Revisado por Caty R.

Son muchos los indicadores sociales y económicos que sitúan a la comunidad asturiana a la cabeza del desastre; la falta de expectativas lo confirma y no se atisba una salida. Lo más grave que le puede pasar a una comunidad es comprobar cómo languidece desde hace ya más de dos décadas, cada vez más y ni siquiera hay sensación «oficial» de fracaso, su extinción va acompañada de anestesia general inducida.

Se habla de leyenda urbana con la huída en masa de jóvenes al finalizar su formación y después de realizado el gasto -la inversión- se regala a la emigración ¡con lo que ha costado!, para después añadir que la tasa de natalidad es la más baja de Europa, que la población envejece y, como solución, nos dicen que tienen que venir miles de inmigrantes para repuntar la natalidad. Todo esto se resuelve satisfactoriamente, según qué intereses, creando puestos de trabajo basura, empleos basura con sueldos basura para personas basura. De eso se trata, sus artífices saben de antemano que un emigrante que huye de su país y llega con los papeles mojados no puede exigir nada. Nada, como los esclavos de otros tiempos, la subsistencia: manutención y gracias.

Pero la crisis no es fruto de la pertinaz sequía ni de ninguna desgracia ni de la mala suerte, es el resultado de la gestión de unos políticos concretos, con nombres, apellidos y siglas, rodeados de su corte de profesores e intelectuales que están cumpliendo su papel, el de desarrollar un modelo económico exitoso para ellos mismos y sus promotores a costa de la desertización social de la comunidad a la que llevan décadas estrujando descaradamente, enfrascados en megaproyectos que no aportarán ni un euro salvo a quién convenga, pero sí dejarán una sociedad cada vez más vieja y pobre en todos y cada uno de los aspectos sociales.Sólo se habla -hablan los de siempre- de proyectos de cuantiosas inversiones sin mencionar los irreversibles costes sociales y medioambientales que colapsarán los recursos y las infraestructuras. Producimos el 7,8% de la energía eléctrica nacional, de la que se exporta el 41% y del 59% que queda para nuestro consumo la mayor parte se va a cuatro multinacionales especialmente intensivas en el consumo eléctrico que, además, pagan una tarifa especial G4 «subvencionada» con un precio de hasta 4 veces más barato que la normal para la industria o para uso doméstico. (Datos: Comisión Nacional Energía 2005)

Pero si nos referimos al consumo de energía primaria todo se dispara , sólo cinco sectores industriales demandan el 95% del consumo energético regional; sectores muy contaminantes con un valor añadido mínimo, como son la siderurgia, la metalurgia no férrea (aluminio y zinc), químico, cemento y papel.

Ninguna de estas industrias ha pensado nunca, ni se les ha exigido, compensar con otro tipo de actividad industrial con algún valor añadido que repare los graves perjuicios ocasionados al medio ambiente o a las infraestructuras y mucho menos hablar de un desarrollo razonable y sostenible en lo social y medioambiental.

Las cifras son elocuentes; el desequilibrio social y económico es alarmante, pero lo es más la política económica y sus repercusiones, que es de lo que se trata, diseñada por los gobiernos municipal y autonómico. Sus propios datos los denuncian como así lo refleja la Fundación Asturiana de la Energía 2004, FAEN que, partiendo de una comunidad con el 2,5% de la población y del 2,2% del PIB nacional, dice que tenemos un consumo (referido siempre al ámbito nacional) de energía primaria del 6,1%, lo que supone una eficiencia -ineficiencia- energética 2,8 veces menor y que referida a la población es de 3,2 veces peor.

Ahondando más en el tema con otros indicadores y con ratios más significativas, la intensidad energética primaria, es decir, el gasto de energía para obtener un producto, es de 742 tep/M€ (necesitamos 742 toneladas equivalentes de petróleo para obtener un millón de euros) mientras que en el ámbito nacional sólo necesitan 258 tep/M€, 2,9 veces menos. Traducido a la actividad económico social, esto indica que nuestra producción industrial está, como ya hemos visto, basada en el consumo masivo de energía primaria y eléctrica con escaso valor añadido. Dicho de otro modo: inversiones millonarias -que cotizarán en todas las bolsas del mundo- con un gran consumo de materias primas y de energía para muy poco empleo, con gran deterioro medioambiental y sin ninguna expectativa de que sea sostenible, más bien todo lo contrario, todo en el aire.

Nuestras autoridades -nuestros políticos- piensan incrementar más este desequilibrio invirtiendo mucho más en lo que ya nos sobra y olvidándose de lo mucho que nos falta: industrias de valor añadido creadoras de empleo, estables y basadas en los recursos existentes y sostenibles. Pero contrariamente, nuestros políticos y sus asesores afines, dicen que es necesario incrementar la producción de energía, cuando sólo se trata de justificar el negocio de la construcción del súper puerto de El Musel de Gijón que están construyendo con millones de toneladas de piedras de canteras situadas a 150 km -su construcción es alta tecnología, eso han dicho– donde se colocarán dos enormes y peligrosos depósitos de gas natural licuado, de 150.000 m3 cada uno, ampliable a dos más, traído en grandes barcos criogénicos y la denominada «producción» consistirá en enchufar el gas licuado, previa regasificación, a unas tuberías, transvasarlo en miles de camiones cisterna considerados como transporte altamente peligroso o quemarlo en centrales de ciclo combinado para exportar más y más watioshora y más CO2 .Pero, ni siquiera es cierto que produzcamos energía, sólo quemamos carbón que nos llega en unos enormes barcos, que nos llenan de ceniza y humo, para exportar limpios watioshora o consumirlos en unas empresas que vuelven a contaminar más, mucho más que el empleo que generan. Asturias se ha convertido en un gran basurero en donde se consumen grandes cantidades de materia prima , con inversiones cuantiosas y pocos puestos de trabajo para, con una mínima elaboración y unos enormes costes medioambientales, energéticos y sociales, suministrar estas materias primas escasamente empaquetadas y sin ninguna elaboración.

Mientras, políticos y profesores se abrazan y felicitan o bien se compadecen, según convenga, pero unos y otros inundan los consejos de administración de esta media docena de multinacionales o de las empresas nacidas de la privatización de los servicios públicos y desde ellas y desde lo alto de sus consejos de administración o puestos directivos nos sermonean con banalidades y nos explican la situación de la economía asturiana en sus conferencias descafeinadas, cuando no demagógicas.La actividad del gobierno autonómico y municipal, ambos coalición PSOE-IU, gira en torno a actividades relacionadas con las recalificaciones urbanísticas, privatizaciones, grandes proyectos e inversiones astronómicas tomando siempre las decisiones en búnkeres habitualmente lo más lejos posible de la ciudadanía y si nos enteramos de sus proyectos -fechorías- es por los medios o por las estadísticas.

Rara vez se ocupan de temas próximos o relacionados con lo cotidiano y menos de la participación real de los ciudadanos que queda limitada a cotizar a hacienda, cuyo dinero administran sólo ellos y a depositar el voto en las urnas cada cuatro años.

Caty R. pertenece al colectivo de Rebelión.