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El ébola: 42 años de lucha en África

Fuentes: La Vanguardia

  «Por favor no entres, cualquiera que cruce puede morir«. Este es el cartel que un grupo de monjas y un sacerdote puso en la puerta de su casa para evitar que nadie se acercara a ellas. Después de haber presenciado la muerte de cuatro de sus compañeras solo les quedaba esperar su turno. Era […]

Era septiembre de 1976 y el científico belga Peter Piot acababa de aterrizar a Yambuku, una aldea rodeada de bosque selvático situada al provincia de Mongala, al norte de la República Democrática del Congo -entonces, llamado Zaire-. Venía desde el Instituto de Medicina Tropical de Antwerp con el objetivo de detener la epidemia de fiebre hemorrágica que tenía la zona aterrorizada. Tres meses después, su equipo consiguió identificar y controlar la enfermedad. Al menos 280 personas habían muerto en el primer brote de ébola registrado de la historia.

Los estragos del ébola

Según la OMS, la tasa de mortalidad media es del 41%, aunque puede variar de 25 a 90% según las circunstancias de cada brote

Han pasado 42 años desde entonces y este virus todavía es una amenaza para los congoleños. Más abajo del río Congo y a casi 900 kilómetros del lugar donde se identificó el primer brote, en las poblaciones de Mbandaka, Bikoro e Iboko se libra ahora una nueva batalla contra el virus, la novena en el país y la trigésimo sexta en el continente.

Desde 1976 el ébola se ha llevado por delante la vida de casi 13.000 personas de las más de 31.100 que lo han contraído. Según estos datos registrados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de mortalidad media es del 41%, aunque puede variar de 25 a 90% según las circunstancias de cada brote. El contagio se produce a través de las membranas mucosas y de los fluidos corporales de personas y cadáveres infectados, como el sudor o la saliva. Y a pesar de su letalidad, sus tasas de contagio son más bajas que en el caso de otras enfermedades porque el virus sobrevive pocos minutos fuera de su entorno natural.

La mortalidad varía según la cepa del virus, el lugar de origen de la epidemia, el momento en que se detecte y la población que afecte. «Cada brote es diferente y esto lo tengo clarísimo» explica Luis Encinas, experto en el virus del ébola y coordinador de emergencias de Médicos Sin Fronteras. No es lo mismo luchar contra el ébola en un entorno rural que hacerlo en una ciudad.

Los primeros brotes de ébola se habían producido siempre en aldeas remotas del centro del continente. No fue hasta 2014, cuando se declaró la epidemia en África Occidental, que el virus irrumpió en poblaciones más grandes. «A pesar de que el primer caso se originó en una zona rural, la accesibilidad entre países facilitó la propagación del virus entre los centros urbanos de Guinea, Sierra Leona y Liberia», explica Encinas. Este factor, sumado a la inexperiencia de estos países para combatir el ébola -era el primer brote en la zona- y la lenta respuesta internacional fueron claves para convertir esa epidemia en la peor de la historia del Ébola: se registraron 28.610 casos y 11.308 muertes.

Los gobiernos de estos países no sólo desconocían su enemigo sino que tampoco disponían de los recursos necesarios para hacer frente a ella. Ya durante el desarrollo de la crisis la organización Médicos Sin Fronteras tildó de «vergonzosa» la escasa respuesta internacional y denunció la falta de voluntad política.

Encinas insiste en que «es muy importante conocer la población diana a la que hay que hacer llegar los protocolos para usar las palabras adecuadas e incluir a representantes de los diferentes grupos de la comunidad en las plataformas de difusión y toma de decisiones». Por ejemplo, durante la crisis en Liberia el gobierno estatal instaló en Monrovia un centro de información telefónica que atendía a la población 24 horas al día y siete días por semana.

Desde que el 22 de marzo de 2016 las autoridades de Guinea declararon que el Ébola extinguido en el país ha habido dos brotes más y ambos en la cuna del virus, la República Democrática del Congo. El primero empezó en abril 2017 en un pueblo de la provincia rural de Bas-Ule y después de 3 meses de trabajo se dio por finalizada con un balance de 22 casos y 5 muertes. El segundo, decretado el 8 de mayo de 2018 en la provincia de Ecuador, ha alcanzado también una zona urbana: la ciudad de Mbandaka, de 1,2 millones de habitantes. En estos momentos los equipos sanitarios trabajan en Bikoro, Iboko – unas zonas más rurales – y Mbandaka para evitar que la cifra de 54 casos y 25 muertos aumente.

Vacuna

En un tiempo récord de 1 año y medio la investigación ha avanzado tanto que ya se encuentra en última fase de estudio

Más allá de los protocolos ordinarios, en esta ocasión el equipo sanitario dispone de una herramienta complementaria: una vacuna experimental del ébola que ya se empezó a poner en práctica a finales del brote en África Occidental. En un tiempo récord de 1 año y medio la investigación ha avanzado tanto que ya se encuentra en última fase de estudio. Por ahora, se aplica de forma gratuita y voluntaria a los profesionales que se encuentran a primera línea de lucha y a las personas que han entrado en contacto con algún enfermo. Aún así, todavía no hay fecha aproximada de comercialización de la vacuna. «Si los resultados del estudio son positivos todavía quedará la patente, la homologación y la comercialización. Y todo esto lleva su tiempo», concluye Encinas.«En el futuro va haber una vacuna y este es el mensaje clave para la lucha contra la enfermedad», destaca.

El siguiente paso a medir será ver si el precio de salida garantiza una acceso universal a la población más vulnerable.»Esta vacuna no debería ser un lujo que los gobiernos de los países no se puedan permitir», concluye Encinas. La disponibilidad en el mercado de esta vacuna será clave para que permitir que desastres como el de 2014 en Guinea, Liberia y Sierra Leona no vuelvan a ocurrir.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20180603/443980635378/ebola-lucha-africa.html